Médicos estudian en Turquía el extraño caso de un “vampiro”

De acuerdo con un artículo aparecido en la prestigiosa publicación Journal of Psychotherapy and Psychosomatics, doctores turcos analizan el caso de un vampiro real.

vampiro en tuquia

Según esta revista médica, el joven de 23 años, cuya identidad no aparece en el estudio, desarrolló esta patología tras comenzar a hacerse cortes en el pecho, el estómago y los brazos, y recoger la sangre en recipientes para bebérsela.

Pero el joven también llegó a atacar a otras personas a mordiscos o cuchilladas para beber de las heridas, según recoge el portal ABC. El equipo de profesionales que lo trató le diagnosticó un trastorno disociativo de identidad, amnesia y depresión crónica.

“Probablemente debido al cambio a otro estado de personalidad, perdía toda memoria de los eventos sangrientos, no le preocupaba la identidad de la víctima y permanecía amnésico a esta parte del acto”, se lee en el artículo, titulado “Vampirismo en un caso de Trastorno de Identidad Disociativa y Trastorno de Estrés Post-Traumático”.

Los psiquiatras creen que su comportamiento está relacionado con una serie de sucesos altamente traumáticos ocurridos durante su adolescencia, entre ellos el asesinato de su tío y la muerte de su hija de cuatro meses. El artículo describe que tras el tratamiento, han remitido los impulsos de beber sangre, aunque continúan los síntomas disociativos.

La leyenda de Nosferatu

El cine dentro del cine, o bien el remake de un clásico del cine de terror filmado en 1922. La leyenda de Nosferatu se adentra sobre todos los misterios de los vampiros y de los seres que nunca mueren, pero lo hace metiéndose en aquel film originario, envuelto de misterio por la prematura muerte de su director F. W. Murnau.

Obsesionado por darle veracidad a su Nosferatu, se cuenta que el director originario encontró a un verdadero vampiro para protagonizar el papel del conde Orlock. El mito agrega que el actor Max Schreck era un vampiro en verdad (su apellido significa “terror” en alemán), y que el director Murnau lo convenció de actuar ofreciéndole a cambio la vida, sangre y espíritu de la actriz Greta Schroeder, la protagonista del film.

Los entendidos en materia de vampiros, convencidos aún del mito original de esta película, aseguran que los Nosferatu son los de apariencia menos humana de todos los clanes de vampiros, más bien con una apariencia bastante salvaje. Los reconocen por sus largas y tuberosas orejas, rostros alargados salpicados de verrugas y cráneos de áspera piel y unos pocos mechones.

En la reciente película el propio director original, Murnau, es interpretado por John Malkovich, encargado de darle una trabajada y muy bien lograda composición. Las escenas que va rodando sobre la pantalla de proyección se ven en blanco y negro, y logran con bastante rigor asemejarse a las del film de 1922. El tratamiento formal que tiene la película de Mehrige es bello y muy cuidado, y en su magnífica fotografía hay que buscar buena parte de los puntos fuertes.

El regreso de Orlok

Donde se dan los puntos fuertes del film rodado en Estados Unidos e Inglaterra en el año 2000 es probablemente en la interpretación que Willam Dafne hace del Orlok original, captando la atracción más poderosa, y para muchos alcanzando la semejanza perfecta y superando la actuación del Schreck.

La historia cuenta que los Nosferatu salen a abrazar a los mortales que de algún modo están experimentando deformaciones, sean éstas emocionales, espirituales, físicas o intelectuales. Y buscan estos seres porque el abrazo del Nosferatu es demasiado horror para ser dado a cualquier ser humano común, ya que ese gesto los convierte en uno de ellos.

Después de recibirlo, los Nosferatu atraviesan un doloroso periodo de transformación. Durante semanas evolucionan lentamente desde su semblante mortal hasta su rostro de Nosferatu. El trauma psicológico de convertirse en una monstruosidad tan odiosa es a menudo más doloroso que los síntomas físicos.

La leyenda, reproducida en el filme de Mehrige, también cuenta que estos seres que nunca mueren encuentran placer en hallarse sucios y asquerosos, y jamás intentarán mejorar su aspecto, aunque sea poco lo que pueden hacer por ello. Viven por lo general en lugares bajo tierra, como bodegas, alcantarillas, o a lo sumo casas abandonadas.

Sin dudas, una película de terror capaz de erizar los nervios sensibles del más duro. Y una leyenda emparentada con el clásico Conde Drácula, que parece dejar cabos sueltos y no estar para nada dispuesta a dejarnos dormir en paz.

La isla de los Vampiros

Durante años, siniestras historias han surgido de los bosques y las tierras bajas de Puerto Rico que hablan de una criatura extraña y letal que vaga por distintos lugares de la Isla. El mítico animal, de ojos rojos y brillantes, según las descripciones de los lugareños, se alimenta de sangre de los animales locales. Con sus garras y dientes afilados, un cuerpo similar al de un mono y una hilera de púas corriendo a lo largo de su espalda, el misterioso animal, con vicios de Vampiro, es llamado por todos como : El Chupacabras.

La isla de los vampiros

Abundan las teorías con respecto a la naturaleza de la bestia. Algunos investigadores y testigos indican que el monstruo es una especie de murciélago gigante, mientras que otros creen en la teoría de que es de origen extraterrestre. Una de las últimas ideas instaladas en la creencia popular, indica que se trataría de un híbrido producto de algún experimento científico secreto. Un monstruo creado en un laboratorio de investigación genética, oculto en las profundidades de El Yunque, que se encuentra en la Sierra de Luquillo, a unos 40 kilómetros al sureste de la ciudad de San Juan.

Aunque las apariciones de la bestia llevan muchos años, el Chupacabras fue conocido por ese nombre a mediados de la década del 90, lo cual ha llevado a muchos a suponer erróneamente que los ataques de éste vampiro son un fenómeno relativamente reciente.

En septiembre de 1959, un documento llamado: “Buscando Comunicaciones Interestelares”, escrito por físicos de la Universidad de Cornell, Phillip Morrison y Giuseppe Conconi, hace referencia a la búsqueda de vida extraterrestre a través de microondas. Aproximadamente, ocho meses más tarde, un tal Frank Drake decidió poner a prueba las teorías y las ideas de Morrison y de Conconi por sí mismo. Continuar leyendo “La isla de los Vampiros”

La leyenda del vampiro de Istria

Antes de que Bram Stoker realizara su obra maestra “Drácula”, un vampiro croata llamado Jure Grando ya sembraba el terror entre los aldeanos de Istria, hasta el punto de que sus andanzas le valieron el título de primer muerto viviente de Europa.

El legado de este vampiro sigue hoy vivo como atracción turística en Kringa, la semidesierta localidad croata donde vivió, murió, se levantó de la tumba y fue de nuevo muerto por sus habitantes.

En el camposanto del pueblo, ninguna tumba lleva su nombre y nadie sabe dar pista de ella. “Esa tumba jamás existió”, aseguró con lúgubre fastidio a Efe una mujer en el cementerio local.

“Los vecinos probablemente derribaron y cubrieron la tumba por miedo a que Grando volviera como vampiro para maltratarlos”, explicó con una misteriosa sonrisa Igor Rajko, empleado del museo dedicado al vampiro. “Hay sepulcros sin nombre”, añadió enigmático.

Uno de ellos, un imponente sepulcro anónimo, resistió todos los intentos de ser fotografiado o filmado por la reportera: entre todos los archivos, sólo estos bloqueaban continuamente el ordenador en un curioso fallo técnico. O algo más.

La leyenda cuenta que Grando fue un campesino que murió en 1656 y se transformó en un maléfico ser que se levantaba de su tumba.

El vampiro abusaba sexualmente de su propia viuda, quien describió con horror como el cadáver de su esposo se le aparecía con una sonrisa espantosa, la boca sangrienta y haciendo un ruido horripilante esforzándose por respirar.

Para poner fin al maleficio, el párroco asaltó al vampiro con un crucifijo demandando que dejara de aterrorizarlos.

Aunque las lágrimas salieron a los ojos del espectro, Grando siguió aterrorizando a la aldea hasta el punto de que un grupo de lugareños lo atraparon y trataron de perforar su corazón con estacas de espino.

La historia cuenta que ni siquiera el mas conocido remedio contra los vampiros surtió efecto y que en las noches siguientes Grando se vengó de sus agresores: tocaba a las puertas de los que le habían atacado y en cada casa alguna persona moría después de grandes sufrimientos como si alguien le hubiera chupado la sangre.

No fue hasta 1672 cuando, en un nuevo intento de poner fin a la maldición, nueve audaces aldeanos y el párroco acordaron degollar a la criatura maléfica mientras descansaba en la tumba.

El más valiente entre ellos, un tal Stipan Milasic, logró tras una batalla feroz cortarle la cabeza mientras el vampiro saltaba y chillaba horriblemente. De la herida salió tanta sangre que cubrió a los presentes. Cuando rebosó de la tumba, el monstruo finalmente se rindió.

Desde entonces la paz volvió a Kringa. La misma paz inalterada que ahora perturban solo los turistas interesados en el vampiro.

El vampiro de Medvedja

Medvedja, Austria. Principios del siglo XVIII
Curtido en el campo de batalla, acostumbrado a matar y a ver morir, Paole era un hombre rudo, en cierto modo despiadado, pero que a estas alturas de su vida estaba cansado; hastiado de defender la tierra para que otros, en la corte, pudieran disfrutar de sus acomodos.

Además, las soldadesca que compartía infortunio con él en la trinchera, le había oído en más de una ocasión narrar una historia que no por sorprendente, en esos tiempos, dejaba de tomarse como cierta. Arnold Paole afirmaba que años atrás, cuando se ganaba la vida como soldado de fortuna, en una población llamada Gossowa sufrió el ataque de un supuesto vampiro. Él, consciente de su fortaleza y del horrendo futuro que le aguardaba de no poner remedio, optó por perseguir al temible ser, y una vez alacanzó su sepultura lo desenterró, le cercenó la cabeza y mezcló la sangre que fluía como manantial con la tierra que cubría la caja. Fue entonces cuando en una escena indescriptible, el hajduk comenzó a comerla, a devorarla con el ansia del que se sabe ante los últimos instantes de suexistencia; de que su alma, a partir de esa jornada, iniciaba un lento e imparable descenso hacia la oscuridad.

Años después regresó a su patria con su particular cargamento de miseria, y durante un tiempo se dedicó a las labores del campo, olvidando los duros trances que le regaló el destino. Continuar leyendo “El vampiro de Medvedja”

Los verdaderos vampiros de la historia.

El monstruo de Valakia.

Tepes_Drakul

En el siglo XV, los habitantes de Valakia, actual región de Rumania, vivieron años de terror durante el gobierno del príncipe Vlad Bassarab tambien conocido como Vlad Tepes. Su sed de sangre y su afición por torturar a los lugareños le valió el apodo de Drakul, que en rumano significa “diablo”. Su extrema crueldad provocó al menos 50.000 muertos. No resulta extraño, pues, que aquel “monstruo” sirviera fuente de inspiración para la leyenda de Drácula, el siniestro conde-vampiro. El escritor Bram Stoker lo inmortalizó en una novela de fama universal, de la que se han hecho numerosas versiones para el cine y literatura.

Elizabeth Báthory: La condesa sangrienta.

bathoryLa aristócrata Elizabeth Báthory pudo haber torturado y asesinado a unas seiscientas muchachas en las lóbregas entrañas del castillo de Csejthe. Mientras sus más fieles esbirros martirizaban a las desdichadas doncellas, la condesa observaba, cayendo, en ocasiones un estado de trance acompañado, dicen, de orgasmos múltiples. Desenmascarada por un tribunal de la Inquisición, fue emparedada viva en el escenario de sus carnicerías.
Valentine Penrose realizó un aterrador estudio histórico sobre el personaje en su libro La condesa sangrienta que lo podéis encontrar en la editorial Siruela dentro de su colección El ojo sin párpado.