Misterios: La Cascada de Sangre de la Antártida

A pesar de que pensamos que entendemos como funciona la vida en la Tierra, aún esconde muchos misterios. Las cascadas de sangre es una formación geológica de la Antártida que escupe agua roja como la sangre hasta a 5 pisos de altura. Fue descubierto en 1911, pero no fue hasta hace poco cuando los científicos empezaron a indagar sobre su importancia, tanto para entender la vida en la Tierra como para especular sobre ella en otros planetas.

Las cascadas de sangre (77° 43? 0? S, 162° 16? 0? E) ofrecen un estudio interesante e inusual sobre la vida microbiana en el hielo antártico. Los científicos han tenido curiosidad durante mucho tiempo sobre si la vida microbiana podría sobrevivir en los lagos subglaciales del continente helado. Pero hacer pruebas al agua ha sido extremadamente dificil, debido al grueso hielo y las preocupaciones sobre la contaminación han paralizado cualquier posible investigación. Por lo que las cascadas de sangre, una salida de origen natural para el agua salada debajo del glaciar Taylor, ofrece una oportunidad única para para mirar que podría estar ocurriendo bajo la superficie de hielo.

Lo que los investigadores han encontrado es realmente fascinante. Las aguas bajo el glaciar Taylor son como una capsula de algún tipo de tiempo antiguo donde una comunidad de microorganismos ha podido desarrollar y evolucionar en un ambiente no encontrado en ningún otro lugar de la Tierra. Cuando el lago estaba atrapado bajo el glaciar, hace 1,5 a 2 millones de años, algunas formas de vida simples quedaron atrapadas allí. El lago subglacial no contiene oxígeno, pero es el hogar de al menos 17 tipos diferentes de microorganismos. El agua está hipersalinizada, y su coloración se debe a su contenido en hierro, que se oxida inmediatamente al contacto con el oxígeno, creando una cascada de rojo sangre. Las extrañas e inhóspitas condiciones en el lago subglacial ha llevado a los investigadores a preguntarse como todos esos microorganismos pueden haber sobrevivido en el frío extremo, sin oxígeno y completamente oscuro durante tanto tiempo.

La teoría actual dice que los organismos evolucionaron para usar azufre para «respirar» el hierro férrico, y vivieron en pequeñas cantidades de materia orgánica que quedaron atrapadas en el hueco subglacial con ellos hace millones de años. El descubrimiento es significativo porque existen condiciones similares en planetas extraterrestres; conociendo las formas de vida aquí en la Tierra, es más fácil creer que pueda haberla en algún lugar del espacio, con temperaturas extremas, sin oxígeno ni luz.

Fuente: Resolviendo la Incógnita

Extraterrestres en la Antártida

MÉXICO, D.F., mayo 13 (EL UNIVERSAL).- Investigadores franceses descubrieron micrometeoritos, extraordinariamente bien conservados, compuestos de materia orgánica que contienen pequeños rastros de minerales provenientes de las regiones más frías y alejadas del Sistema Solar, de acuerdo a la revista Science.

Los investigadores descubrieron una nueva familia de partículas extraterrestres en capas de nieve ultra limpias situadas a una profundidad de cuatro metros.

El equipo identificó micrometeoritos ultracarbonaceos (partículas de menos de 1 milímetros de diámetro que contienen de 50 a 80% de material carbonoso).

Las pequeñas partículas no tienen un equivalente en las colecciones de material extraterrestre disponibles en el laboratorio hasta ahora.

En conjunto, los resultados indican que las partículas muy probablemente provienen de los cuerpos más distantes del Sistema Solar, los cometas. Continuar leyendo «Extraterrestres en la Antártida»

El origen de la Antártida.

AntartidaRescientes investigaciones aplicadas a fósiles marinos, han determinado que un enfriamiento de los océanos producido hace más de 30 millones es el posible origen de la consitución de la Antártida.
Sería en éste caso, uno de los mayores cambios climáticos en la historia de nuestro planeta; La Tierra.

«La nueva evidencia podría ayudar a resolver el misterio de por qué la Antártida se congeló,» precisó la Universidad de Cardiff sobre un estudio de científicos en Gales y Estados Unidos y publicado por la revista Geology de la Geological Society of America.

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