El misterio de la Estrella de Belén

La estrella de Belén es uno de los hechos sobrenaturales que encontramos en la vida de Jesús. Se trataba de un objeto luminoso que guió a tres misteriosos reyes magos al lugar donde se encontraba el Mesías.

En la Biblia, se describe como una estrella que se mueve en el cielo, y que se detiene en el preciso lugar donde se hallaba el enviado. Todos sabemos que en realidad no se podría tratar de una estrella. Los soles no se mueven describiendo rápidas y largas trayectorias en el cielo, y más aún, deteniéndose a voluntad como describen los evangelios. Fue así que en el Siglo XVII el astrónomo Alemán Kepler propuso la teoría de la conjunción estelar entre Júpiter y Saturno para explicar el enigma. Esta conjunción ocurrió tres veces en el año 7 antes de Cristo.

Asumiendo que los tres Reyes Magos fuesen astrólogos, esta teoría adquiere fuerza. Júpiter y Saturno representan al “Instructor” y “El Tiempo”. Es decir, la alineación de aquellos planetas sostenía la profecía de la llegada de un enviado, de un señor y maestro del tiempo.

Esta conjunción, además, podría señalar el nacimiento de Cristo siete años antes de lo que se supone.

La explicación la encontramos en dos errores históricos que afectaron nuestro calendario.

El primero, se cometió cuando el emperador Carlomagno dispuso la modificación del calendario con el fin de no tomar como referencia la fundación de Roma, sino el nacimiento del Jesús, fecha que hizo coincidir con la muerte de Herodes el Grande, siendo que ésta, en realidad, tuvo lugar cuatro años después que Jesús llegase al mundo.

El segundo error data de la época del Papa Gregorio. En este caso el calendario sería modificado sin tener en cuenta el censo que Octavio Augusto mandara a realizar en Judea, por lo cual se añadieron tres años a la ya desfasada fecha. Esto quiere decir, que no estamos en el año 2006, sino en el 2013. Y que Jesús, tampoco nació en diciembre.

Está demostrado que en el 25 de diciembre se celebraba en Roma la fiesta pagana del Sol, o Sol Invictus, ocasión en que se hacían regalos a los niños y se decoraban los árboles. Al convertirse el imperio romano al cristianismo, para no perder la costumbre de celebrar esa fecha y al desconocer el día exacto del nacimiento de Jesús, se fundieron las costumbres.

Jesús, además, no podía haber nacido en diciembre, pues en ese mes la antigua Palestina es muy fría como para sacar a los rebaños a pastar, tal como lo sostienen los evangelios.

El día que nació de Cristo

Supuestamente, Jesús debería haber nacido el 19 de marzo del año 7 antes de nuestra Era. La conjunción más importante ocurrió en aquella fecha, y así está registrada en la antigua escuela astronómica de Sipar en Babilonia. Y sin duda, aquel mes es un momento más propicio para sacar a pastar al ganado.

Como fuere, independientemente de la conjunción, hay otras teorías para la estrella de Belén. Desde una supernova —no hace falta analizar este argumento tan peregrino— a un avistamiento ovni, pues aquel objeto luminoso se mueve y se detiene en el cielo. Pero, ¿quién volaba en aquella época?

Lo cierto es que algo extraordinario ocurrió, y marcaba el nacimiento de un enviado del cielo. Un enviado, que muchos aguardaban. Desde los Esenios de Qumran hasta los misteriosos Reyes Magos, que no pocos identifican como emisarios de la legendaria Hermandad Blanca.

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