La Sociedad Vrill

Todas las cosas mediúmnicas son difíciles de catalogar es así que todo lo referente a estos temas aparecidos en Alemania son oscuros y pedestres. Prácticamente todo lo que hay escrito es intrascendente y que en realidad aparta del conocimiento público de la verdad de las cosas.

En gran medida es que estas sociedades esotéricas no cuentan con número suficiente de personas conocedores del verdadero ocultismo, así que solo se ve una “cáscara” y no las vivencias, que son personales.

Como he hecho notar, al tratar la vida del indiscutido inventor Herman J. Oberth, las habilidades mediúmnicas le permitieron estar conectado al pensamiento de humanos extraplanetarios que lo ayudaron en todos sus inventos.

Los alemanes, en especial los científicos, tenían ideas muy clara técnicas y científicas, pero no estaban maduros los tiempos para lograr la “máquina maravillosa”, que sería capaz de viajar en el espacio tiempo y merced a energías “como salidas de la nada” (Vrill).

La energía Vrill es la energía salida del propio espacio, que permitía la antigravedad y las anomalías espacio- temporales.

Estaban muy lejos de encontrar las soluciones a este tema y la campana electro mercurial, fue el primer paso hacia la dirección correcta. Estas experiencias se hacían en cinco bases subterráneas en lo que hoy es Polonia y que sus entradas están selladas por explosiones, pero ya no hay nada allí. Todo fue embarcado a USA.

Los Onvis- nazis de los relatos de su tiempo eran apenas más importantes que un helicóptero, apenas remedos de lo que hoy conocemos como las naves híbridas Aliens-terrícolas, fabricadas en USA, aún experimentadas con el mayor secreto.

Por lo tanto las referencias a todo lo acontecido en aquellos días está teñido de un doble barniz aplicado por dos sociedades que no desean dar a conocer estas experimentaciones anómalas en muchos sentidos, en especial la parte alien, que ocasionarán la pérdida de los mitos y religiones y el inicio de un nuevo Tratado Social.

Así encontramos esta desabrida definición:

La sociedad Vril es una sociedad pseudocientífica y esotérica surgida durante el período de la Alemania nazi. Gran parte de sus actividades han sido objeto de numerosas especulaciones.

Se habla de la existencia de una raza superior que habitaba en las profundidades de la Tierra y que utilizaba una energía llamada “Vril”. En la década de 1960 comenzaron a surgir teorías conspirativas sobre la sociedad Vril.

Nada que ver, la ciudad Vrill, semejante a la ciudad de Erks, están en otras dimensiones, o sea que todo en esa descripción son simulaciones, del tipo que la Nasa, hoy nos tiene acostumbrados.

Hubo experiencias, pero lejos de ser las que se realizaron en la buscada “Máquina maravillosa”, sino como dijimos maquetas muy alejadas de lo que realmente se quería lograr. He aquí un documento que en aquellos años firmaron las personas cuyos nombres están al pie:

La presentación pública del platillo volante de Sack se efectuó durante la celebración del Primer Certamen Nacional de aeromodelos con motores de combustión, celebrado los días 27 y 28 de junio de 1939 en Leipzig-Mockau. El modelo presentado por Arthur Sack medía 1.250 mm. y pesaba 4.500 gr., siendo impulsado por un motor a explosión Kratmo-30 empotrado, de 0,65 CV y 4.500 r.p.m., con un rotor de 600 mm de diámetro.

Los participantes en el concurso, desarrollado prudentemente a puerta cerrada, debían cubrir un recorrido de ida y vuelta utilizando un mecanismo de dirección lo más sencillo posible. Sin embargo, este primer intento de utilización de pequeños modelos con fines tácticos de reconocimiento resultó un estrepitoso fracaso. La mayoría de los modelos, equipados con el llamado aparato autoguiado y sus respectivos motores, mostraron sus peores cualidades. El único modelo verdaderamente teledirigido, fabricado por Sinn, se rompió en la salida, y otro con una turbina de vapor, hecho por Soll, se incendió. Un desastre.

Sack no se libró de la racha. Su platillo volante no fue capaz de despegar del suelo y, finalmente, tuvo que ser lanzado al aire por su propio autor. Tras ese “despegue de emergencia”, el modelo realizó un vuelo estable de unos 100 metros, llegando a la meta a duras penas, si bien después de la experiencia Sack perfeccionó su diseño para vuelos más rápidos y largos.

Pese a todo, Arthur Sack tuvo mucha suerte, ya que entre los asistentes al certamen se encontraba el general-ministro del Aire Udet, quien resultó impresionado por la idea. Udet resultó un gran partidario de la utilización bélica de los platillos volantes, asignándoles la misma función defensiva desarrollada hasta entonces por los globos. Entusiasmado, el ministro prometió a Sack “allanarle el camino para posteriores investigaciones”. Dicho y hecho. Arthur Sack construiría algunos modelos más de platillos volantes antes de que comenzara la realización de un avión tripulado, a mitad de la guerra, en los talleres de MIMO (Mitteldeutsche Motorwerke), en Leipzig. El diseño final, denominado AS6, se concluyó en los talleres de vuelo de Brandis, a principios de 1944 .

El primer prototipo del AS6 estaba equipado con un motor Argus 10C de 140 C.V. y tenía un ala circular con perfil Göttinger de 6,40 m de envergadura. Para un peso en vuelo estimado en unos 750-800 kgs, la carga alar debió de ser de unos 25 a 30 kilos por metro cuadrado. Por lo tanto, casi quedaba dentro del reglamento de medidas de una klemm 25D.

Hasta aquí los hechos incuestionables documentados en la historia aeronáutica que demuestran que lustros antes de que Kenneth Arnold emplease el término platillo volante para describir su avistamiento en el Monte Rainier, en junio de 1947; ingenieros alemanes construían verdaderos platos voladores. La cuestión es, ¿de dónde sacaron Zachariae, Lippisch o Sack la idea de un diseño aeronáutico circular?

A mediados de los noventa dos documentales de televisión sobre los platillos nazis conmocionaron a la comunidad ufológica internacional. En ellos se vinculaba el hecho histórico de la existencia de prototipos discoidales diseñados en la Alemania de entreguerras y las tradiciones esotéricas que tanto influyeron en la gestación del III Reich.

Intercalando fotos de platillos volantes en cuyo fuselaje aparecían esvásticas y cruces gamadas, con imágenes de la Alemania nazi y vídeos modernos de OVNIs, dichos documentales pretendían demostrar algo insólito: que los iniciados de la Sociedad Thule a la que pertenecían Hitler, Himmler y Hess, la “Santa Trinidad” del Reich, utilizaron a varias médiums alemanas para comunicarse con una civilización extraterrestre, que sería la que habría inspirado los diseños discoidales antes descritos y otros mucho más sofisticados que utilizarían no las hélices de los stuka o los motores a reacción de los sofisticados M-262, sino motores de “antigravedad”, fuerza “Vril” y otros conceptos, que recién hoy manejamos con cierta propiedad. .

Según los documentales citados, parece que todo pudo comenzar con la fundación de la Sociedad Secreta Thule, a principios de siglo. Años después, a finales de 1919, varios miembros de Thule y de una de sus filiales, la sociedad Vril -todos ellos especializados en energías alternativas- se habrían reunido en una lujosa mansión alemana en un encuentro, que según se decía en los controvertidos videos, estuvo presidido por la médium Maria Ostig, quien habría recibido comunicados sobrenaturales de los espíritus: textos escritos en sumerio y en el código secreto templario donde aparecerían las primeras pistas para la construcción de revolucionarias aeronaves capaces de llegar a las estrellas .

Para los hitleristas, que consideran a Hitler más un líder espiritual que político, los inspiradores de aquellos textos y los míticos “Superiores Desconocidos” serían criaturas extraterrestres que, mediante la médium, habrían sugerido a los científicos alemanes la construcción de naves discoidales que usarían un supuesto sistema de propulsión por levitación. Según la misma fuente, la sociedad Vril creó, a mediados de 1934, la primera nave antigravitatoria: la FRZ-1, y a finales de ese mismo año la FRZ-2, dotada de un sistema de “dirección por impulsión magnética”. Los conceptos utilizados en estos documentales, como energía Vril, motor Thule o naves Haunebu resultan, sin embargo, harto incompatibles con la verdadera historia de los prototipos de aeronaves discoidales alemanes que han sido históricamente documentados. Según los análisis efectuados por quien esto escribe, los videos que se difundieron a mediados de los noventa son un fraude. ¿Con que objetivo? Probablemente utilizar el fenómeno OVNI para atraer a jóvenes fascinados por la ufología hacia las filas del movimiento neonazi. (Vaya tontería norteamericana).

En el número correspondiente al mes de febrero de 1989, la revista alemana Flugzeug publicaba el siguiente informe de un oficial de la aviación alemana que, supuestamente, habría protagonizado el insólito avistamiento de un platillo volante en el aeródromo de Prag-Gbell (antes llamado Praha-Kbely) en 1943. Este es el polémico informe:

Escuela de Vuelos C14 en el aeródromo de Prag-Gbell. Agosto o septiembre de 1943, supuestamente un domingo (creo recordar que no había servicio). Tiempo bueno, seco y soleado.

“Estaba con mis camaradas de vuelo en el campo y, más concretamente, cerca de los edificios de la escuela, a una distancia de unos 2.000 metros del arsenal. El aparato está en el hangar: un disco de 5-6 metros de diámetro. En el centro tiene un cuerpo relativamente grande. Debajo del cuerpo, cuatro patas altas y delgadas. Color: Aluminio. Altura: casi la de un hombre. Grosor: de 30-40 cm., con un borde de varillaje exterior, tal vez eran orificios cuadrados. La parte superior del cuerpo (casi un tercio de altura total) se encogía sobre la mitad superior del disco, y era plana y redondeada. Vi con mis amigos cómo salía el aparato del hangar. Oímos entonces el estruendo de los motores, vimos el lado externo del disco girar, el aparato se encaminó, lentamente y en línea recta hacia la parte sur del campo. Entonces se elevó casi a 1 metro. Después de avanzar a esa altura unos buenos 300 m, se paró de nuevo. El aterrizaje fue bastante accidentado.

Mientras algunos guardianes empujaban el aparato hacia el hangar, tuvimos que abandonar el lugar. Más tarde, la “cosa” voló de nuevo, logrando esta vez alcanzar el final del aeródromo. Después, anoto en mi libro de vuelo las personas allí presentes del FFS C14: Gruppenfluglehrer (profesor de vuelo de grupo) Ofw. Michelsen; Fluglehrer (profesor de vuelo) Uffz. Kohl and Buhler; Flugschüler (alumnos de vuelo): Ogefr, Klassmann, Kleiner, Müllers, Pfáffle, Schenk, Seifert, Siebert, Squarr, Stahn, Weinberger, Zöbele, Gefr, Hering, Koza, Sitzwohl, Voss y Waluda.”

Por suerte, con los testimonios de astronautas, Presidentes de USA, aviadores etc han volcado la balanza a la explicación sensata de las interrelaciones en todas las épocas de Aliens y terráqueos.

Hoy ya son risibles las negaciones de la realidad extraterrestre y lo que aquí se muestra en este artículo, tiene otro significado.

La hermandad humana está por florecer y los tiempos están maduros para que entendamos las mayores cúspides del conocimiento Multiversal.

Por : Manlio E. Wydler

5 thoughts on “La Sociedad Vrill

  • Este tema es urticante; lo digo como medio judío.

    pero no me cierro, atrás de esto hay cosas más importantes que toda la Tierra.

    La humanida cósmica nos aguarda. No la hagamos esperar!

  • Pingback: floreame.net
  • respecto a alos extraterrestres
    hablando termodinamicamente
    no pueden venir seres de otro planeta por las diferentes tipos de preciones atmosfericas
    ya que serian insoportables para otros seres tratando de llegar ala tierra

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