Extrañas e Increibles coincidencias históricas

Existen extrañas y misteriosas coincidencias que desafían lo común y llegan incluso a parecer sobrenaturales. Nueva lista de coincidencias históricas que te sorprenderán.

Joseph Figlock

Joseph Figlock

La historia de Joseph Figlock es tanto heroica como coincidente. En 1938, mientras barría las calles de Detroit, vio como un bebé de dos años, sin vigilancia de su madre, jugueteaba en la ventana, cayendo al vacío. Rápidamente Joseph se lanzó a salvar a la criatura, cogiéndolo antes de impactar contra el suelo. Dos años después, Figlock barría de nuevo un barrio de Detroit, cuando de nuevo un bebé de dos años de edad cayó por la ventana, y de nuevo terminando con el barrendero salvando la vida del accidentado bebé. Continuar leyendo “Extrañas e Increibles coincidencias históricas”

El sueño premonitorio de Mark Twain

Mark Twain, cuyo verdadero nombre es Samuel Clemens, sigue siendo el escritor más apreciado de América. Nacido en la pequeña ciudad de Florida, Missouri, y educado en la cercana Hannibal, describió a los verdaderos americanos en libros tales como Huckleberry Finn. Pero pocas personas saben que, debajo de su humor y su cinismo, Mark Twain era un serio estudioso de lo paranormal. Su interés en el tema procedía de la experiencia personal, el día de 1858 en que predijo la muerte de su hermano.

El escritor estaba trabajando entonces como timonel de un paquebote que hacía el viaje entre Nueva Orleáns y St. Louis. Estando en tierra durante unos días, una noche soñó que su hermano Henry yacía en un ataúd metálico llevando uno de los trajes del propio Twain. El ataúd estaba suspendido entre dos sillas, y un ramo de flores, con una rosa roja en el centro, descansaba sobre el pecho del muerto. El sueño fue tan vívido que, cuando se despertó, Twain no se dio cuenta de que había estado soñando y pensó que estaba en casa.

El sueño tuvo un trágico final dos días más tarde. Mientras Twain permanecía en Nueva Orleans, el paquebote en el que trabajaba siguió su ruta por el Mississippi. Su hermano trabajaba también en aquel barco y estaba en él cuando estalló una caldera. Henry sufrió lesiones graves y fue llevado a Memphis, donde murió cuando el médico le inyectó, accidentalmente, demasiada morfina.

Cuando estaban preparando a Henry para el entierro, algunas amables damas recogieron dinero para comprarle un ataúd de metal. El cadáver fue vestido con uno de los trajes de Twain. Mientras el escritor lloraba la muerte de su hermano, una dama entró en la habitación y colocó un ramo de rosas blancas -con una rosa roja en el centro- sobre el pecho del difunto. Más tarde, el féretro fue enviado a St. Louis, donde fue colocado en el piso alto de la casa de su cuñado. Cuando Mark Twain visitó la habitación donde estaba el cadáver, vio que el ataúd había sido colocado sobre dos sillas, tal como lo había visto en su sueño.