Historia y Religión: “Los Timbales y el Arca.”

Las situaciones musicales, que deben ser subrayadas, las zonas expectantes de las partituras los furibundos “tutti”, ritmos y contra-ritmos necesitaron de este mastodóntico sonido “envolvente”.

Junto a los contrabajos, chelos, fagots y tubas forman el conjunto de sonidos más graves en las orquestas comunes. (Hacemos abstracción del órgano, piano, arpa, etc.)

Los Timbales desde el prebarroco se abrieron camino en una labor imprescindible, primero como efectos especiales, rústicos sonidos sin afinación, simples parches para ocasiones colateralmente guerreras o rítmicas.

Si bien deriva de la palabra latina “tympanum”, membrana que vibra, su origen se pierde en el oriente, en Babilonia acompañaba a los ejércitos, ya en la India, se los usaba en rituales y luego en la guerra, acompañando a las trompetas.

Por los últimos estudios arqueológicos se sabe que la tribu negra judía (genéticamente comprobada como una tribu del antiguo Israel, ya que poseen los genes ye-yé de los sacerdotes del templo), habían reproducido a la primitiva arca como un gran tambor-hoy en un depósito en el sur de Zimbabue-, al llegar desde el Yemen a Zanzíbar en el 610, más o menos de nuestra era, evitando la matanza del islamismo: muestra que aquella famosa arca del Éxodo- que permaneció en el Yemen por 900 años-, era básicamente una gran caja retumbante, portada por pértigas sostenidas por muchos hombres. Su sonido de trueno, infundía terror a las salvajes tribus que los judíos encontraron en su camino “a la tierra prometida” y a su vez, producía un efecto hipnótico en los guerreros que los hacía más audaces y aguerridos. El sonido de las trompetas acompañantes hacían el efecto demoledor buscado y que “los hacía invencibles”. (Por siglos los tambores y las trompas han acompañado a los ejércitos, reforzados luego por los cañonazos, que aún hoy nos erizan la piel atávicamente.).

Las cruzadas las integran a Europa, -esto también es un dicho en la familia Wydler, los que intervinieron en las últimas- donde a poco se los usan en las bandas de los regimientos y en la música y van perdiendo su significado mágico y religioso. En el barroco, se comienzan a afinar, dejan solo de emitir ruidos, para ser más que un simple marcador rítmico y convertirse en un fuerte “motivador psicológico” en las rúbricas de las orquestaciones. Continuar leyendo “Historia y Religión: “Los Timbales y el Arca.””