Develando el misterio de la hipnosis

La hipnosis es una condición fisiológica en la cual todas las personas pueden ser inducidas a mostrar varias diferencias en su pensamiento y conducta. Aunque algunos individuos experimentan un incremento en sugestibilidad y sentimientos subjetivos de un estado alterado de conciencia, no es igual para cada persona particular.

Típicamente la hipnosis está envuelta en la introducción del procedimiento durante por el cual el sujeto es informado de que se le van a presentar experiencias imaginativas. la inducción hipnótica es una sugestión inicial extendida para usar la propia imaginación, y puede contener elaboraciones posteriores a la introducción. Un procedimiento hipnótico se usa para incitar y evaluar respuestas a las sugestiones. Al usar la hipnosis, una persona (el sujeto) es guiada por otra (el hipnotizador) para responder a sugestiones por cambios en experiencia subjetiva, alteraciones en la percepción, sensación, emoción, pensamiento, o comportamiento. Las personas también pueden aprender auto-hipnosis la cual es el acto de administrarse procedimientos hipnóticos uno mismo. Si el sujeto responde a sugestiones hipnóticas, generalmente infiere en que se ha inducido hipnosis. Muchos creen que las respuestas a la hipnosis y a las experiencias son características de un estado hipnótico. Mientras que algunos creen que no es necesario usar la palabra hipnosis como parte de una inducción hipnótica. Otros lo ven como esencial.

Dependiendo de la meta del practicante y los propósitos de la investigación clínica los procedimientos y las sugestiones usadas diferirán. Tradicionalmente los procedimientos están relacionados con la relajación, aunque ésta no es necesaria para la hipnosis y se puede usar un amplio rango de variedad de sugestiones incluyendo las que permiten estar más alerta. Sugestiones que permiten extender la hipnosis para ser determinada comparando escalas de respuestas estandarizadas pueden usarse en ambos ajustes, clínicos e investigadores. Mientras que la mayoría de los individuos responden al menos a algunas sugestiones, la puntuación en escalas de rangos estandarizados va desde alta a insignificante. Tradicionalmente las puntuaciones se agrupan en categorías de, “bajo”, “medio” y “alto”. Como es el caso de otras medidas de escalas positivas de las construcciones psicológicas como la atención y el conocimiento, la evidencia de haber conseguido hipnosis, aumenta con la puntuación individual

La hipnosis se ha practicado durante siglos bajo distintos nombres. Desde los egipcios, sumerios, caldeos, aztecas y mayas, hasta el día de hoy se sigue practicando la hipnosis con excelentes resultados. En tiempos pasados los practicantes de hipnosis se les llamaban “brujos”, “curanderos”, “magos”, “chamanes”, etc. La gente acudía a ellos por sus poderes especiales y por los conocidos resultados que circulaban de boca en boca.

Existen muchos mitos y engaños sobre lo que es en verdad la hipnosis, sobre su significado y su potencial. Todavía hay muchas personas que le temen a esta técnica porque creen que puede ser peligrosa para la salud. Esto es totalmente falso pues es una de las técnicas más efectivas para lograr mejoría en la salud a corto plazo.
Otras personas creen que sólo los débiles de mente logran estados de trance. Al contrario, se necesita concentración, apertura y voluntad para lograr un buen estado de trance. Es difícil trabajar con bebés, niños y personas con problemas de atención.
Hay personas que temen participar en esta práctica porque creen que perderán el control sobre sí mismas. Al perder el control sobre sí mismas temen hacer cosas en contra de su voluntad. Esto también es falso, la parte inconsciente de nuestra mente no permitirá que hagas nada que esté en contra de tus valores y principios. Hay presentadores que hacen un show de sus habilidades para poner a personas en estado de trance y logra que sus sujetos hagan cosas graciosas, para el público por supuesto, como decirle a la persona que se va a comer una rica manzana, cuando tiene una cebolla en la mano y se la come; o le dice a la persona que se ponga a cantar como un gallo. Desde el punto de vista de Programación Neurolingüística, este tipo de ejercicios en público van contra la ecología (ver artículo Ecología y la PNL) pues simplemente ponen al sujeto en ridículo frente al público y no tienen otro fin más que se luzca el presentador sin ningún beneficio para el sujeto.
También existe la creencia de que la persona en trance puede quedarse allí y no despertar. Hay personas que pueden caer en un trance profundo, y de ese estado pueden pasar al sueño fisiológico, pero en ningún momento nadie se ha quedado en el estado hipnótico. En ocasiones con pacientes a los cuales se les ayuda con estados de trance para algún problema de salud, tardan en abrir los ojos y situarse en el aquí y el ahora porque es muy placentero el estado de trance y quieren quedarse más tiempo.
Hipnosis o estados de trance, son los diferentes nombres para esta técnica, y tenemos, afortunadamente, hoy en día mucha más difusión e información sobre el tema. Las grandes controversias del pasado se van aclarando y día a día se le va atribuyendo más valores a la práctica de la hipnosis.

Se ha considerado el hipnotismo un campo extraño y misterioso cuando en verdad todos practicamos los estados de trance a diario. Es algo natural de la mente y es también como mejor aprendemos. Constantemente estamos en estados alterados de conciencia y algunos ejemplos son: cuando vemos la televisión, cuando nos concentramos en algún juego, cuando soñamos despiertos, fantaseamos, cuando vamos conduciendo a un lugar de rutina, podemos tener la mente en otro lado y luego nos sorprendemos de cómo llegamos; estuvimos en “automático” con nuestra fisiología y en trance con nuestra mente. Los niños son expertos para meterse en estados de trance, sobre todo cuando ven la televisión, no escuchan la voz de la madre, cuando les cuentas un cuento, están completamente inmersos en el contenido y se olvidan del mundo externo, eso es estar en estado de trance. Los niños permanecen en trance 50 por ciento de sus horas de vigilia, por eso son capaces de almacenar grandes cantidades de información. Por eso es tan importante inculcarles buenos hábitos pues estos se quedan impresos en su inconsciente por el resto de sus vidas.

Cuando logramos un buen estado de trance decimos que se están produciendo ondas Zeta en nuestro cerebro y estas ondas son las que a diario experimentamos cuando estamos a punto de pasar a las ondas Delta que son las del sueño profundo. Cuando estamos alerta, estamos produciendo ondas Beta y Alfa, que son las que experimentamos en la meditación. Hay personas a las que les es muy fácil llegar a experimentar por un buen lapso de tiempo las ondas Zeta y hay otras que les cuesta más trabajo mantener estas ondas. Todos, sin embargo, pueden aprender a mantenerse en estados de trance a voluntad, es cosa de práctica.
Ahora bien, ¿para qué sirven los estados trance? Sirven para eliminar o disminuir dolores, fortalecer el sistema inmunológico, eliminar enfermedades, para tratar problemas de la piel es muy efectivo, se puede producir insensibilidad ante un dolor, quitar migrañas, colitis, y en general cualquier problema de salud.
También sirve para el tratamiento de conductas no deseadas, adicciones, fobias, ayuda la concentración, a eliminar el estrés y revitalizarse, adquirir mayor motivación, mejorar la autoestima, aprender con mayor agilidad y si el cliente está dispuesto y con la apertura necesaria, son increíbles los resultados. El trabajo principal está en el cliente, el terapeuta simplemente tiene la técnica.
La Programación Neurolingüistica afirma que para que se dé algún cambio en el exterior, primero tuvo que suceder el cambio en el interior. Con los estados de trance, se hacen los cambios necesarios en el interior y los resultados pronto se ven en el exterior. Nada del exterior logrará que cambiemos en el interior si no movemos las piezas primero en nuestra parte interna. Los estados de trance permiten llegar a tener una comunicación con el inconsciente, que es la parte sabia que actúa dentro de nosotros para modificar conductas, patrones de salud, habilidades, etc. El objetivo de los estados de trance o hipnosis es aprender a conectarnos más seguido con nuestro inconsciente para nuestro propio beneficio. Nos da la oportunidad de abrirnos nuevos caminos para modificar los programas negativos, y mandar mensajes con cargas positivas que nos beneficien.
El gran experto en la práctica de los estados de trance fue Milton Erickson. Él, rompió con muchos esquemas del pasado y conformó un lenguaje más adecuado para lograr estos estados alterados de conciencia con muchísimo éxito. Erickson, el mejor hipnoterapeuta hasta la fecha, usaba un lenguaje impreciso, pausado, suave, monótono para inducir con mayor rapidez al trance y el objetivo de esta técnica es distraer el hemisferio izquierdo para poder llegar por el hemisferio derecho que es más receptivo y potenciar el cerebro para asimilar y recordar cuanto Milton les decía. Crear sintonía con el paciente fue otra de las novedades de Erickson. La sintonía eliminaba la resistencia el paciente y de esa manera el trabajo se hacía con mayor profundidad y rapidez. Erickson debe su fama a su capacidad de ayudar a personas que estaban completamente desahuciadas y a personas que no lograban mejoría con la medicina tradicional. El conjunto de las técnicas de Erickson se llaman el Modelo de Milton
Cuando logramos adentrarnos en un estado de trance, que es con frecuencia, perdemos la noción de tiempo y espacio. Es decir, que no nos damos cuenta de cuanto tiempo transcurre y tampoco nos damos cuenta del espacio; el espacio donde estamos, la posición, el lugar, sino que simplemente estamos como flotando y las sensaciones corpóreas se pierden. Nos convertimos en mente únicamente y es una sensación placentera de paz y tranquilidad, sin peso y sin tiempo. Cada persona experimenta esto de forma diferente; algunos sienten que flotan, otros que duermen y sueñan, otros que se van al espacio donde no hay gravedad ni sonidos, y algunos le temen a estas sensaciones que nunca han tenido.
Justo antes de llegar a las ondas Delta es necesario pasar por las Zeta. Les aconsejo que para aprovechar ese momento, antes de dormir por la noche, manden algún mensaje beneficioso para ustedes. En el momento de la relajación y a punto de dormirse se encuentran en el estado Zeta que es cuando el inconsciente es más receptivo. Manden algún mensaje positivo como por ejemplo: “duermo profundamente y mi sistema nervioso descansa”, “por la mañana me levanto con mucha energía”, (si tengo gripa) “mañana me levanto totalmente saludable”, “cada día me siento mejor”, etc. Es importante recordar que estos mensajes se deben hacer en “presente, positivo y afirmativo” . Muchas veces nos acostamos con pensamientos negativos como “qué flojera”, “mañana tengo un día pesadísimo”, “me siento mal” y si uno está entrando en un estado alterado de conciencia Zeta, ya se mandó el mensaje al inconsciente y al día siguiente todas estas predicciones se cumplirán. Les recomiendo que cuiden sus mensajes antes de dormir y verán excelentes resultados al día siguiente.

MÁS INFORMACIÓN:

La hipnosis es una condición fisiológica en la cual todas las personas pueden ser inducidas a mostrar varias diferencias en su pensamiento y conducta. Aunque algunos individuos experimentan un incremento en sugestibilidad y sentimientos subjetivos de un estado alterado de consciencia, esto no es igual para cada cual. De hecho, algunos supuestos indicadores hipnóticos y cambios subjetivos pueden conseguirse sin relajación o larga inducción, hecho que aumenta la controversia en torno a la hipnosis. Intensos debates rodean el tópico de la hipnosis. Algunos científicos han disputado sobre su existencia, mientras que otros insisten en ambos, su realidad y valor. Una fuente de controversia ha sido la gran variedad de teorías de hipnosis, tradicionalmente divididas entre campos de ‘estado’ y ‘no estado’. Esta controversia puede decrecer debido a que las modernas técnicas de ‘imagen cerebral’ ofrecen esperanza para un aumento del entendimiento de la naturaleza de la hipnosis y el valor de ambas perspectivas es altamente reconocido.
Las aplicaciones de la hipnosis varían ampliamente. La hipnosis se enfoca eventualmente a los sujetos haciendo parecer a la audiencia, que el sujeto está despierto o, popularmente referido como, en trance. Durante la actuación, los sujetos parecen obedecer las ordenes del hipnotizador para enzarzarse en comportamientos que normalmente no elegirían llevar a cabo.
Por otro lado, las aplicaciones hipnóticas en los campos de la salud y la medicina, a menudo se experimentan muy diferentemente. La evidencia apoya el uso clínico de la hipnosis para el control del dolor, para el control de peso, en el tratamiento del síndrome de intestino irritable y como un adjunto para el comportamiento cognitivo y otras terápias. La hipnosis misma, no es una terapia, pero es efectivamente usada como adjunto a otras terapias. Por lo tanto la hipnoterapia es menos preferible que el uso de técnicas relacionadas con la hipnosis como parte de un paquete integrado psicológico.
La hipnosis clínica en si misma esta basada en una modalidad vincular de relación bipersonal o multipersonal, y debemos verla también como una forma de comunicación. Una forma de comunicación donde el terapeuta se comunica, con el mundo de su paciente, a través de vivencias que provoca en él por medio de la palabra. Tomando como elemental punto de partida el comunicar en primer termino sensaciones de reaseguramiento, de seguridad, de cuidado, consideración y respeto. De este modo a través de esa relación de comunicación, permite que el paciente atenúe sus mecanismos de defensa de vigilia y se permita alcanzar un estado de intensa serenidad fisica y mental, de tranquilidad, un profundo estado hipnótico al volcarse sobre si mismo. Desde esta óptica la hipnosis clinica se la puede ver claramente como un fenómeno de comunicación sui-generis, específico especial, que evoca la comunicación de un ser protegido y de un protector, totalmente desprovista de elementos mágicos o de presunta posesión de poderes por parte del hipnoterapeuta. No existe la posibilidad de posesión de poderes, pues del mismo modo que una persona alcanza un estado de trance mediante la labor de un hábil psicólogo o hipnólogo también puede alcanzar ese mismo y profundo estado con el empleo de un reproductor de sonido, y claramente se puede convenir que un aparato reproductor por mas electrónica y tecnología que tenga, no puede poseer poderes magicos de ninguna naturaleza.

UN GRAN MISTERIO:

Como hemos notado anteriormente, existen muchas controversias respecto al tema; pero, entre estas polémicas, Brian Weiss, un notable psiquiatra, ha descubierto un enigma mediante experiencias psicoterapeutIcas que ha tenido con diferentes pacientes, una realidad para él, que para los demás pueda que resulta irrelevante y es el hecho de que, cada persona ha vivido o pasado por muchas vidas anteriores, por lo cual, ciertos estragos de éstas suelen aflorar en la vida actual de una persona, a veces de manera negativa. Es por eso que aplica su técnica de regresión de vidas anteriores, para aliviar diversos síntomas que afectan a la vida de sus pacientes, teniendo como objetivo llegar al su origen del problema que haya surgido en otra vida.

Conozcamos más sobre este misterio, con la entrevista que se presenta continuación, realizada al Dr. Brian Weiss; pero antes mencionaré algunos datos de él:

Brian Weiss ( Nueva York, 1944), es un médico y psiquiatra estadounidense.

Graduado en las universidades de Columbia y Yale, trabajó como profesor en la Universidad de Miami. Igualmente llegó a ser jefe psiquiátrico del Hospital Mount Sinai de Miami Beach. Célebre autor de varios trabajos relacionados con el amor y la creencia de la reencarnación, esta última abordada a través de experiencias psiquiátricas narradas por sus pacientes en estado hipnótico, asistiendo al nacimiento de la terapia regresiva a vidas pasadas. Sus tesis han generado polémica en la comunidad científica. Sus obras publicadas son:

-Los mensajes de los Sabios
-Muchas vidas, muchos maestros
-Lazos de amor
-A través del tiempo
-Muchos cuerpos, una misma alma
-Meditación
-Espejos del tiempo
-Eliminar el estrés

ENTREVISTA

Hasta que esa extraña idea de la regresión a las vidas pasadas se le metió en la cabeza, Brian Weiss era, según los rígidos cánones academicistas, occidentales y machistas, un hijo soñado. El alumno perfecto. Un ciudadano modelo. El profesional envidiado por el resto de sus colegas.
Graduado magna cum laude en la Escuela de Medicina de la Universidad de Columbia, con un posgrado en la Universidad de Yale, Weiss fue uno de los jefes de psiquiatría más jóvenes del prestigioso hospital Mount Sinai, de Miami.

A simple vista, hay que admitirlo, es todo un catedrático. No obstante, cuando el diálogo cobra vida y entra en acción, sus modales, que han olvidado la solemnidad absurda pero que conservan la cortesía y el refinamiento, invitan a que uno se olvide por completo de que se está frente al controvertido doctor de trascendencia internacional, que decidió suspender la lista de espera de su consultorio cuando ésta ya superaba los cinco años.
“Era poco sensato planificar una visita médica con tanta anticipación”, aclara el autor de best sellers como Lazos de amor, El mensaje de los sabios o A través del tiempo, con millones de copias vendidas en todo el mundo.
Weiss, de 59 años, casado con su eterna Carole y dos hijos, no se comporta con la arrogancia de sus diplomas. Sin necesidad de fruncir de ceño en señal de jactancia, sus observaciones inspiran, acaso más por la sensibilidad que por la agudeza de las mismas, un respeto próximo al afecto.
“He recorrido un largo camino desde el día en que, médico de formación clásica, profesor de psiquiatría y escéptico empedernido, me di cuenta de que la vida humana es algo más maravilloso y profundo de lo que me había hecho creer incluso mi rigurosa formación médica”, cuenta este hombre que, si bien ha sido bautizado como el gurú de la reencarnación en Occidente, aún conserva la vestimenta arquetípica del académico contemporáneo: la camisa tiesa, abotonada casi hasta el tope, un discreto chalequito de fina trama y los pantalones pinzados que se prolongan en un reluciente par de zapatos náuticos. Todo eso, claro, en perfecta armonía con el puntilloso corte de pelo y los inexorables lentes de diseño italiano.
Su mensaje, certero como un rayo, saldrá disparado reiteradamente en dirección opuesta al del tradicional discurso cientificista: “Si una persona evoluciona en un ser más cariñoso, más compasivo y menos violento, es que ha tomado la dirección adecuada. Y aquí, lo que importa, no es la velocidad sino la dirección del camino que se elige.”
De temperamento decididamente sosegado, su semblante parece imperturbable. “Estuve meditando esta mañana”, confiesa Weiss, como develando un secreto.
Más seguidor de Carl Jung que de Sigmund Freud, a pesar de que utiliza muchas técnicas del maestro vienés en sus tratamientos -la hipnosis, por ejemplo-, advierte que las psicoterapias, al no tener raíces espirituales, no sirven para liberar la verdadera naturaleza de los seres humanos.
Y convencido de que cada vez que creamos grupos, nosotros y ustedes, estamos generando violencia, potencialmente, recuerda que sólo existe un grupo: el espíritu humano.
“Todo está conectado. Las almas no tienen raza, religión, sexo o nacionalidad; son almas, una forma pura de energía amorosa. Tenemos que aprender esto y enseñárselo a los chicos”, propone, apoyándose en una cita del místico cristiano Pierre Teilhard de Chardin: “No somos seres humanos atravesando una experiencia espiritual; somos seres espirituales viviendo una experiencia humana”.
Según su experiencia, la psicología sólo funciona si el terapeuta logra conectarse con el paciente en un plano de verdadero afecto. “Lo que cura -insiste Weiss- es la relación, no la técnica.” Y resalta: “Puede que Freud no considerase sus teorías definitivas, pero para sus discípulos son dogmas de fe. Jung, en cambio, era un inconformista que se anticipó a su tiempo; comprendía lo misterioso, lo espiritual, lo intuitivo, pero lo rodeaban personas ávidas de dogmas.”

-En sus libros, usted también suele hablar de la intuición, algo que casi hemos olvidado de utilizar en nuestra vida diaria.
-La arremetida contra la mente comienza desde que somos muy pequeños. Se nos educa con valores familiares, sociales, culturales y religiosos que reprimen nuestros conocimientos innatos. Y si nos resistimos a esa acometida, se nos amenaza con el miedo, la culpa, el ridículo, la crítica y la humillación. O, también, pueden acecharnos el ostracismo, la retirada del amor o los abusos físicos y emocionales. Nuestros padres y profesores, nuestra sociedad y cultura pueden enseñarnos falsedades peligrosas. Y a menudo lo hacen. El mundo actual es una clara prueba de ello, pues se encamina a tropiezos y golpes, imprudentemente, hacia una destrucción irreversible. Pero si se lo permitimos, los chicos pueden enseñarnos la salida.
-¿Es cierto que las mujeres son más intuitivas que los hombres?
-Es así, están más abiertas a todos estos conceptos: espiritualidad, inspiración… Las madres siempre se han basado en su intuición. Por eso, creo que los científicos de hoy están equivocados. Si la ciencia y la tecnología, que se nos están escapando de las manos, no comienzan a desarrollarse en el contexto de nuestra sabiduría intuitiva, entonces estamos frente a un peligro. Porque, mal empleados, pueden destruir el mundo.
-¿Y por qué cree que a la comunidad científica le cueste tanto aceptar esas facultades que todos llevamos dentro?
-Porque existe un descreimiento generalizado sobre todo aquello que no puede verse o demostrarse por métodos científicos convencionales. Y eso está mal, es erróneo. Nos enseñaron que todo eso es supersticioso, o no científico, o inferior. Y no es así. Tenemos sentidos más allá de los cinco sentidos. Y uno de ellos es la intuición. No sólo en el arte, los grandes descubrimientos científicos también surgen intuitivamente, y no necesariamente desde de la lógica pura. El mismo Einstein lo decía. Tiene que haber un balance entre lo racional y lo intuitivo. Algo que, en mi caso, tardó años en llegar. Hasta que conocí a Catherine. Además, para recuperar ese equilibrio, no podemos olvidar que el amor es el componente fundamental de la naturaleza, que conecta y une a todas las cosas y las personas. Y la energía del amor es, en potencia, más fuerte que cualquier bomba y más sutil que cualquier hierba. Lo que sucede es que aún no hemos aprendido a aprovechar esa energía tan básica y tan pura.

-¿Podríamos decir, entonces, que intuición y poesía son casi sinónimos?
-Sin duda están emparentados. Los griegos hablaban de las musas. Los poetas, los músicos y los artistas en general trabajan mejor cuando se dejan llevar por el cerebro derecho, es decir, por la intuición, lo espiritual, lo no lineal; y no siempre ocurre lo mismo cuando se guían por el cerebro izquierdo, el lógico, el racional. Le hemos dado una excesiva importancia a la razón, a un punto tal que casi hemos negado nuestra intuición, que era, precisamente, el sentido predominante del hombre.
Cuando conoció a Catherine, la paciente cuya historia se cuenta en su primer libro Muchas vidas, muchos maestros, Weiss ya había publicado más de cuarenta trabajos científicos y colaboraciones en publicaciones médicas, y había adquirido reconocimiento internacional en psicofarmacología y química cerebral. Con voz tenue, explica que durante más de un año había intentado aliviar los ataques de pánico de su paciente por medios de técnicas psiquiátricas convencionales hasta que, durante una sesión de hipnosis, bien freudiana, todo cambió.
La memoria de Catherine, en lugar de revolver por los cajones de su infancia, fue incluso mucho más lejos de lo que un escritor de cuentos fantásticos hubiera imaginado jamás: Catherine, ese mojón fosforescente en el camino de Weiss, se vio a sí misma, en otro cuerpo, 4.000 años atrás.
“Como hasta ese día era totalmente incrédulo a todos aquellos campos faltos de rigor científico, como la parapsicología, y además no sabía nada sobre las vidas pasadas o la reencarnación, ni me interesaba saberlo, al principio no consideré la vivencia de Catherine como un regresión -explica Weiss-. De todas formas, continuamos con la hipnosis en las sesiones siguientes porque notaba una clara mejoría en sus síntomas.”
A partir de entones, Weiss comenzó a investigar y a documentarse sobre el tema durante 15 largos años de silencio profesional. “Sabía que con tan sólo inferir algo, mis colegas me tomarían por demente”, recuerda, esbozando una sonrisa con un leve toque de picardía.
Pero cuando por enésima vez se convenció de que sus hallazgos eran efectivamente ciertos, decidió publicar, no sin un cierto grado de resquemor, cada detalle de las regresiones de sus pacientes. Y de las propias.

-¿Cómo definiría a la reencarnación?
-Es el concepto de que poseemos un alma inmortal, que puede llamársele también conciencia o espíritu, que abandona nuestro cuerpo en el momento de la muerte física para luego renacer en una nueva criatura para continuar en esa nueva vida con las lecciones que eventualmente la lleven a una realización espiritual plena.

-¿Y realmente cree que la realización espiritual plena sea posible?
-Sí. Lo que ocurre es que nuestros valores están todos revueltos, desordenados. Nos preocupamos demasiado por la impresión que le causamos a los demás o sobre cuánto dinero tenemos. Y todo eso es un tremendo error. Porque la felicidad viene desde adentro de uno. De saber disfrutar el momento presente. Sabemos que el amor puede curar, y que el estrés puede matar. Pero poco hacemos para aliviar nuestra mente. No es necesario ser rico para ser feliz. En mi consultorio he atendido infinidad de gente increíblemente rica, pero infelices. Y su tristeza se disipaba cuando comenzaban a cultivar sus valores humanos, a preocuparse por los demás.
Estamos atrapados en las preocupaciones de nuestra mente sobre el futuro, o lamentando el pasado. Aunque somos conscientes de que ni los lamentos ni las preocupaciones pueden modificar ni el pasado ni mejorar el futuro. Una cosa es planear, organizarse, eso está bien. Pero no preocuparse. Ese sentimiento se ha vuelto un hábito de lo más negativo. Lo mismo que con el pasado. Hay personas que se la pasan rumiando sobre sus errores, preguntándose una y otra vez por qué no hice esto o aquello.

-¿No cree que las psicoterapias pueden caer en ese rumiar constante, que termina volviéndose negativo?
-Entiendo que este no es puntualmente un tema sencillo. Es bueno ver el pasado y reconocerlo. Pero es cierto también que ese proceso, que puede ser muy doloroso, tiene un límite. Lo que yo le digo a mis pacientes es que aprendan de su pasado y que luego déjenlo ir. Ahora esté aquí, en el momento presente, que es el único lugar en el que va a encontrar la felicidad. Si seguimos varados en el pasado jamás seremos felices. Eso les digo.

-Entre tanto dolor y sensación de soledad, los psicofármacos son presentados como la solución a los problemas existenciales del hombre moderno.
-Existen muchas razones que explican ese fenómeno. La propaganda y la presión de la industria farmacéutica es enorme. Y, además, persuaden a los médicos para que receten sus productos de maneras subrepticias y a veces no tan solapadamente. Por otra parte, la tendencia de las universidades es a enseñar cada vez más a que el tratamiento pasa por la medicación. Pero sabemos que con las pastillas no alcanza. Porque cada depresión, ansiedad o cualquier síntoma, forma parte de un cuadro holístico, donde intervienen la mente, el cuerpo y el espíritu.
Las pastillas son una opción que no tienen por qué contraponerse con otras formas curativas. Pero de nada sirven sin la compasión y el entendimiento de que esa persona que está sufriendo es una ser humano y no un sistema bioquímico con bajos niveles de cierta sustancia. Y en algunos casos, aún siendo compasivo y con un buen tratamiento ni siquiera es necesario recurrir a la medicación. O, si se receta, se hace por menos tiempo y con dosis más bajas.

-¿Cuál es la crítica más dura que tiene para hacerle a los médicos que ejercen la medicina “tradicional”?
-Bueno, generalmente son ellos los que me critican a mí.

-Bueno, a cada cual su turno. Pero con espíritu constructivo.
-Mi principal crítica es que los médicos necesitan abrir más su corazón y darse cuenta de que son sanadores. Y para eso, es preciso estar conectado intuitivamente con cada paciente, tener compasión y preocuparse sinceramente por esa otra persona. Y esto es bueno no sólo para el paciente, los médicos se sentirán mucho más satisfechos también. El paciente no es un hígado, un corazón o una vesícula. Les recordaría a los médicos que cada paciente es un ser humano, un alma al que deben acercarse con compasión y con el corazón abierto.

Dos preguntas más:
-¿Cómo definiría las almas gemelas (soul mate)?
-Por empezar, tenemos más de una. Y por eso almas gemelas no es imperiosamente un término romántico. Es gente con la que hemos vivido en otras vidas, y existe una forma de reconocimiento de sus almas que nos parecen familiares. O en la mirada, o al tocar las manos, ciertas cosas que nos hacen acordar. Un alma gemela no significa alguien con quien vamos a compartir el resto de nuestra vida. A veces, se trata de una persona que se cruza en camino tal vez por uno o dos meses solamente, pero su sola presencia nos ayuda a cambiar nuestras vidas y a evolucionar. Creo que en una dimensión mayor estamos conectados a cada una de las almas del planeta, e incluso de más allá. Todos estamos interconectados. Pero a la vez existen pequeños grupos de familias de almas, gente que ha vivido junta en varias ocasiones. Y a eso llamo almas gemelas. Este no es el único lugar o planeta donde existen almas. Existen también otras dimensiones donde también viven almas; los físicos están escribiendo sobre este tema.

-¿A su esposa Carole ya la conocía de otras vidas?
-Sí. A pesar de que nunca me encontré con ella en las regresiones. Sí, en cambio, encontré a mi hijo en una de mis propias regresiones. Pero sé, y ella también, que ya habíamos estado juntos antes. Nos conocimos de muy jóvenes; yo tenía 18 años y ella 17. Fue instantáneo. Ninguno de los dos estaba buscando una relación seria, éramos los dos todavía muy jóvenes. Si mi hija, que ahora tiene 22 años, hubiera tenido una relación tan seria como la mía cuando yo tenía 17 años, le hubiera dicho todavía eres una niña. En mi caso, y en el de mi mujer, fue algo muy especial, de reconocimiento, el sentido de familiaridad, de conexión, podíamos terminar las oraciones que el otro estaba diciendo, compartíamos los pensamientos… Yo no tenía ni idea de qué se trataba todo eso en aquel entonces, sólo sabía que era muy fuerte. Hasta que años más tarde, comprendí. Ahora sé de qué se trataba, y se trata, todo eso. Así que no tengo que hallarla en mis regresiones. Sé que somos el uno para el otro.

BRIAN WEISS. Psiquiatra y escritor.Se graduó en la Universidad de Columbia, obteniendo la licenciatura en la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale. Trabajó como director del Departamento de Psiquiatría del Centro Médico Mount Sinaí, en Miami.Tiene un consultorio privado en Miami, donde vive con su familia.Sus colaboradores son psicólogos y asistentes sociales que también usan la regresión y otras técnicas de psicoterapia espiritual en su trabajo.Dirige seminarios nacionales e internacionales, talleres experimentales y programas de formación para profesionales.Es autor de varios libros, entre los cuales figuran: “A través del tiempo”, “ Lazos de Amor”, “Los Mensajes de los Sabios”, “Sólo el Amor es Real”, “Espejos del Tiempo”, y “Meditación”, que forman parte de la colección Millenium. Web: http://www.brianweiss.com/

Brian Weiss era un profesional en el campo de la psiquiatría, siguiendo los métodos tradicionales atendía a numerosos pacientes con graves problemas, obteniendo grandes logros de curación durante muchos años de práctica seria.
Jamás se había interesado en las vidas pasadas y era un total escéptico en ese rubro. Trataba a sus pacientes con gran respeto, utilizando medicación solo en casos extremos, y casi siempre la terapia de hipnosis regresiva para llevar al paciente hasta sus primeros años de vida donde suelen esconderse las causas de la mayoría de los traumas que se sufren de adulto.Cuando Catherine llega a su consultorio, descubre que la joven posee fobias y traumas en exceso que no le permiten llevar una vida normal desde hace largo tiempo. Comienza a tratarla con hipnosis regresándola hasta la niñez, sin éxito alguno, ya que no encuentra allí las causas de sus problemas. Pero de pronto mientras la joven estaba en estado de trance y muy relajada, comienza a relatar experiencias muy diferentes y variadas que nada tienen que ver con su vida actual. A través de las continuas sesiones, va descubriendo y muy a su pesar debe admitir que se trata de recuerdos de vidas pasadas, en las cuales Catherine estuvo por todo el mundo, en diferentes épocas, siendo hombre y mujer en varias oportunidades.Pero el mejor descubrimiento que el Dr. Weiss realiza a través de este nuevo tratamiento lo constituyen los mensajes que Catherine recibe y trasmite de parte de seres muy evolucionados, mientras se halla en un estado intermedio entre dos vidas. Y los mensajes son para él, no para su paciente, esto resulta asombroso e inesperado para este hombre que no creía en nada de eso, y ahora las pruebas las tiene delante de sus narices y no puede negarlas.Este libro es fundamental para entender el tema de la reencarnación desde un punto de vista lógico y coherente, indicado especialmente para aquellos que rechazan o son indiferentes a este tema. La historia está bien contada, el relato resulta claro, entendible, emotivo y creíble.

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