Descubren fósil marino con alas y tentáculos

Un grupo de investigadores ingleses de la Universidad de Leicester han descubierto un fósil de 525 millones de años de antiguedad que arroja nueva luz sobre un importante grupo de criaturas marinas primitivas.

El descubrimiento se publica en la revista ‘Current Biology’ – Foto: DEREK SIVETER, OXFORD UNIVERSITY

El fósil pertenece a un grupo de criaturas con tentáculos que vivían dentro de tubos duros. Hasta el momento sólo los tubos habían sido observados en detalle pero el nuevo espécimen muestra con claridad las partes blandas del organismo que incluyen tentáculos para alimentarse.

La especie pertenece a un grupo denominado pterobranquios hemicordados que están emparentados con las estrellas y los erizos de mar y la importancia del hallazgo radica en que aporta pistas sobre la evolución de los primeros vertebrados. Se conocen en la actualidad alrededor de 30 especies de pterobranquios aunque hace entre 380 y 490 millones de años un grupo de estos animales llamados graptolitos eran comunes en los océanos prehistóricos.

Los pterobranquios son criaturas que segregan una sustancia que se acumula en un tubo duro alrededor de su cuerpo blando. Los tentáculos se extienden desde la parte superior del tubo para capturas plancton. Aunque tiene una longitud de menos de 4 centímetros de largo, el nuevo fósil está muy bien conservado y se pueden observar detalles minúsculos incluyendo 36 tentáculos diminutos a lo largo de un brazo cubierto de plumas.

La Universidad de Yunnan en China colaboró con el aquipo de investigación de Leicester y Oxford del Reino Unido para identificar y describir el hallazgo que se realizó en la provincia china de Yunnan.

La especie, desconocida hasta ese momento pasó a llamarse “Galeaplumosus abilus”, que significa “casco alado de más allá de las nubes”, por el lugar en donde fue encontrado.

Misterios: En busca del eslabón perdido

El eslabón perdido

NUEVA YORK (Reuters) – Científicos presentaron el martes los restos fosilizados de un primate hallado en Alemania, que habría vivido hace 47 millones de años y que podría ser pariente cercano de un antepasado común a los monos, simios y humanos.

El fósil primate es el más completo que se haya encontrado. Sólo le falta una pierna desde abajo de la rodilla y podría dar indicios sobre una etapa temprana de la evolución de los primates, dijeron científicos.

El paleontólogo noruego Jorn Hurum, quien lideró a un equipo de científicos que analizó el fósil durante los últimos dos años, comentó que podría parecerse a uno de los primeros ancestros de los humanos, pero que no es probable que haya sido un antepasado directo.

“No estamos tratando con nuestra tatara-tatara-tatara-tatarabuela, pero quizás con nuestro tatara-tatara-tataratía”, explicó Jens Franzen, del Senckenberg Research Institute en Frankfurt, a reporteros en el Museo Estadounidense de Historia Natural, en Nueva York.

El primate, que mide 58 centímetros, desde la punta de la nariz hasta el final de su cola, era hembra y murió antes de cumplir el año de vida, dijo Hurum. Fue llamada Darwinius masillae en honor a Charles Darwin, quien estableció la teoría de la evolución, pero recibió el apodo de Ida.

El fósil fue hallado en 1983 por un coleccionista aficionado, en la fosa de Messel, al sudeste de Frankfurt, en donde se han encontrado varios fósiles más.

Ida permaneció en una colección privada hasta que fue comprada por Hurum y la Universidad de Oslo en el 2006.

Los antepasados directos de los humanos “deben haberse visto parecidos”, comentó Hurum.

“Esta es la última pista que tenemos acerca de cómo se veían”, dijo. “Pero siendo prudentes como científicos (…) por supuesto no estamos planteando que éste es nuestro ancestro directo. Eso es demasiado”, agregó Hurum.

“Es realmente, realmente difícil decir con exactitud en este punto quién dio origen a los humanos”, precisó.

Ida se vincula a los humanos por el hueso del talud en su tobillo, que tienen exactamente la misma forma. Los científicos dicen que sus dedos gordos del pie opuestos y la presencia de uñas, en vez de garras, confirman que fue primate.

Los científicos fueron capaces de analizar los contenidos del intestino de Ida, que mostraron que comía semillas y hojas.

Los descubrimientos fueron publicados en la revista PLoS ONE de Public Library of Science.

(Editado en español por Ricardo Figueroa)