Herman Oberth : Un Gran Inventor

Herman Julius Oberth (1894-1989) nació en la ciudad transilvana de Sibiu actual Rumania, aunque entonces formaba parte del Imperio austrohúngaro y la ciudad se llamaba Hermannstadt en alemán o Nagyszeben en húngaro.

Según su propia cuenta y la de otros, alrededor de los 11 años Oberth empezó a fascinarse por el campo de la exploración espacial, marcándole principalmente los escritos de Julio Verne, en especial De la Tierra a la Luna, releyéndolo hasta llegar a memorizarlo. Influenciado por las ideas y libros de Verne, Oberth construyó su primer cohete en miniatura como estudiante escolar a los 14 años. En sus primeros experimentos, alcanzó independientemente la idea de un cohete de múltiples etapas, pero carecía, en ese momento, de los recursos necesarios para desarrollar este concepto más allá de la teoría.

En 1912, Oberth comenzó a estudiar medicina en Múnich, participando luego en la Primera Guerra Mundial como médico militar. Más tarde, Oberth comentaría que lo más importante que pudo aprender de esa experiencia es que no deseaba continuar como médico. Después de la guerra, permaneció en Alemania -su ciudad natal formaba parte de Rumania- y reanudó sus estudios universitarios, pero en ese momento estudiando física y trabajando de maestro de escuela.

Un pionero de la exploración Espacial

En 1922, su tesis doctoral sobre la ciencia espacial fue rechazada por “utópica” y que presentara otro tema. Nunca lo hizo y oficialmente no tendría ese doctorado. Publicó privadamente su trabajo de 92 páginas con el título Die Rakete zu den Planetenräumen (Los cohetes hacia el espacio interplanetario). En 1929 Oberth ampliaría este trabajo a un total de 429 páginas titulado “Modos del vuelo espacial”.

Oberth comentó más tarde que tomó la opción de no escribir otra tesis doctoral: “Me abstuve de escribir otra, pensando: No importa, demostraré que puedo ser un gran científico, incluso sin el título de Doctor.” Oberth criticó el sistema de educación alemán, diciendo “nuestro sistema educativo es como un automóvil que tiene grandes luces traseras, iluminando brillantemente el pasado. Pero para mirar las cosas delanteras son apenas distinguibles.

Es de hacer notar que como Nicola Tesla, no eran oficialmente profesionales universitarios, pero en cada rubro fueron extraordinarios genios y ambos nunca tuvieron temor de decir que tenían comunicaciones con extraterrestres que mucho los inspiraron. Sobre este punto, en otro artículo hablaré sobre la Sociedad Brill, que marcó profundamente a la Alemania en las décadas del 20′ y el 30′ del siglo pasado.

Oberth trabajó en Berlín como asistente científico en la primera película con escenas en el espacio (La mujer en la Luna), dirigida por Fritz Lang. La película tuvo un valor enorme al popularizar la idea de la astronáutica.

En el otoño de 1929, Oberth lanzó su primer cohete de combustible líquido, llamado Kegeldüse. Fue ayudado para este experimento por sus alumnos de la Universidad Técnica de Berlín; uno de ellos era Wernher von Braun, que fue desde entonces su asistente y luego continuador. R. Goddard (USA) y K. Tsiolkosky, son emblemas nacionales , pero Oberth y Braun, son los realmente importantes en la astronáutica y la invención en este tema.

Su tarea magna la desarrolla en Peenemünde, base a orillas del Mar Báltico, para el proyecto del V-1 y V-2. Siempre con Braun de asistente. Sin embargo, dejó pronto el proyecto para trabajar en cohetes antiaéreos de combustible sólido en el complejo WASAG cerca de Wittenberg.

El final de la Guerra, lo encuentra en la base subterránea en la Baja Silesia, hoy Polonia, donde se estaba construyendo la nave antigravedad híbrida, cuyo nombre de fantasía era “La máquina maravillosa”.

W. von Braun, con parte del plantel llevó estos temas: Cohetes de varias etapas, la Campana voladora o Máquina maravillosa” y la bomba atómica, que los científicos alemanes se negaron a entregar a Hitler.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Oberth y familia se trasladó a Feucht, cerca de Núremberg, luego Oberth pasó a Suiza en 1948, donde trabajó como consultor independiente y escritor.

Para la marina italiana, terminó el trabajo que había comenzado en WASAG y en 1953 regresó a Feucht para publicar su libro Hombres en el espacio, en el que describía sus ideas para un telescopio reflector espacial (Antecedente del Hubble), una estación espacial (Antecedente de la que diseño Braun para las Naciones (La ISS), una nave espacial eléctrica (antecedente de la actual nave híbrida antigravedad) y trajes espaciales (que sirvieron como soluciones ergométricas). En esta década Oberth expresó abiertamente sus opiniones sobre los ovnis, no solo apoyando su origen extraterrestre, sino que mucho de lo por el ideado había sido dictado por los aliens nórdicos.

Finalmente Oberth trabajó con su alumno von Braun, desarrollando cohetes espaciales en Alabama. Entre otras cosas, Oberth realizó por estos tiempos un ensayo: El desarrollo de la tecnología espacial en los próximos diez años. En 1958 regresó a Feucht, donde publicó sus ideas de un vehículo de exploración lunar y sobre helicópteros y aviones silenciosos.

En 1960 regresó a Estados Unidos, donde trabajó en la fábrica Convair, como consultor técnico del cohete Atlas. En 1962 se retiró a los 68 años. Inspiración a buscar fuentes de energía alternativas, incluyendo un proyecto de el primer parque eléctrico- eólico. Sin embargo, su interés principal en su retiro fueron los temas filosóficos que volcó en libros como “Quienes son los que nos gobiernan”.

Murió a los gloriosos noventa y cinco años, dejando una enorme obra tras de si-a veces cuestionable- pero trascendente para el futuro humano en lo técnico como en lo mediúmnico que tan indisolublemente estuvieron integrados a su vida.

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