Transportar al gigante

Vemos en la fotografía, una reproducción del nuevo Telescopio Espacial James Webb y las personas que han intervenido en el proyecto y construcción. (Gentileza de La NASA)

La antena parabólica de color amarillo es el espejo principal. Como puede observarse, está formado por un mosaico de espejos hexagonales más pequeños; este diseño ofrece dos ventajas, en primer lugar facilita la construcción, ya que cada espejo puede ser fabricado y probado por separado, y en segundo lugar facilita el lanzamiento, ya que dentro del cohete lanzador el espejo irá plegado. Una vez desplegado, el espejo principal medirá 6,5 metros de diámetro.

Con el se podrá ver los confines del cosmos, será capaz de observar los primeros objetos que se formaron tras el Big Bang, y observar planetas extrasolares; algunos creen que será capaz de ver planetas de tamaño terrestre. (Como dije en otro artículo, ese honor lo tendrá recién su sucesor)

Sus instrumentos astronómicos son: Optical Telescope Element (OTE), Elementos del telescopio óptico (18 elementos), Integrated Science Instrument Module (ISIM) módulo integrado de instrumentos científicos, Near InfraRed Camera (NIRCam) cámara de infrarrojos cercanos, Near InfraRed Spectrograph (NIRSpec) espectógrafo de rayos infrarrojos cercanos, Fine Guidance Sensor (FGS) sensor de escucha fina, Mid Infrared Instrument (MIRI) instrumentos para infrarrojos medios.

El enorme peso de este telescopio, con sus variados implementos astronómicos y todos los medios de maniobra y depósitos de gases impelentes que acarrea –recordar a la distancia que va – presentan un problema de transporte aún no resuelto, ya que el Ares entró en un “cono de sombra” y no hay ningún vehículo espacial que lo remonte a la órbita alta a la que está destinado (Segundo punto de Lagrange).

Es probable, que La NASA, se vea precisada en el 2014 a desempolvar algunos de los poderosos Saturno, del programa Apollo-que hoy están como artículos de muestra en museos-, reacondicionarlos, repostarlos y arriba a los cielos después de medio siglo de “descanso”.¡Qué involución mundial!.

por Manlio E. Wydler

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