Misterios resueltos: Como funciona Akinator?

¿Cómo funciona Akinator?

Akinator, el adivino de internetEs una pregunta que hacen millones de personas de todo el mundo después de jugar con la aplicación web desarrollada por Elokence.

Hace un tiempo atrás conocimos éste sorprendente sitio web. Se trata de un genio capaz de adivinar cualquier personaje en el que pensemos, a partir de ciertas preguntas. La verdad, muchísima gente después de comprobarlo se preguntó: ¿cómo funciona Akinator?, ¿cómo hace Akinator para adivinar cualquier personaje? ¿Quién creó Akinator?.

En éste sitio se explica en detalle quien y para que fue creado Akinator, El Genio Web. Además, nos cuenta todo lo relacionado con éste adivino virtual de Internet. Quien Creo a Akinator?

Hechos sobrenaturales.

Y navegando por la red, encontré algunas noticias realmente sorprendentes. Algunos sucesos sobrenaturales de los que jamás había escuchado. Este es el caso del dominio de la mente sobre el cuerpo y la materia o el misterio de las ruinas de Sandxingdui Quizás el título que más e sorprendió fue uno que hacía referencia a la fuente eterna de la juventud, que si bien parece ser hoy en día más que nunca una ilusión inalcanzable, de viejas épocas medievales, todavía hay quienes creen que es posible vivir por siempre. David Cooperfield, no le bastaba con ser el único humano sobre la tierra con la capacidad de volar?.

Hombre de Neandertales Vs. Homo sapiens.

Metin ErenMetin Eren (Foto izquierda) observa las diferencias entre las lascas de los neandertales, en primer plano, y las de los ‘Homo sapiens‘. De tontos no tenían un pelo. Los neandertales europeos eran tan inteligentes como el ‘Homo sapiens’, por lo que su desaparición de la faz de la Tierra, hace unos 28.000 años, no se debió a su inferioridad cognitiva como especie, sino a otras causas sobre las que, de momento, los investigadores sólo tienen hipótesis. [Leer la noticia completa en : Misterios sin respuesta]

Testimonios de nuestros visitantes: Animales extraños en Trelew.

Rosa nos escribe un comentario en el artículo titulado; Resuelto el misterio del monstruo de Montauk. Y cuando creíamos haber dado un punto final al caso del misterioso animal descubierto en las playas norteamericanas, se nos presenta un nuevo interrogante y un testimonio increible, ocurrido hace apenas pocas semanas en la patagonia Argentina. Más precisamente en la localidad de Trelew. Transcribimos a continuación el mensaje enviado por nuestra lectora:

hola: soy rosa y quiero comentarles,que tengo un hermano que vive en trelew,y hace mas o menos dos meses atras,vio 5 de estos bichos raros llamados montauk, comiendose una oveja en un campo retirado y cuando llego a la ciudad llamo a la radio para advertir a los dueños de los campos del lugar,y los de la radio se mataban de risa, lo estuvieron gastando como dos semanas,pobre que chasco y ahora el cuenta que son los mismos bichos que salen por internet, pero en EE:UU.si en trelew tambien hay cual sera la coneccion, a el iva con el hijo de 8 años y un empleado.

Evidencias sobre el Bigfoot americano.

Huella_BigfootImágen de Randy Fobister, de la huella de un presunto Bigfoot, circulan por Grassy Narrows, Ontario, como la pólvora. La huella tiene unos 38cm de longitud y presenta seis dedos grandes acordes con el tamaño de la huella. Tras conducir durante una hora a un lugar conocido por ser idónea para la recolección de arándanos que se encuentra en una reserva natural al noreste de Kenora, Helen Pahpasay y su madre vieron algo que nunca habían visto antes. “Era negro… una cosa que no se describir” dijo Pahpasay, “Era alto y delgado y caminaba hacia donde estábamos. De verdad creí que estaba viendo visiones y por eso no avise a mi madre en un primer momento, pero cuando la mire me di cuenta de que ella también lo veía y se estaba frotando los ojos como si no creyese lo que veía”.

“Medía cerca más de dos metros y medio, delgado y negro como la noche. Como si un Bigfoot saliera a dar un paseo por la noche. Lo vimos caminando casualmente, Se que no era un animal, caminaba derecho, erguido como lo hacemos los humanos”. Ambas mujeres regresaron asustadas a su hogar y le contaron lo sucedido a sus familiares. Estos, expertos cazadores, regresaron al lugar de los hechos y solo pudieron encontrar unas huellas que ilustran esta noticia, cerca de una presa de castores.

“Tras seguir las huellas, estas llegaron a la orilla del rio donde el animal parecía que hubiera saltado el dique” explico Fobister. “Fue un gran salto, extremadamente difícil” dijo riendo.

Noticia extraída de : Escencia21

Historias de criaturas y montruos marinos.

Monstruos_marinosViejas historias y nuevas anecdotas se entremezclan para crear un clima de misterio en torno a los viajes marinos. Desde tiempo remotos, no llegan a nuestros oídos, las vivencias más increibles, contadas por numerosos personajes que afirman haber sido testigos de avistamientos de monstruos o criaturas extrañas, en los mares de todo el mundo. A estos relatos se suma la intriga existente en torno al océano, ya que no se puede ignorar que existen miles de criaturas en las profundidades del mismo y que aún son desconocidas por la ciencia moderna. Entonces. ¿Tal vez alguna de estas historias sea verdadera?.

Historias de serpientes marinas.

“El Antiguo Testamento, hace referencia en varias ocaciones a la bestia del mal, el Leviatán; La serpiente enroscada o el dragón que vive en el mar.”

El arzobispo  Olaf Mansson, más conocido como  Olaus Magnus, que vivió exiliado en Roma tras el triunfo de la Reforma en Suecia a mediados del siglo XVI, publicó en 1555 una historia natural de las tierras del Norte que contiene informes sobre serpientes marinas. Entre ellas describe una de 60 m de longitud y 6 m de grosor que era capaz de comer terneros, cerdos y corderos, y que incluso podía arrebatar a los hombres de la cubierta de los barcos. La descripción del arzobispo es muy interesante. Explica que la serpiente marina es de color negro, que de su cuello pende una melena, que sus ojos son resplandecientes y que “yergue la cabeza como una columna”

Doscientos años después los historiadores seguían recogiendo testimonios de la existencia de las serpientes marinas. Un misionero noruego,  Hans Egede, informó de la aparición de un monstruo marino en la costa de Groenlandia el 6 de julio de 1734. El misionero escribió que el cuerpo de la bestia era tan grueso como el de un barco y tres o cuatro veces más largo, y que el monstruo surgía de las agua con un salto ágil y volvía a sumergirse.

Otro escritor del siglo XVIII que afrontó el misterio de las serpientes marinas fue el obispo de Bergen,  Erik Pontoppidan. Tras una minuciosa investigación, comprobó que era raro el año en que no se hubiera visto alguna en las costas escandinavas, publicando el informe de sus descubrimientos en 1752.

Un año antes, el obispo había hecho leer ante el Tribunal de Justicia de Bergen una carta del capitán  Lorenz von Ferry en la que se describía con todo lujo de detalles una serpiente marina que él y su tripulación habían visto mientras se dirigían a tierra en un bote de remos, junto a la localidad de Molde (Noruega) en 1746. El capitán describía así a la serpiente: -tenía una cabeza gris semejante a la de un caballo, grandes ojos negros, boca negra y larga melena blanca. Detrás de la cabeza del monstruo, pudieron apreciar hasta siete u ocho promontorios que salían del agua, y el cuerpo de la bestia se retorcía formando espirales-. Cuando el capitán Von Ferry ordenó hacer fuego contra la serpiente, ésta se sumergió en el agua y no volvió a aparecer.

En el transcurso del siglo XVIII, el peso cada vez mayor de la crítica racionalista y del análisis científico determinó que los informes de los marineros que habían divisado monstruosas bestias marinas fueran considerados exagerados y ridículos. Un científico noruego, Peter Ascanius, afirmó que la hilera de jorobas que habían visto los marineros no pertenecía a ningún descomunal monstruo marino, sino a una comitiva de delfines haciendo cabriolas. Y esta explicación tan endeble se convirtió desde entonces en el recurso favorito de quienes pretendían desacreditar los testimonios sobre la existencia de monstruos marinos.

Sin embargo, no deja de resultar sorprendente que los naturalistas que se tomaron la monstruosas, y uno de los conservadores del London Zoological Garden, A. D. Bartlett, afirmó en 1877 que consideraba una temeridad no hacer caso de una evidencia que procedía de fuentes tan diversas.

Constantin Samuel Rafinesque fue un brillante y polémico naturalista que contribuyó de forma importantísima al conocimiento de la flora y de la fauna americanas. Nacido en Europa en 1783, en 1815 emigró a Estados Unidos, donde fue profesor de ciencias naturales en la Universidad de Transylvania, en Kentucky. La serpiente marina, de cuya existencia estaba firmemente convencido, formaba parte del vasto campo de sus intereses.

Durante la primera mitad del siglo XIX se registraron numerosas observaciones de serpientes marinas a lo largo de la costa nororiental de América. La zona donde abundaron más los testimonios fue en torno al puerto pesquero de Gloucester, en Massachusetts. Rafinesque examinó los informes y decidió dividirlos en cuatro grupos, denominando a las bestias Megophias, es decir, “serpientes gigantescas”.

Pero los investigadores de fenómenos inexplicados sobre las apariciones de bestias marinas seguían encontrando una fuerte oposición entre los científicos. Uno de los más recalcitrantes era sir Richard Owen, sabio prestigioso, aunque de mentalidad muy conservadora, a quien Darwin había considerado “uno de mis principales enemigos”.

En 1848 Owen sostuvo un intercambio epistolar de cierta acritud, que tuvo como marco las columnas de The Times, con el capitán Peter M’Quhae. El debate giraba en torno a una serpiente marina de 18 m que el capitán y su tripulación afirmaban haber visto en aguas del Atlántico Sur, desde la cubierta del Daedalus, el 6 de agosto de aquel mismo año. Aunque Owen echó mano de la acostumbrada estratagema de los escépticos, que consistía en interpretar los informes de manera que se ajustasen a las propias preconcepciones (la identificación que dio era un león marino), el capitán M’Quhae se mantuvo firme en su convicción de que lo que había visto era una serpiente marina.

Como es natural, los monstruos marinos han ocupado siempre un lugar importante en las consejas de los marineros. Algunos informes son exagerados sin duda, pero muchos otros, que consiguieron figurar en los diarios de a bordo, resultan curiosamente consistentes.

Avistamientos de Cocodrilos Gigantes.

En mayo de 1901, cuando los oficiales del vapor Grangense, que navegaba por el Atlántico occidental, vieron desde el puente una criatura monstruosa semejante a un cocodrilo, con dientes de 15 cm, el capitán se negó a tomar nota del hecho en el diario de a bordo, objetando: “Van a decir que estábamos borrachos; y les agradeceré señores, que se abstengan de mencionar lo ocurrido a nuestros agentes de Pará y Manaus”.

Pero no faltaron otros menos cuidadosos con su reputación, como el teniente de navío George Sandford, el cual, como capitán del navío mercante Lady Combermere, en 1820 informó haber visto en aguas del Atlántico una serpiente de 18 a 30 m de longitud que arrojaba un chorro de agua como una ballena. El 15 de mayo de 1833, cuatro oficiales del ejército británico y un intendente militar, que habían salido de pesca, vieron una serpiente de unos 24 m de longitud que nadaba por el mar a no más de 180 m de donde ellos estaban. La aparición se produjo en Mahone Bay, a unos 65 km al oeste de Halifax, en Nueva Escocia, y los testigos quedaron tan convencidos de la importancia de lo que habían visto que firmaron todos una declaración a la que añadieron: No hubo posibilidad alguna de error, ninguna ilusión, y estamos muy satisfechos de haber tenido el privilegio de ver la “auténtica y genuina serpiente marina”, que siempre ha sido considerada como producto de la imaginación de algunos capitanes de barco yanquis.

Otra aparición de un monstruo marino semejante a un cocodrilo tuvo por testigos al capitán y la tripulación del Eagle el 23 de marzo de 1830, pocas horas antes de que el barco atracara en Charleston, en Carolina del Sur. El capitán Deland acercó su goleta a menos de 22 m de la bestia y le disparó con un mosquete a la cabeza. Alcanzado por el proyectil, el monstruo se sumergió debajo del navío y lo golpeó repetidas veces con la cola, provocando serios desperfectos en el casco.

Otro de los militares que vio de cerca un monstruo marino de las profundidades fue el mayor H. W. J. Senior, de los Bengal Staff Corps. El 28 de enero de 1879, viajando en el City of Baltimore por aguas del golfo de Adén, pudo ver, a una distancia de 450 m del barco, una cabeza semejante a la de un bulldog, con un cuello de unos 60 cm de diámetro, que salía del agua hasta alcanzar una altura de seis a nueve metros. La criatura se movía con tal rapidez que le resultó imposible seguirla con los prismáticos. Su relato fue firmado también por otros testigos.

Ha pasado un siglo desde el episodio anterior, y durante este tiempo los monstruos marinos han continuado emergiendo ante sus asustados observadores. El intrépido capitán John Ridgway, que cruzaba el Atlántico en un bote de remos, vio un monstruo pocos minutos antes de la medianoche del 25 de julio de 1966. Su compañero, el sargento Chay Blyth, que más tarde se convertiría en un balandrista de fama mundial, estaba profundamente dormido. Mientras remaba, Ridgway oyó un ruido parecido a un silbido y, de pronto, vio una serpiente de unos 10 m de longitud, con el cuerpo fosforescente -era como si de su cuerpo colgara una hilera de luces de neón-, que se acercaba a toda velocidad, se sumergía debajo del bote y no volvía a aparecer.

Muchos zoólogos creen que el Kraken -el monstruo marino de las leyendas noruegas- corresponde probablemente a los calamares gigantes del género  Architeuthis, que habitan en las profundidades del océano y pueden alcanzar 18 m de longitud. El cachalote es el único animal que se atreve a enfrentarse a estos monstruos, produciéndose entre ellos encarnizadas batallas.

Articulo extraído de : Mundo Paranormal