La leyenda de El Dorado.

El Dorado era un lugar mítico en América. Se suponía que tenía grandes reservas de oro y los conquistadores españoles lo buscaron con gran empeño, atraídos por la idea de un lugar con calles pavimentadas de oro, en donde el preciado metal era algo tan común que se despreciaba. Muchos de ellos murieron en el intento por descubrir la ciudad, ya que las largas expediciones transcurrían por la selva y a la dureza del terreno había que unir la falta de provisiones.

Se cree que la leyenda de El Dorado fue difundida por el conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada, que al conocer un relato de la tradición de los aborígenes chibcha, confundió parte del relato con una ciudad oculta llena de riquezas.

Estos aborígenes realizaban un rito, por el cual cubrían a su cacique de piedras preciosas y luego él se sumergía en las aguas del lago. Sobre el lago aparecía una mancha amarilla (del oro y las piedras preciosas), luego los indios arrojaban oro al fondo de la laguna. Este bien podría haber sido un rito iniciático, de coronación, o bien una ofrenda anual al Dios Sol.

Este ritual, conocido como rito del hombre de oro, podría haber sido el origen de la leyenda de El Dorado entre los conquistadores.

El comienzo de la leyenda

Desde Cristóbal Colón en adelante, cada una de las sucesivas expediciones europeas tenían como finalidad el hallazgo del tan ansiado oro. No escaparon a esta fiebre ni siquiera los monarcas de la vieja Europa, los que financiaron la mayoría de las expediciones al Nuevo Mundo con esa finalidad. Los registros históricos demuestran que las coronas de España, Portugal, Francia e Inglaterra dieron especial importancia a aquella clase de expediciones.

Debido al enorme riesgo que significaba por aquellos días esa clase de viajes, es evidente que quienes los realizaban eran aventureros cuya única meta era la de enriquecerse fácilmente, y que no repararían en los medios para conseguirlo. Es de esta forma que comienza la exploración del nuevo continente. En 1530, tan solo 38 años después del descubrimiento de América, las expediciones españolas se adentraron en territorio de la actual Colombia fundando poblaciones y sometiendo a las tribus locales. Gonzalo Jiménez de Quesada y Sebastián de Belalcázar, fundadores de la ciudad de Bogotá, se enteraron de una leyenda local en la que una antigua tribu, probablemente los Chibchas, ungían a su nuevo rey con una ceremonia especial.
Esta ceremonia consistía en revestir al heredero con polvo de oro habiendo revestido su cuerpo previamente con lodo, construir una gran balsa en la que se embarcaba el futuro rey con cuatro de sus principales jefes y una gran cantidad de gonzalo jiménez de Quesadaofrendas en oro en un lago profundo. Cuando el nuevo rey llegaba al centro del lago, arrojaba al fondo del mismo las ofrendas y se bañaba en él, de forma que el polvo de oro que revestía su cuerpo también fuera ofrendado.

Otra leyenda sobre El Dorado está relacionada con el imperio incaico, el más rico y mejor organizado de América del Sur. Cuando llegaron los conquistadores, ocuparon la capital y apresaron al Inca Atahualpa. Dice la leyenda que, cuando algunos súbditos del Inca se enteraron de la caída de su rey, tomaron la mayor parte del tesoro del imperio y lo arrojaron al fondo de un lago.

Algunas Expediciones en busca de El Dorado.

Desde el año 1530, momento en que se creara el mito de semejante lugar, se han realizado numerosas expediciones a través de la majestuosa vegetación del Amazonas para encontrar la maravillosa ciudad inca de Paititi.

Tal es así que Francisco de Orellana y Gonzalo Pizarro partieron de Quito en 1541 hacia el Amazonas en una de las más fatídicas y famosas expediciones para encontrar El Dorado.

Recientemente (2002), una investigación a la selva amazónica del Perú encabezada por el polaco-italiano Jacek Palkiewicz dió a conocer el lugar exácto donde se supone está localizada la mítica ciudad dorada. Los resultados de dicha expedición se pueden leer en el siguiente vínculo : Exploradores internacionales encuentran el Dorado.

El Dorado incaico en la actualidad

Mas realista y mejor documentada aparece la búsqueda de una ciudad Inca más rica que el propio Cuzco. Documentación recientemente hallada en los archivos del Vaticano hacen referencia a una solicitud hecha por los Jesuitas y aceptada por el Papa, de buscar y convertir a la Santa Fe a una ciudad escondida en la selva peruana llamada por los indígenas Paititi. Dicha ciudad habría sido fundada por Inkari, el mítico fundador del imperio Inca.

Muchos investigadores creen en la existencia de dicha ciudad. Muchos de los secretos incas permanecen ocultos, como Machu-Pichu estuvo oculta por siglos. La inaccesibilidad de la región, con una muy densa selva, llena de caudalosos e intransitables ríos, enormes precipicios e insondables pantanos.

Choquencacha es la última ciudad incaica hacia oriente. Es una ciudad que posee grandes ruinas del imperio de los Incas. Más al oriente de esta ciudad, se encontraría Paititi. Adentrándose en la selva, expedicionarios encontraron una serie de extrañas formaciones piramidales, a las que llamaron “pirámides de Paratoari”, pero no pudieron determinar si se trataba o no de formaciones naturales.
Aún hoy, nuevas expediciones arqueológicas continúan hallando ruinas en la selva que rodea al río Madre de Dios, lo que permite continuar alentando la posibilidad de que Paititi, posiblemente El Dorado, exista en algún rincón de la selva peruana. Algunos exploradores, empleando modernas técnicas, han informado que hallaron un lago con extrañas e intrincadas cavernas sumergidas, donde posiblemente se hallen los tesoros escondidos por los Incas. Pero su exploración es muy difícil, por lo que es posible que pasen varios años antes de que se puedan tener noticias acerca de este posible descubrimiento.

De todas formas, los modernos buscadores de El Dorado continúan la incesante búsqueda que lleva ya quinientos años.

Más información sobre El Dorado:

La Leyenda del Golem de Arcilla

Extraído de : Efimero 

La leyenda del Golem aparece relacionada con el rabino Jehuda Low Ben Becadel, rabino en el ghetto judío medieval de Praga. Praga era el lugar de encuentro de diferentes corrientes migratiorias de judios, provenientes del este y del sur de Europa, así como de Rusia. Era una comunidad floreciente y culta. El rabino Low era el máximo exponente de esta amalgama cultural, estudioso de la cábala y la doctrina judía, muy interesado en las tradiciones, cuentos y leyendas de su pueblo.

La leyenda cuenta que el rabino Low mediante el estudio de las escrituras sagradas a través de la cábala logró descifrar la palabra que Yahvé utilizó para dar el don de la vida. Fabricó entonces un pequeño hombre de arcilla e introdujo en su boca un papel con la palabra escrita, el muñeco de arcilla creció hasta ser un hombre de gran tamaño y la vida animó sus miembros. Sin embargo como Low no era Dios, no doto a este hombre de alma, era una marioneta animada sin voluntad propia. Se caracterizaba por una extraordinaria fuerza y obedecía en todo al rabino Low. Mas el rabino debía retirar el papel antes de caer la noche o el Golem escaparía a su control.

Un sábado olvidó retirar el papel antes de la hora señalada y la criatura se transformó en una fuerza destructora. Cuando lograron retirar el papel, el Golem había destrozado el ghetto judío por completo. Low escondió entonces el hombre de arcilla en un lugar secreto y destruyó el papel, y vaticinó que cuando el pueblo judío se hallase en problemas aparecería un rabino iluminado por Dios que volvería a descifrar la palabra mágica, sería un rabino mucho más sabio que él mismo, entonces el Golem volvería a aparecer y salvaría a su pueblo de sus tribulaciones.

Jehuda Low Ben Becadel fue un personaje histórico real y ciertamente el ghetto judío sufrio una destrucción en aquella época, sin embargo jamás se ha hallado prueba alguna de que nada parecido al Golem existiese, a pesar de que gente como Egon Erwin Kisch (periodista) siguiese sus huellas, tanto en la sinagoga donde Low vivió, como en La Colina de la Horca dónde tradicionalmente se dice que se enterró el Golem.

Algunas personas creyeron y creen en la fábula como una realidad. Durante la Segunda Guerra Mundial huvo voces que dijero que el Golem iba a aparecer para salvar al pueblo judío, de una forma directa o indirecta, como una fuerza destructora que aniquilaría a los enemigos. Tras la guerra, esas mismas personas se preguntaban por qué el Golem no había acudido para salvarles. aún hay gente que cree que ha de volver a aparecer.

En relación con esta leyenda os recomiendo que veais la película El golem [Der Golem, wie er in die Welt Kam (1920)]. Dirigida por Paul Wegener (que había dirijido otras dos de igual nombre anteriormente: El Golem (1914) y El golem y la bailarina (1917)) y Carl Boese, con la dirección artística a cargo de Hans Poelzig, arquitecto expresionista que le dió a la película una ambientación única y especial con sus decorados que recrean el ghetto de forma casi poética.
Igualmente os recomiendo el libro de Gustav Meyrink de igual título Der Golem (1915), que podeis encontrar en castellano por ejemplo en la editorial Valdemar, colección Gótica o en Tusquets Editores, colección Fabula.
Finalmente si teneis la suerte de encontrar el libro llamado Sippurim (1847) podreis echar una ojeada a la primera colección impresa sobre leyendas judías.

Fantasmas en París

Patrick L. compró una gran casa en París en el año 1986. Y entonces, tal y como relató a un periodista del Nouvel Observateur, comenzaron a sucederse algunos hechos extraños. Al parecer un fantasma femenino deambulaba por la mansión, asustando a los trabajadores de las obras de reforma. Según Patrick, era el espíritu atormentado de una criada que cien años antes había sido asesinada en la escalera principal del inmueble. La actividad paranormal del lugar solo se detuvo cuando Patrick contrató los servicios de un especialista.