Un espárrago plantado en un meteorito

Una investigación pretende determinar cómo crecen los vegetales en diferentes composiciones de meteoritos.

esparrago plantado en un meteorito

Un astroecologista de la Virginia Commonwealth University estudia qué cultivos se desarrollan mejor si se plantan en tierra de meteoritos. Un trabajo opuesto por completo a los tradicionales de la Estación Espacial Internacional, que por lo general planta en el espacio con tierra de la Tierra. La investigación, que depende del tipo de planta y de la composición de la asteroide, ha dado como resultado este espárrago al que no se le puede poner el apellido de triguero.

Algunos medios le llaman el espárrago extraterrestre, pero no es del todo correcto. Lo único que hay de otro planeta es la tierra donde agarra su raíz, que por cierto ha dado como resultado un espárrago algo rarito (o por lo menos eso es lo que se aprecia en la fotografía). Al margen de su apariencia, que tiene para criticar, este estudio pretende determinar si desarrollar cultivos en tierra procedente de cuerpos del espacio es posible. El astroecologista Michael Mautner, científico que lleva a cabo el experimento, explica que los “asteroides carbonosos pueden proporcionar recursos accesibles in situ puesto que contienen carbono orgánico complejo, nutrientes minerales para las plantas y agua extraíble”.

De momento la investigación da sus frutos, y nunca mejor dicho. “Una variedad de cultivos de bacterias del suelo, algas y espárragos y tejido de patata crecieron bien en estas tierras de meteorito/asteroide y también en tierra de meteoritos de Marte”, cuenta Mautner. No obstante, no hay que dar por hecho que se podría cultivar en el espacio en condiciones no-terrestres, ya que los vegetales se han desarrollado con ayuda de oxígeno y agua.

La investigación pretende cultivar plantas sin presencia de oxígeno. Mautner, según varias fuentes de información consultadas, tiene la idea de que “la Tierra se convertirá en un lugar inhóspito e inhabitable, a medida que el Sol vaya aumentando su tamaño”. Con su experimento, el científico quiere “ayudar a asegurar la vida en otros planetas durante quizás millones o trillones de años”.

Quizá lo más sensato sea no preocuparse por poder plantar vegetales en otros planetas dentro de millones o trillones de años, pero si nos falta tierra ya sabemos dónde podemos plantar espárragos…

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