Casualidades; Viajes en el tiempo.

La nave Apolón se posó en la superficie de la Luna. Tras varios pequeños brincos pudo estabilizarse. Se abrió su rampa y por ella descendió el comandante Armstrong para pisar por primera vez el suelo de ese mundo desconocido. Estas palabras no pasarían de ser una escueta y muy sucinta crónica de la llegada del Hombre a nuestro satélite de no ser por un “insignificante” detalle: fueron escritas en 1954. [Leer Artículo Completo]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *