La historia del Boeing 747 embrujado de Argentina

Numerosos testigos aseguran haber visto el fantasma de una azafata a bordo de un viejo Jumbo abandonado.

Avion embrujado

A lo largo de nuestra vida todos hemos escuchado alguna historia sobre casas embrujadas, en las que se escuchan ruidos inexplicables o es posible ver apariciones de algunos de sus antiguos moradores. Que este tipo de cosas ocurran en un avión, parece mucho más extraño.

Según revela el blog Asturias en el Mundo, precisamente eso es lo que sucede en un viejo Boeing 747 de Aerolíneas Argentinas, cuya historia parece estar ligada a la de una azafata fallecida.

Todo comenzó cuando a una tripulante de cabina, gran apasionada de su profesión, le diagnosticaron una enfermedad terminal. Consciente de que iba a fallecer, la joven se las ingenió para pasar sus últimas jornadas de trabajo a bordo del Boeing 747 con matrícula LV-MLO, una aeronave por la que sentía gran cariño. Continuar leyendo “La historia del Boeing 747 embrujado de Argentina”

La leyenda del Tren Fantasma de Estocolmo.

Existen numerosas leyendas urbanas relacionadas con trenes fantasmas, una de las más famosas es la que se refiere a un tren conocido como Silverpilen (“la flecha plateada” ) en la ciudad de Estocolmo, en Suecia.

Silverpilen, la flecha plateada de Estocolmo

El Silverpilen es un tren de un reluciente color plateado, de la serie C5, y que consta de 5 vagones, y que se asegura que ha sido visto en numerosas ocasiones circulando a toda velocidad por la red de metro de la ciudad.

El tren fantasma de estocolmo

Lo curioso es que, en Estocolomo, únicamente se puso en funcionamiento un tren de la serie C5, y este tren constaba de 8 vagones. Otra diferencia con el Silverpilen es que el Silverpilen solía ser visto en la línea 11, línea que no cubría el otro tren. Funcionó durante la década de los 60 y reemplazado más tarde por trenes más modernos.

Los primeros rumores aparecieron muy pronto, la gente decía que un tren blanco y resplandeciente recorría las líneas del metro a toda velocidad durante la noche.

Como en toda leyenda urbana, existen diferentes versiones de la leyenda. Algunas versiones afirman que el tren había sido visto únicamente por los trabajadores del metro que suelen hacer labores de mantenimiento de la red por la noche cuando las líneas son cerradas al público. Otras, aseguran que el tren sólo circula después de medianoche por algunas estaciones. Incluso hay versiones que llegan a afirmar que, en algunas ocasiones, el tren ha sido visto parando para recoger a algunos pasajeros.

Una de las versiones más extendidas relaciona el Silverpilen con la estación fantasma de Kymlinge. Continuar leyendo “La leyenda del Tren Fantasma de Estocolmo.”

El pantano encantado de Hockomock

En Massachusetts, Estados unidos, se encuentra el pantano de Hockomock, un lugar sobre el cual rondan numerosas historias paranormales, como el avistamiento de animales misteriosos, espectros, luces fantasmagóricas y encuentros con los denominados Bigfoot.

El llamado Triángulo de Bridgewater abarca varias ciudades de los alrededores de Massachusetts y ha sido el escenario de misteriosos sucesos sobrenaturales durante siglos. Es un área de aproximadamente 300 kilómetros cuadrados situados en la parte sureste del estado. En el centro de esta área se encuentra el Pantano Hockomock, un lugar realmente escalofriante. Los nativos americanos ya apreciaron su carácter extraordinario cuando lo bautizaron así. Su nombre significa “lugar donde habitan los espíritus”.

Las Historias del Pantano Embrujado

Muchas son las referencias que a lo largo de la historia se tienen de avistamientos de animales desconocidos en la zona. Grandes aves, a las que los nativos denominan Thunderbirds, han sido presenciadas por muchas personas, entre ellas agentes de policía de la localidad.

Parecen resultar aves prehistóricas con una envergadura considerable. También se han visto grandes serpientes en el pantano. En la década de 1930 muchos trabajadores de la zona informaron que habían visto enormes serpientes enrolladas sobre la carretera como si fueran tubos de una estufa antigua. Panteras negras, tortugas gigantes y perros fantasmas tan grandes como un caballo son otras de las especies que se han podido avistar.

Luces fantasmas también están recogidas como fenómenos paranormales que se han podido ver en Hockomock. Parecen ser bolas de luz que sobrevuelan el pantano cambiando de color, forma, tamaño e intensidad. A menudo han aparecido como respuestas a la acción de algún ser humano que se ha atrevido a adentrarse por aquí.

A finales de 1960, cinco testigos vieron una bola de luz flotando entre algunos árboles, en las cercanías de Rehoboth. Tras gritar a la luz, ésta de repente creció de diámetro y corrió hacia ellos. La ciudad de Raynham también ha tenido avistamientos de este tipo, cuentan sobre todo que durante todos los meses de enero, sobre las vías de ferrocarril cerca del pueblo.

Criaturas denominadas Bigfoot también han sido vistas en el pantano de Hockomock. En 1970 varias personas vieron un animal peludo de casi 3 metros de altura, que escapó corriendo sobre cuatro patas. En un principio se pensó que era un oso, pero hace miles de años que los osos se extinguieron de esta región. Más tarde, ese mismo año, dos policías sintieron como algo extraño arrancaba la parte trasera de su coche patrulla. Los policías huyeron rápidamente, pero antes pudieron avistar por el espejo retrovisor la gigantesca figura de una criatura misteriosa. También dijeron que parecía un oso, pero posteriores partidas de caza jamás lograron dar con él.

Un vecino de las inmediaciones aseguraba haber visto al monstruo de Hockomock en invierno de 1978. El hombre describió a la criatura como un animal de unos 3 metros de alto, cubierto con un pelaje marrón oscuro. Casi por las mismas fechas, hay otro avistamiento, esta vez de una mujer que vio en su jardín, una noche, una tremenda figura casi de la misma altura, con el pelo oscuro. Dice que sólo le robó algunas calabazas…

Un avistamiento más se produjo en una noche fría de 1980. Un hombre de Bridgewater estaba en su canoa pescando cuando comenzó a percibir la sensación de que estaba siendo vigilado. Al acercarse más a la orilla, pudo oír el ruido de la maleza y unas grandes y pausadas pisadas sobre la hierba. En una entrevista que concedió al Boston Herald relataba que “sabía que algo grande me estaba siguiendo… sabía que no era humano porque, cuando pasó cerca de mí, pude olerlo, y olía como una mofeta, muy sucio”. El pescador nunca llegó a ver ni sentir nada más.

Todas estas observaciones paranormales plantean más preguntas que respuestas. Parece que algo misterioso y sobrenatural ha elegido el pantano de Hockomock como su verdadero hogar. Y lo más probable es que, pronto, muy pronto, volvamos a tener interesantes noticias de él…

La maldición de Amon-Ra

La Princesa de Amon-Ra, tambien conocida como la Sacerdotisa de Amon-Ra, vivió hace más de tres mil años en Egipto. Al morir, su cuerpo embalsamado fue depositado en un bello sarcófago de madera y éste enterrado en una cripta de Luxor, junto a la ribera del Nilo. A finales del año 1890, cuatro jóvenes adinerados de Inglaterra visitaron las excavaciones arqueológicas del lugar el día preciso en que la cámara mortuoria había sido descubierta y tuvieron la posibilidad de contemplar el sarcófago de la princesa, recién extraído de su lugar de descanso eterno. Pero no se conformaron con observarlo y participaron de una subasta para adquirir dicho tesoro. Uno de ellos, fijo una suma convenientemente alta y pidió ayuda a unos nativos para trasladar el sarcófago hasta el hotel en donde se hospedaba. Algunas horas más tarde, el flamante propietario del sarcófago se internó solo en las arenas del desierto y no volvió a ser visto jamás. Al día siguiente, uno de sus tres compañeros perdió un brazo tras ser herido accidentalmente por el disparo de uno de sus criados egipcios. La maldición atacó a los dos amigos restantes cuando volvieron a Inglaterra; Uno de ellos descubrió que se encontraba en bancarrota y el otro fue afectado por una extraña enfermedad que lo dejó paralítico.

Algún tiempo después, y tras la misteriosa racha de infortunios, el sarcófago llegó a Inglaterra dejando un rastro de desgracias. Su nuevo dueño, un empresario del lugar, sería una nueva víctima de la cadena de extraños incidentes; Un accidente fatal de tres de sus familiares y el incendio repentino de su propiedad. Como éste último caballero era muy supersticioso e inmediatamente le atribuyó las descgracias a la posesion adquirida, se deciso del sarcófago, donándolo al Museo Británico. La supuesta maldición, afectó tambien al vehiculo que lo transportaba, ya que el camión se puso en marcha de forma inesperada y atropelló a un peatón que nada tenía que ver con el asunto. Además, uno de los operarios que lo llevaba se rompió una pierna y otro murió a los pocos días aquejado por una enfermedad desconocida. Los problemas se agravaron cuando el precioso ataúd se colocó en la sala egipcia del museo: los vigilantes escuchaban golpes y sollozos que venían del interior del sarcófago; Otras piezas del museo se movían sin causa aparente; Se encontró a un guardián muerto durante la ronda y los otros dejaron el trabajo; Las limpiadoras se negaban a trabajar cerca de la momia. Finalmente decidieron trasladar la pieza al sótano para evitar problemas, pero ésta solución no surtió efecto, ya que uno de los conservadores murió y su ayudante cayó muy enfermo.

La prensa no tardó en enterarse de la situación y comenzaron a trascender versiones sobre la maldición de Amon-Ra. Un reportero hizo una fotografía del sarcófago y Cuando la reveló se encontró con un rostro horrible y macabro en lugar de la pacífica expresión que tiene pintada el sarcófago de madera. Se dice que, tras contemplar la imagen durante un rato, el fotógrafo se fue a casa y se pegó un tiro. Finalmente, el Museo Británico decidió desprenderse de la “Princesa”. Un coleccionista la compró y, tras la clásica cadena de muertes y desgracias, la encerró en el desván y buscó ayuda.

El “asustado” caballero acudió a nada más y nada menos que Madame Helena Blavatski, quien en ese momento era toda una autoridad en lo que se conocía como “ocultismo” de principios del siglo XX (hoy fenómeno paranormal). Al entrar en la casa sintió una presencia maligna emanar del desván. Descartó la idea del exorcismo y suplicó a su propietario que se deshiciera de ella con urgencia. ¿Pero quién, en toda Inglaterra, iba a querer comprar una momia maldita? Nadie. Afortunadamente, fuera del país surgió un comprador: un arqueólogo americano que adjudicó las desgracias a una cadena de casualidades. Se preparó el envío a Nueva York. La noche del 10 de abril de 1912, el propietario encargó los restos mortales de la princesa de Amon-Ra en un barco que se disponía a atravesar el Atlántico con dos mil doscientos veinticuatro pasajeros: el trasatlántico clase Olympic R.M.S. Titanic.