El evangelio apócrifo de Bernabé

Un libro de aproximadamente unos 2000 años de antiguedad fue encontrado en en Turquía, en el Museo de Etnografía de Ankara.

El libro, mantenido en secreto hasta el año 2000 contendría el Evangelio de Bernabé, un discípulo de Cristo, el cual indicaría en su relato que Jesús no fue crucificado , ni era el hijo de Dios, sino un profeta. El libro también haría referencia al apóstol Pablo como el “El Impostor”.

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Un informe de The Turk Nacional, dice que la Biblia fue capturada por una banda de contrabandistas en una operación del Mediterráneo. Dicha pandilla habría sido acusada de contrabando de antiguedades, excavaciones ilegales y posesión de explosivos. Continuar leyendo “El evangelio apócrifo de Bernabé”

Seth, la raza inmortal

La tradición gnóstica afirma un origen extraterrestre para los Niños de Seth. Los gnósticos cristianos afirman que su progenitor Seth, el tercer hijo de Adán y Eva, era diferente a sus hermanos Caín y Abel, y que disfrutó de una conexión sin trabas con el reino divino y sus habitantes celestiales.

Se encarnó entre nosotros, viniendo como un mensajero de luz, un redentor, desde un mundo más allá de nuestro mundo imperfecto. Los descendientes de Seth, dice el Evangelio de los Egipcios apócrifo recientemente encontrado entre los manuscritos del Mar Muerto, son “la raza inmortal que vino de los tres mundos (anteriores)”.

En la tradición egipcia antigua, Seth es un dios del cielo, uno de los doce dioses y diosas del panteón egipcio y hermano de Osiris, el dios principal egipcio a quien mató y desmembró. Por esa razón Seth, figura en la mitología popular del Egipto Antiguo como una fuerza perversa. No obstante deberíamos entender que la muerte de Osiris por Seth se refiere en la iniciación egipcia a la muerte que experimenta el iniciado para poder resucitar como hombre nuevo. Seth es la figura más misteriosa de la mitología egipcia, el alter ego de Osiris. Seth es el portador de cultura, a la vez que es el que viene a destruir aquello que ya está caduco para poder sembrar nuevas semillas. Seth es el duro e implacable, “cruel” maestro-chamán, el hermano oscuro de Osiris que guía al neófito por los mundos del más allá.

Seth, la raza de Seth, es la raza de dioses y semidioses que inician en los misterios egipcios. Ellos trajeron en el origen de los tiempos el conocimiento y la iniciación que ayuda al hombre a elevarse sobre la faz de la tierra.

Aquí entendemos el efecto de la vulgarización de los misterios. El judío incorporó a Seth en su propia mitología, otorgándole el pedigrí adámico e identificándolo con los ángeles caídos rebeldes cuya historia se contiene en los libros apócrifos de Enoc judíos y en los Jubileos. Éstos cuentan cómo Azazel, el Jefe de los Hijos de Dios, cayó desde el cielo con su hueste angélica debido a su desobediencia del “Altísimo”. Los ángeles caídos se casaron con seres humanos, y así se convirtieron en los padres de una raza superior en conocimientos y habilidades mágicas.

Los esenios de Palestina creían que sus progenitores espirituales, los ángeles caídos, les habían transmitido sus maravillosas facultades sanadoras. De hecho, la palabra griega Essenoi está relacionada con la palabra Hasaya del arameo, que significa “piadoso” y con Asa, “él sanó” y por lo tanto tiene relación con el nombre del ángel caído Asael o Azazel (que significa sanador o visionario de Dios, una descripción peculiarmente acertada de los doctos disidentes esenios de la época de Cristo).

Los posteriores gnósticos de Nag Hammadi también situaron en este contexto su tradición acerca de Seth, representándolo como un Hijo de Dios que vino voluntariamente de los mundos del cielo y fue el padre de una raza de gran sabiduría sobre la Tierra. Ellos también creyeron que era un ser de luz y no de obscuridad. El sacerdocio judío, notable por su tergiversada interpretación de los mitos de los pueblos circundantes, consideró a los Hijos de Dios unos atroces réprobos, pero Seth más bien es como lo ven los gnósticos, el equivalente al Bodhisattva, un Portador de Luz enviado a la Tierra para ayudar a la humanidad a liberarse.

Las implicaciones jerárquicas en la tradición de Seth han repugnado a la mente moderna, temerosa ante cualquier forma de verdadero elitismo, tanto como lo repugna el sacerdocio judío. Todavía más inaceptable sería en la actualidad pensar sobre el abismo que existe entre las razas humanas. Y aún más, sobre el abismo entre la raza superior y lo que queda sobre la superficie de este planeta.

Los Niños de Seth han nacido al mundo con un patrimonio de conocimientos y poder innatos acreditados por su pertenencia a otra raza. Ellos son los Antiguos, ya iluminados y con acceso a facultades psicoespirituales que pertenecen a un mundo distinto, a un tiempo diferente al nuestro y que les confiere el derecho y la obligación de gobernar.

Los Niños de Seth tenían la reputación de ser unos grandes astrónomos, lo que nos recuerda a Pitágoras, el maestro iniciado en los Misterios Solares de Egipto, quien tenía unos conocimientos astronómicos sorprendentes. Aunque vivió 700 años antes, fue más explícito que los gnósticos al referirse al origen extraterrestre de los dioses. Respecto al alma, Pitágoras afirma que “emana de un orden espiritual invariable y más elevado, así como también de la evolución anterior, de un sistema solar extinto y ha habitado muchos otros sistemas solares parecidos”. El destino del hombre ha de ser elevarse por encima de él mismo, más allá de la luna, más allá de las órbitas de los planetas más lejanos, más allá de este sol y de las estrellas, para volver al mundo que es el auténtico hogar y que permanece lejos de este sistema solar, en las profundidades del universo.

En Sumer, Anu era el dios de los cielos. Los Annunaki sumerios son la misma raza celeste que la tradición egipcia identifica como la raza de Seth.

Fuente

El evangelio prohibido de San Judas

Un papiro fue descubierto por casualidad en una cueva en Egipto hace ya varios años, aunque no existe una información precisa sobre los acontecimientos sucedidos durante su descubrimiento, como ya ha ocurrido con otros textos, como el extraordinario Rollos del Mar Muerto, una colección de manuscritos hebreos escritos en piel de oveja y fechados entre el siglo II. BC y AD, el análisis de las cuales (173 incluyendo todos los libros del canon hebreo, , ha hecho una gran contribución a nuestro conocimiento del hebreo bíblico, y puso de relieve la historia y los secretos judios.

También es importante comprender que desde los origenes del cristianismo, el público en general conoce los textos bíblicos canonizados por la Iglesia católica, pero que ciertamente no son los únicos. En 1945, otros textos gnósticos fueron encontrados, enterrados en una olla de barro, por campesinos egipcios cerca de la localidad de Nag Hammadi. Entre los más de 12 versiones completamente nuevas de las enseñanzas de Cristo, incluyendo un Evangelio de Tomás, uno de Felipe y un Evangelio de la Verdad.

El Evangelio de Judas.

Presentado inicialmente a un anticuario como un texto de nombre Hanna, en El Cairo y vendido posteriormente a algún coleccionista multimillonario, el Evangelio de Judas ha aparecido también en la escena de los evangelios apócrifos.

Se han perdido algunos pasajes importantes del texto por motivo del descuido de sus múltiples poseedores. De Egipto a Europa y luego hacia los Estados Unidos donde durante 16 años, el Hanna se mantuvo en una cámara acorazada de Nueva York.

La historia del Codex de Tchacos

En el año 2000, Frieda Tchacos lo compró por alrededor de $ 300.000 y abocó todo su esfuerzo en su traducción, aunque el deterioro del codex le imposibilitaba culminar con su labor, solicitó ayuda a expertos en el tema y finalmente con la ayuda de la Fundación Mecenas de Arte Antiguo, logró terminar las labores de restauración y traducción de poco más del 80% del evangelio.

La Sociedad National Geographic y el Instituto Waitt for Historical Discovery, financiaron por completo las tareas antes citadas con el objetivo de mostrarle al mundo la historia que el codex relata.

Segun el análisis científico el papiro es entre el 220 y el 340 dC. El texto está en lenguaj copto, que es el idioma en el que se encuentran la mayoría de los textos cristianos del siglo primero y segundo.

La Tumba de Cristo

La Muerte de Jesucristo según los Evangelios Canónicos

Segun los testamentos canónicos, los pertenecientes al canon del Nuevo Testamento y aceptados por las iglesias cristianas, durante el año 33 de nuestra era sucedió en la ciudad de Jerusalén la crucificación de un hombre que decía ser el Mesías. Su cuerpo fue depositado, envuelto en una sábana, en un sepulcro excavado en la roca, tras ser solicitado su cuerpo por Jesús de Arimatea a Poncio Pilato, prefecto de la provincia romana de Judea. Según el Evangelio de Mateo, Pilato también accedió a situar frente al sepulcro una guardia armada, ante la insistencia de los “príncipes de los sacerdotes y los fariseos”, para evitar que los seguidores de Jesús robasen su cuerpo y difundieran el rumor de que había resucitado.

Todos los evangelios (Juan, Marcos, Mateo y Lucas) coinciden en que el domingo, después del Sabbath (día de reposo para los judíos), María Magdalena, una de sus discípulas más cercanas, y otros seguidores (este hecho varía según el evangelio) acudieron al sepulcro para ungir el cuerpo del difunto con perfumes, encontrando desplazada la piedra que cerraba el sepulcro y vacío éste. Con la resurrección de Jesucristo se cumplían, según los autores del Nuevo Testamento, algunas profecías formuladas en ciertos libros del Antiguo Testamento.

La veracidad de los Evangelios

Jesús, como otros muchos destacados filósofos y dirigentes religiosos de la Antigüedad, no dejó legado en forma de escritura de su puño y letra, por lo que todo lo que se conoce de él se debe a textos escritos por otros autores. Según cálculos probabilísticos de todos estos textos, los primeros relatos sobre Jesús (algunas cartas de Pablo) son posteriores en unos veinte años a la fecha probable de su muerte. La opinión predominante en medios académicos es que se trata de un personaje histórico, cuya biografía y mensaje fueron significativamente alterados por los redactores de las fuentes, que actuaron movidos por intereses religiosos.

A su vez, los evangelios de Marcos, Mateo y Lucas, muy afines entre ellos, están sujetos a cierta controversia ya que se suelen datar entre los años 70 y 90, mientras que el de Juan, con concepciones teológicas más evolucionadas, es algo posterior. Existen además una serie de evangelios apócrifos o no aceptados en el canon del Nuevo Testamento, es decir, no aceptados por la ortodoxia católica por surgir en comunidades gnósticas (una de las primeras comunidades cristianas), que también narraban la vida de Jesús.

La Tumba de Talpiot

En el año 1980, durante los trabajos de construcción de unas viviendas, apareció en Talpiot, a las afueras de Jerusalén, una tumba con un chevrón (o cabrión) y un círculo en su entrada. En ella, se encontraron 10 osarios, seis de los cuales contaban con inscripciones de nombres. Antes de que fuese nuevamente sellada, estas urnas fueron trasladadas al departamento de Antigüedades de Israel y los restos que en ellas se encontraban fueron nuevamente enterrados según el tradicional rito judío.

En el Jerusalén de hace dos milenios y según la ley judía se enterraban los cuerpos en sepulcros familiares excavados en la roca, donde permanecían amortajados durante un año para su descomposición. Un año después, luego que el cuerpo se desintegraba, los huesos eran recolectados por los familiares y colocados en una caja de piedra llamados “osarios”. En esta urna se inscribía ocasionalmente el apodo con el que era conocido el difunto y era depositado en el interior de un nicho, descansando así para siempre dentro de la tumba familiar.

Las inscripciones de la tumba Talpiot, aunque realizadas de una forma muy tosca, se cree que representaban los siguientes nombres:

Yeshua bar Yosef – Jesús hijo de José (escrito en arameo, lengua semita como el hebreo hablado por Jesús).
María – María (escrito en hebreo)
Matía – Mateo (apodo de Matitia o Matikia)
Yosa – José (inusual diminutivo de Joset)
Mariamene e Mara – María (escrito en griego, deducido de Mariamne) y Mara (maestra en arameo)
Yehuda bar Yeshua – Judas hijo de Jesús (encontrado en un osario de pequeñas dimensiones)
Jacobo bar Yosef – Santiago hijo de José (encontrada con posterioridad y asociada a la misma tumba)

En ese momento, no se prestó mucha atención ante tal serie de nombres porque eran bastante habituales para la época, por lo que fueron olvidados.

Discusión acerca de los Osarios

Los partidarios de la existencia de la tumba familiar de Jesús (inicialmente planteada en un documental de la BBC en 1996 y en 2007 por el director James Cameron y Simcha Jacobovici, ambos judíos) argumentan que los restos de Jesús fueron trasladados por sus discípulos para encontrar un descanso eterno, lo que contradice los evangelios canónicos. Según el evangelio de Mateo, los guardianes informaron de la aparición de un ángel anunciando la resurrección y el consejo les dio mucho dinero para que dijesen que el cuerpo de Jesús había sido robado y trasladado en secreto por sus discípulos (Mateo 28: 11 – 15), presumiblemente para un entierro permanente.

Tal teoría le hace asociar el nombre inusual de Yosa con el hermano de Jesús. Según los evangelios, Jesús contaba con Simón, José, Judas y Santiago como hermanos. El nombre de Mariamne lo asocian con el de María Magdalena por aparecer en el evangelio apócrifo de Felipe, que hace referencia a su procedencia, Magdala, ciudad comercial donde se hablaba griego y arameo. Mara, a su vez, haría referencia a la misma María, al tratarse de un apóstol (según los textos apócrifos). Argumentan que María murió en Jerusalén, después de su viaje a Francia, según el evangelio de Felipe, escrito en el siglo IV y en el que se narra la vida de María Magdalena.

Analizaron muestras óseas contenidas en los osarios de Jesús y Mariamne, encontrando que sus ADN no están relacionados genéticamente, algo inusual al tratarse de una tumba familiar, por lo que asociaron este hecho a su matrimonio. La existencia de un osario con el nombre de Mateo es asociado a un pariente de María, al ser un nombre habitual en su familia. También asocian el chevrón con el círculo encontrado a la entrada de la tumba con el símbolo utilizado por los primero cristianos, seguidores de Jesús, encontrado en otros osarios de la misma época.

Con todo ello, el profesor Andrey Feuerverger (también judío), matemático especialista en probabilidad de la Universidad de Toronto, calculó que la probabilidad de encontrar esa serie de nombres relacionados era de una entre 300.000, por lo que tenía que ser obligatoriamente la de Jesús, si además se tenía en cuenta que esa era prácticamente la población de Jerusalén hace 2.000 años.

Este resultado no confirma categóricamente el hecho que se argumenta, por lo que se hace evidente un estudio más profundo que puedan concluir o en su caso desmentir estas aseveraciones…