El increible historia del Castillo de Corales

Todo en el Estado de Florida es asombroso, desde su clima casi todo el año paradisíaco hasta las cosas que el hombre moderno puede hacer con su trabajo y esfuerzo.

No me refiero a la hermosa ciudad de Miami, ni a Disneyword, ni a Cabo Cañaveral, de por si importantes pero muy conocidos, sino a la cantera de piedra de coral puro y lo que alguien pudo hacer con esos.

Hoy la vieja cantera de piedra caliza que proporcionó los materiales de construcción de la ciudad fue convertida en una piscina al estilo veneciano: Venetian Pool. La cantera era parte de una granja donde campesinos de la isla de Bermudas cultivaban naranjas.

Con su parcelación y la posterior edificación de la localidad de Coral Gables, su dueño se hizo multimillonario y benefactor: fundó la Universidad de Florida. No todos los bloques se usaron para edificar a esta primera ciudad.

Enormes bloques de este coral, fueron comprados también por un excéntrico ermitaño, que construyó el mayor monumento realizado por una sola persona en el mundo.

Erigido en bloques descomunales de Coral puro, el gran edificio levantado en honor a la que hubiera sido la prometida de Edward, consta de piedras de hasta 30 toneladas de peso. Su amorío por la joven era inexpresable. Siempre la esperó. Le había construido un castillo, al igual que una princesa.

Su “dulces dieciséis”, como solía llamar a su amor, nunca lo siguió.

Pero por fortuna, el castillo fue construido de todas formas y Edward Leedskalnin se transformó en leyenda.

Nacido en 1887 y como tantos partió a “hacer la América” Edward Leedskalnin desde su Letonia natal hacia los Estados Unidos, a la edad de 26 años.

Instalado ya en Florida City, y en total soledad, con sus 45 Kg. de peso, Edward fue capaz de realizar una de las hazañas más impresionantes (y enigmáticas) de las que se tengan evidencias concretas: El “Coral Castle” o “Rock Gate Park”

Erigido en bloques descomunales de Coral puro, el gran edificio levantado en honor a la que hubiera sido la prometida de Edward, consta de piedras de hasta 30 toneladas de peso.

Tras veintiocho años de trabajo solitario, y con la única ayuda de herramientas confeccionadas por el propio Edward, el Coral Castle se erigió imponente sobre las costas de la Florida City, para ser trasladado diez años más tarde a Homestead, a unos 80 kilómetros. Luego de su muerte; solo se le agregaron unos canteros con plantas y flores, que enmarcan este hermoso paseo.

En primer lugar, el levantamiento de una estructura edilicia de 1.100 toneladas de peso por un solo y menudo hombre es una hazaña sino milagrosa, increíble.

El mismo Edward Leedskalnin afirma que los métodos de construcción usados sobrepasan lo común, ya que un estudio sobre los campos magnéticos terrestres y energía le permitieron vencer las normas establecidas de gravedad y equilibrio, llegando a usar las mismas técnicas empleadas en la construcción de las pirámides de Egipto.

De igual forma, es aún más difícil explicar cómo logró trasladar el monumento de un sitio a otro, sin ayuda de nadie Para mover todo lo construido se necesitan equipos modernos muy elaborados y caros.

El interior del Castillo de Coral es en si mismo una muestra exquisita de alto valor artístico.

Es considerado oficialmente un “Lugar histórico” por lo que se ha transformado en un museo abierto a todo aquel curioso que pretenda develar como trabajaba y vivía el excéntrico Sr. Leedskalnin.

Trabajaba solo y de noche, no tenía más que serruchos adaptados para piedras, masas y cortafierros, barretas, un trípode tosco hecho con tres troncos finos de pino, unas cadenas , con un aparejo y una caja que tenía atada en el extremo del trípode, que nunca permitió ver su contenido y que desgraciadamente no se pudo encontrar.

Juegos de mesas y sillas de jardín de coral, escaleras y relojes de sol con precisión de minutos son algunas de las maravillas presentadas al visitante del castillo.

Aparte del enigma concreto que depositó sobre las costas de Florida, Edward Leedskalnin expuso en diferentes tratados, teorías poco convencionales acerca del magnetismo terrestre y su relación con la energía corporal.

El Castillo de Corales y la Antigravedad

Según decía, había conseguido interrumpir la fuerza de la gravedad, que no es más que una cosa similar al magnetismo. Cuando lograba esto, por trabajo telekinético movía y recortaba la piedra. Le bastaban unas horas de noche para avanzar con la obra. Además, durante el día tenía un trabajo normal, con cuyo sueldo sobrevivía y compraba materiales.

Se dice que nunca se lo veía trabajando, salvo escasas noches en las que la luz de su recámara ubicada en la torre permanecía encendida

Los misteriosos estudios sobre descubrimientos de leyes que rondaban entre lo científico y lo sobrenatural nunca fueron tomados seriamente por los científicos conservadores pero nunca pudieron explicar como se hacían estas cosas.

No obstante lo que se piense, nadie puede negar que en un lugar del estado de Florida, más de 1000 toneladas de roca y coral se yerguen en honor a un amor que jamás se pudo consolidar.

Si no lo creen, las puertas del “Coral Castle” se encuentran abiertas.

El enigma continúa presente.: su trabajo era casi todo mental, que había en esa caja que sale en las fotos que se sacaron sin su autorización, en donde estudió lo referente al tema, quienes eran sus profesores.

Nunca dominó el inglés, era fenomenalmente frugal y ahorrativo, pero no puede entenderse nada en referencia a su vida.

Por Manlio E. Wydler

2 thoughts on “El increible historia del Castillo de Corales

  • No nos queda más que pensar en dos cosas, que este señor haya encontrado la forma de hacer este material polvo y que de alguna forma lo volviera a coagulas, pra que así con coladas sucesivas de pocos kilos de mezcla ir relenando moldes para completar la construcción o tenía poderes mentales que le permitieron con telekinesis hacer esto, realmente milagroso.

  • O podemos abrir solo un poco nuestras mentes, y pensar que una simple persona descubrio una forma de antigravedad, como dice el articulo, similar al magnetismo. Que no lo descubran los cientificos, o que simplemente no lo hagan publico, no significa que no exista.

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