Las religiones como el factor evolutivo humano

No se les escapa hoy a los que leemos diferentes historias del mundo, la importancia que han tenido la conformación de las religiones, mitos y tabúes en la consecución paulatina de asociaciones que derivaron en la civilización.

Es evidente que entre las especies animales ha existido unas fuerzas innatas que determinan asociaciones e interacciones-en más o en menos que propenden a conservar la especie a través de las eras y evolucionar radiando hacia donde fuera posible.

Entre los primates y homínidos también esto ha sido una regla, en parte innata y en parte conciente y en buena parte aprendida.

Es así que se establecen ciertas reglas, ciertos códigos, que acompañan a la genética en la conformación de las características generales de un conjunto dado de individuos.

Me ha parecido muy interesante las opiniones vertidas por el psicólogo Jonathan Haidt

En su libro Hipótesis de la felicidad, en donde llega a conclusiones parecidas.

– ¿De dónde vienen las reglas morales? De la razón, afirman algunos filósofos. De Dios, aseguran los creyentes. Rara vez se considera otra fuente como la que hoy defienden hoy algunos biólogos: de la evolución de las especies.

Una mirada a la selección natural y a la supervivencia de los más fuertes sólo parece confirmar los valores más egoístas. Pero para los animales que viven agrupados el egoísmo debe ser limitado o no habría ventaja en vivir en sociedad. ¿Puede la conducta desarrollada por los animales que viven en sociedad ser el fundamento de donde partió la moralidad humana?

Si estudiamos en los documentales la forma que las hembras cuidan sus cachorros, vemos como estas transmiten no solo alimento sino conocimientos; y en los más sociables , es notable la escala social de los individuos y los trabajos de los más fuertes para lograr el estatus de macho o hembra dominante, que irá cambiando con el tiempo.

Haidt comenzó investigando la emoción de la aversión. Al probar las reacciones de la gente ante situaciones como la de una familia hambrienta que cocinó y comió a su perro luego de que éste hubiera muerto en una ruta, exploró el fenómeno en que la gente siente fuertemente que algo está mal pero cuyo porqué no puede explicar .

Este fenómeno lo llevó a ver a la moralidad conducida por dos sistemas mentales separados. Un sistema antiguo, que él llama intuición moral, se basa en las conductas con carga emotiva que se desarrollaron antes que el lenguaje. Un sistema moderno, que llama juicio moral, llegó después del lenguaje, cuando la gente pudo expresar por qué algo estaba bien o mal.

Esto es visible en las asociaciones tribales primero y luego a partir de las civilizaciones. .

Las respuestas emocionales de la intuición moral ocurren de manera instantánea; son primitivas reacciones viscerales que evolucionaron para desarrollar decisiones intempestivas que ayudan a la supervivencia en un mundo peligroso. El juicio moral, por otro lado, llega más tarde, cuando la mente consciente desarrolla una racionalización para la decisión que llegó a través de la intuición moral. .

Haidt compara la maquinaria moral subterránea con un elefante y al razonamiento moral consciente con un pequeño jinete que monta sobre su lomo. Los psicólogos y filósofos han tenido una visión muy estrecha de la moralidad, según cree, porque se han centrado en el que monta e ignoraron al elefante . .
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Entre los sistemas morales que protegen a los individuos, uno tiene que ver con prevenir el daño a una persona y el otro con la reciprocidad y la justicia. Menos habituales son los tres sistemas que promueven conductas desarrolladas para fortalecer al grupo. Estas son la lealtad al grupo, el respeto por la autoridad y la jerarquía, y el sentido de pureza o santidad.

Estos cinco sistemas morales, según Haidt, son mecanismos psicológicos innatos que predisponen a los niños a absorber ciertas virtudes. Como estas virtudes se aprenden, la moralidad puede variar mucho de una cultura a la otra, mientras que la importancia de refrenar el egoísmo se mantiene. .

En las sociedades occidentales, lo importante reside en proteger al individuo insistiendo en que todos deben ser tratados con justicia. La creatividad es mucha, pero la sociedad es menos ordenada. En muchas otras sociedades, el egoísmo es suprimido “por medio de prácticas, rituales e historias que ayudan a la persona a representar un papel cooperativo en una entidad social más amplia”. .

El es consciente de que mucha gente, incluida “la disciplina políticamente homogénea de la psicología”, equipara la moral con la justicia, los derechos y el bienestar del individuo, y rechazan todo lo demás como meras convenciones sociales. Pero muchas sociedades en todo el mundo se comportan como si realmente la lealtad, el respeto por la autoridad y la sanidad fueran conceptos morales, destaca Haidt, y esto justifica el tener una visión más amplia del tema moral. La idea de que la moral y lo sagrado están relacionados, dijo, puede hoy no estar de moda pero tiene un linaje venerable, si nos remontamos a Emile Durkheim, fundador de la sociología. .

Haidt cree que la religión ha tenido un importante papel en la evolución humana al fortalecer y extender la cohesión brindada por los sistemas morales. “Si no hubiéramos tenido mentes religiosas, no hubiéramos transitado hacia lo gregario -afirmó-. Seríamos todavía sólo pequeñas bandas que deambularían de un lado a otro.”

La conducta religiosa podría ser el resultado de la selección natural, según mi punto de vista concordante con Haidt, formada en un momento en que los primeros grupos humanos competían unos con otros. Los que se unieron fueron más exitosos y sus progenies perduraron,

Haidt llegó a reconocer la importancia de la religión por medio de un camino indirecto. “Primero encontré la divinidad en el sentimiento de aversión.” Este probablemente se desarrolló cuando la gente se hizo carnívora y tuvo que aprender qué alimentos podrían estar contaminados con bacterias, un problema que no se presentaba con los alimentos vegetales.

Luego la aversión llega a otras categorías, como nos muestran históricamente las religiones : la gente que no era limpia, realizaba inaceptables prácticas sexuales y a muchas funciones y conductas corporales que eran vistas como diferentes de las animales, se los consideró impuros . .

“Imaginen visitar una ciudad donde la gente no usa ropa, nunca se baña, tiene sexo en público y come carne cruda arrancándola a mordiscos directamente de las carcasas”, escribe Haidt. El ve la aversión evocada por una escena así como aliada de las nociones de pureza física y religiosa. .

La pureza es, según él, un sistema moral que promueve los objetivos de controlar los deseos de egoísmo y de actuar de una manera aprobada de forma religiosa.

Es así que llegamos a nuestros días, donde las religiones ya no son motoras de civilización, cuánto más sabemos científicamente, más nos alejamos de las explicaciones religiosas, las que tomamos como solo imágenes virtuales de una realidad cognoscitiva. Genéticamente hemos desarrollado mayor capacidad de comprensión y análisis.

La explicación de misterios, de muchos secretos del funcionamiento de las cosas, evidentemente a dado lugar a la primacía de satisfacer conocimientos, tendencia también innata y muy marcada en las especies más evolucionadas, y bien marcada en el hombre científico actual. ( El experimento de Polgar, sería un ejemplo de una gran acomodación genética a mayores necesidades mentales particulares.)

¿Qué muchos conocimientos hoy se confunden con recuerdos religiosos? Podría parecer, pero la diferencia es que la ciencia, sin prisa y sin pausa va descubriendo y explicando, mientras que las religiones solo usaron de ejemplos inducidos por realidades muchas veces aparentes, que hemos visto que hoy en día solo nos conducen al error y a la involución. Las religiones hoy han dejado de ser útiles evolutivamente.

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