En el límite del Caos

Otro cambio de estado

En otro artículo he relatado dos cambios de estado en los Universos, que determinan sus ciclos infinitos de inicio y final, ambos caracterizados como singularidades. Son límites del Caos.

Otro cambio de estado es el que se desea encontrar en las inmediaciones cercanas a lo que denominamos cero absoluto. Estaríamos ante la presencia de otro límite del caos.

La dificultad actual es que con las mejores técnicas se han logrado, por instantes cerca de una milésima de grado Kelvin con helio solidificado por baja temperatura y mediana presión, partiendo de su súper –fluido (estado particular del Helio, con densidad casi: 0).

Cabe resumir que la termodinámica clásica nos dice que no podemos llegar a este famoso cero, porque los procesos (escalones) para llegar a este límite en los laboratorios se hacen cada vez más chicos y así serían infinitos, salvo que se encuentre una nueva cuantificación..

Más allá de conseguir bajar aún más la temperatura y sabiendo que el cero absoluto es una medida teórica, no del todo definida, podría acontecer que comenzaran a suceder en sus alrededores el famoso caos esperado:

Se supone que, al ir llegando al extremo de las bajas temperaturas, los electrones que giran alrededor del núcleo atómico empezarán a caer en espiral sobre ese centro de masa atraídos por la fuerza gravitatoria.

Este comportamiento estaría contradiciendo un principio fundamental de la física moderna: El Principio de Incertidumbre postulado por Werner- Heisenberg. En efecto, el mismo dice que en ningún caso podremos conocer, sin un margen de error determinado, la velocidad (c) y la posición (p) exactas de la partícula.

Con estos átomos en el límite del Caos (Teoría de René Thom), estaríamos conociendo su velocidad (c = 0) y su posición (p = núcleo del átomo), que no es poco.

Puede que esto no sea, después de todo, tan contradictorio. Quizá, cuando los electrones hayan colapsado, ya no sean electrones, ni partículas de ninguna clase, tal vez se trate ahora de un aglutinado núcleo sin periferia, una forma de la materia sin propiedades electrónicas.

Se me ocurre que los átomos de Helio, devendrán en cuatro neutrones- sin emisión de neutrinos- y así sucederá con todos los átomos en tal nuevo estado. La materia se vería constreñida a ocupar pequeños espacios como particulares remedos de súper- átomos. (Y los átomos tendrían solo el volumen de sus núcleos). Casi pensaríamos en micro agujeros negros ¿Habrá luego, una insospechable nueva reducción de todas las partículas subatómicas en este “sub -espacio”? Más allá de este límite del Caos, no imagino como podrán encontrarse. Pero de seguro que las posibilidades podrían ser muchas, o solo una …….que por ahora prefiero callar.

Extrañas Coincidencias: El Papa Pablo VI

El domingo 6 de agosto de 1978, el pequeño despertador que el papa Pablo VI había comprado en 1923 -y que durante 55 años le había despertado a las seis cada mañana- sonó repentinamente, y de un modo estridente. Pero no eran las seis; eran las 9:40 de la noche y, de forma inexplicable, el reloj empezó a sonar cuando el papa yacía moribundo. Más tarde, el padre Romeo Panciroli, portavoz del Vaticano, comentaría: “Fue de lo más extraño. Al papa le gustaba mucho el reloj. Lo compró en Polonia y lo llevaba siempre consigo en sus viajes.”

Extrañas Coincidencias: La historia de Richard Parker

El pensador contemporáneo Arthur Koestler dedicó gran parte de su carrera al estudio de la teoría de las coincidencias. En una oportunidad un estudiante inglés de doce años llamado Nigel Parker, le relato a Koestler la siguiente historia: Hace muchos años, el autor de historias de terror norteamericano, Edgar Allan Poe, escribió un libro titulado: El relato de Arthur Gordon Pym. En él, el señor Pym viajaba en un barco que naufragó. Los cuatro supervivientes pasaban muchos días en un bote antes de decidirse a matar y comerse al grumete, cuyo nombre era Richard Parker.

Unos años después, en el verano de 1884, el primo de mi bisabuelo era grumete de la yola Mignonette cuando ésta se hundió, y los cuatro supervivientes navegaron a la deriva en un bote durante muchos días. Finalmente, los tres miembros mayores de la tripulación mataron y se comieron al grumete. Su nombre era Richard Parker.

Extrañas Coincidencias: El rey Humberto I

En la noche del 28 de Julio de 1900, el rey Humberto I de Italia cenaba con su ayudante en un restaurante de la localidad de Monza, donde debía presenciar una competencia de atletismo al día siguiente. Mayor fue la sorpresa del rey al observar que el propietario del establecimiento era idéntico a él. Por curiosidad, entabló conversación con él, descubriendo, durante la charla, que existían otras coincidencias entre ellos. El dueño también se llamaba Humberto; al igual que el rey, había nacido en Turín, y en el mismo día; y se había casado con una chica llamada Margherita el mismo día en que el rey se casó con su esposa, la reina Margherita. Además, había inaugurado el restaurante el día en que Humberto I fue coronado rey de Italia.
El rey quedó fascinado e invitó a su doble a que asistiera al concurso de atletismo con él. Pero al día siguiente, ya en el estadio, el ayudante del rey le informó que el dueño del restaurante había muerto aquella mañana después de que le hubieran disparado misteriosamente. Mientras el rey expresaba su pesar, un anarquista que surgió de entre la multitud disparó contra él y le mató.