medicina


Errores médicos de todos los días

Publicado por Manlio E. Wydler en artículos, medicina
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Confirmado, el año pasado, el gobierno argentino y parte del cuerpo médico, volvieron a mostrar terribles fallas en lo referente a la epidemia de gripe A H1N1, que el año pasado mató a más pacientes porcentuales que en el resto del mundo e indujo a errores a muchos, debido a la gravedad de las estadísticas argentinas que no discriminaron las causas por malos diagnósticos.

(Muchas naciones hoy tienen guardados grandes acopios de vacunas no empleadas por esta mala información derivada).

Investigadores del Instituto Malbrán, en Buenos Aires, y de la Universidad de Columbia, en los EE.UU., llegaron a una conclusión, publicada en la revista especializada Plos One: la severidad de los casos del virus de gripe A H1N1 se debió a una co-infección con la bacteria del neumococo, que no fue detectada en otros países. En 2009 hubo 626 muertos por Gripe A en la Argentina. “En otras epidemias, como en 1918, hubo situaciones similares, y nos pusimos a analizar muestras de pacientes para detectar no sólo al virus de la gripe sino a otros 33 patógenos”, dijo a Clarín, el argentino Gustavo Palacios, que investiga en la Facultad de Medicina de la universidad estadounidense.( información del Diario Clarín (25 /04 /10).

Tras el análisis, descubrieron que el 55% de los 39 pacientes severos con el virus de la gripe, que habían necesitado la ayuda de un respirador artificial o habían muerto, habían padecido también la infección con la bacteria del neumococo. En los 160 pacientes leves estudiados, el 20% estaba afectado también por el neumococo. “El por qué de estas co-infecciones en el país aún no está claro. Se deberían hacer otros estudios”, resaltó.

La gran “payasada” de comprar toda la existencia de Paracetamol para asegurar el “único” tratamiento para esta nueva cepa viral y la falta de un buen tratamiento con antibióticos y no solo con antifebriles, hizo el resto.

Desde siempre supimos que las enfermedades virales suelen ser acompañan por afecciones bacterianas, por lo que la administración de antibióticos es de norma en casi todos los casos.

Las neumonías severas-como personalmente he sufrido- no solo se pueden curar con los antibióticos, sino en dosis más grandes de las habitualmente recetadas y administradas por mucho más tiempo (3 meses de tratamiento o más y vitamina C, al menos dos gramos diarios y no interrumpir hasta que la tomografía muestre pulmones limpios. Las vacunas contra el neumococo y contra la gripe son fundamentales. (No ingerir nada frío.)

Felicitamos a los médicos del Instituto Malbrán y la Universidad de Columbia, por haber descubierto la criminal negligencia en salud de este Gobierno Nacional.

Lo menos que puedo decir es que muchos, vuelvan a los libros!

La plaga de la Danza (1518)

Publicado por Asustados en Historia, Misterios, curiosidades, medicina
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En julio del año 1518, una mujer llamada Frau Troffea caminaba por las calles de Estrasburgo, cuando de pronto, comenzó a bailar de una manera inexplicable. Seis días más tarde, continuaba contorneándose, y se le habían unido otras 34 personas.

Pasado un mes, las personas que habían entrado en éste misterioso trance eran aproccimadamente 400, y aunque contarlo parece divertido, la famosa plaga de la Danza se cobró numerosas víctimas, afectadas por paros cardíacos y otras dolencias derivadas del incansable baile.

Durante mucho tiempo, nadie pudo explicar éste extraño acontecimiento ocurrido, que está ampliamente documentada. La explicación más factible es que se trataba de una época de extrema hambruna, que pudo dar altas fiebres e impulsar momentos de desenfreno sin control.

Una posible explicacion es que se podria tratar de la tarantela, o tarentula, que hace referencia a la ciudad de Taranto, al sur de Italia, en cuyas cercanias fue descrita la araña. Los habitantes de esa localidad hacian bailar a los atarantados una danza frenetica, llamada tanatela, para que asi, al sudar, se librasen del mal. La musica de este baile era muy rapida, y los envenenados danzaban agitados como manojos de nervios, hasta caer exhaustos con las ropas empapadas en sudor. En 1787, el doctor Javier Cid en su obra Tarantismo observado en España, recogio numerosos testimonios de mordeduras y curaciones en todo el territorio español. En todos los casos, la tarantela se manifiesta involuntariamente. Incluso la Junta Gubernamental de Medicina, en 1875, reconocio los poderes curativos de la tarantela, y animaba a los musicos para que la hicieran sonar.

EL historiador John Waller, autor del próximo libro, “La Historia Extraordinaria de la Plaga del Baile de 1518″, estudió la enfermedad en detalles cree haber solucionado el misterio. La explicación que da es sobre una posible época de extrema hambruna, que pudo dar altas fiebres e impulsar momentos de desenfreno sin control.

Congela2 : Mitos y verdades sobre la Criogenización

Publicado por Asustados en Ciencia, Creencias, Futuro, Historia, Mitos, artículos, medicina
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Es bien sabido que las religiones de todos los credos y culturas, han tenido como principal objetivo la difícil tarea de explicar la “Muerte”. La amplia gama de respuestas existentes, crea un espacio de dudas entre las personas que prefieren ver el mundo y sus misterios de forma racional. El cielo, la reencarnación o la trascendencia espiritual dejan de ser, para los hombres de ciencia, una respuesta posible para ésta circunstancia conocida y comienzan a ganar espacio otras alternativas. Este es el caso de la Criogenización.

Que es la Criogenización

Es un sistema de conservación de las estructuras biológicas mediante el frío. Las sustancias crioprotectoras se usan para conservar y transportar órganos para trasplantes. Muchas técnicas se basan en el congelamiento, como la criopreservación de embriones. Existen en la actualidad un gran número de niños nacidos de embriones criopreservados durante años. Se criopreservan células madre, embriones, óvulos. Para cada uno de ellos se aplican técnicas distintas. El procedimiento de Criogenización para conservación de cuerpos humanos consiste en un proceso de enfriamiento a 196 grados bajo cero.

Historia de la Criogenización

La idea de la criogenización surge en los años sesenta promulgada por la doctora Constance M. Ettinger, profesora de Física en el Highland Park College de Detroit (EE.UU.), quien gracias a innovadores estudios formuló una hipótesis un tanto controvertida. “La muerte, es una enfermedad hasta el momento, incurable”. Abriendo así el debate de la “inmortalidad” en el ámbito científico. Pero Ettinger, no solo creía que en el futuro iba a ser posible curar la muerte, sino que propuso un método específico que permitiera esperar cómodamente la llegada del anhelado remedio para éste mal. La Criogenización.

Explicando a tal efecto que “un cuerpo podría permanecer sumergido a la temperatura de ebullición del nitrógeno líquido a la espera de que la ciencia contara con los avances necesarios para evita la muerte”. Esta idea despertó, naturalmente, la esperanza de miles de ciudadanos de todo el mundo, especialmente entre aquellos, quienes por razones de una enfermedad terminal incurable, veían amenazadas sus vidas.

Tal es así, que a partir de ese momento comenzaron a crearse organizaciones y sociedades a lo largo y ancho del planeta con el objetivo de que los respectivos gobiernos autorizaran ésta práctica innovadora, cuyos resultados y efectividad carecían de pruebas prácticas, dada la complejidad del asunto. En España, durante el año 1998, se constituyó la Sociedad Española de Criogenización (SEC).

Las dificultades legales

El fundador de SEC, el ingeniero Andrés Albarrán, y cientos de miembros de la asociación, creen que la criogenización es no solo la mejor, sino la única alternativa para burlar a la muerte. Sin embargo, la legislación española como la de la mayoría de los países del mundo se manifiestan en contra de ésta práctica. En Estados Unidos, pionero de éste fenómeno de conservación, existen tres sociedades criogénicas en las que es posible congelar y custodiar un cuerpo hasta el momento en el que se decida devolverlo a la vida. La más importante de ellas fue creada en el año 1972, se trata de la Fundación Alcor para la Extensión de la Vida. Se encuentra localizada en Arizona y se estima que posee unos cien cuerpos criopreservados y unos doscientos en lista de espera. Los datos no son precisos debido a la política de confidencialidad que mantiene la empresa con sus pacientes. Otras empresas similares son Cryonics, con sede en Michigan, y Transtime, en California.

Existen dos formas de criopreservar un cuerpo. Una de ellas consiste en congelar un cuerpo que ya esté muerto con la ilusión de que algún día esa circunstancia sea reversible, pero lo ideal es que la criogenización se efectúe antes de que ese hecho se produzca. Sin embargo, no es tan sencillo como parece, ya que las leyes de Estados Unidos, prohíben congelar un cuerpo vivo. La solución: Que un centro médico declare a la persona “clínicamente muerta”. Una vez realizado éste trámite, se traslada rápidamente el cuerpo al centro de criogenización antes de que se produzca la muerte biológica. Una vez allí, se reaniman las funciones de circulación y respiración para que los daños en el cerebro y en el organismo sean mínimos.

Los secretos del corazón

Publicado por Asustados en Ciencia, Historia, curiosidades, medicina
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Siempre se nos ha dicho que el corazón ama y siente pero, ¿es posible que también piense, recuerde, se comunique con otros corazones, ayude a regular la inmunidad y contenga información almacenada circulando a través de nuestro cuerpo? Recientes investigaciones sobre la memoria celular apuntan a que es el corazón y no el cerebro el recipiente de los secretos que conectan la mente, el cuerpo y el espíritu.

En el siglo XVII, Sir Kenelm Digby, miembro de la Royal Society, hizo un experimento con el corazón de una víbora: tras arrancárselo y guardarlo en un lugar templado y húmedo, comprobó que latió durante veinticuatro horas. Cuando cesó de latir lo humedeció con agua templada y el órgano palpitó de nuevo. Luego lo cortó en varios trozos, y las partes separadas siguieron latiendo durante un tiempo prolongado. Lo mismo ocurre con el corazón humano: aunque la cabeza se separe del cuerpo, el corazón continuará latiendo durante horas. No en vano, este órgano, asiento de la vida y músculo central del sistema fisiológico, es “primum vivens, ultimum moriens”, el primero en vivir y el último en morir en todas las criaturas.

“Nunca estuve interesada en el sexo. Ni siquiera pensé mucho en eso, pero ahora agoto a mi marido. Deseo hacer el amor todas las noches y, a veces, me masturbo dos o tres veces al día. Antes odiaba los vídeos X, pero ahora los adoro. Me siento como una mujerzuela y cuando estoy de buen humor, realizo un striptease para mi marido. Jamás había hecho algo parecido antes de mi operación. Cuando le comenté esto a mi psiquiatra, me dijo que era una reacción a los medicamentos y porque ahora tengo un cuerpo más sano. Posteriormente he descubierto que mi donante de corazón era una chica que trabajaba en un topless y actuaba como profesional a domicilio. Creo que he adoptado su orientación sexual, y mi marido también lo piensa así”.

Por extraño que pueda parecer, este relato de una mujer de 35 años a quien se le trasplantó el corazón de una prostituta de 24 años no es el único en su género. Desde principios de los años setenta se vienen recogiendo informes de personas que tras un trasplante de corazón alegan haber adquirido gustos, hábitos, aptitudes y memorias de los donantes muertos. Hasta ahora sólo se han publicado un par de libros que recogen dichas experiencias, pero el fenómeno ya suscita una polémica parecida a la surgida hace más de veinte años con las experiencias cercanas a la muerte.

Uno de estos libros, A Change of Heart, de Claire Sylvia, recoge los cambios experimentados por la autora a raíz de una operación de trasplante; otro más reciente, El código del corazón (Ed. Edaf), de Paul Pearsall, se enfrenta abiertamente a un dogma de la moderna ciencia médica: la dependencia que tiene la memoria del sistema nervioso central.

Aunque tal dogma descarta por completo la posibilidad de que los hábitos puedan modificar estructuras bioquímicas que afecten al tejido del corazón, Pearsall no parece albergar dudas que el corazón, además de constituir el centro de energía más importante del cuerpo, es al mismo tiempo un mensajero del código que representa el alma. Una propuesta tan provocadora como la suya ha supuesto que se le acuse de perjudicar al movimiento de trasplante de órganos porque hace pensar que el corazón es mucho más que una masa de células biomecánicas. También se ha calificado a Pearsall de gurú prolífico de la auto-ayuda, pero en todo caso, su último libro ofrece una perspectiva novedosa en un campo que la ciencia no ha explorado todavía suficientemente. Leer más en la fuente original : Los Secretos del Corazón

El milagro de Calanda

Publicado por Asustados en Creencias, Historias, Leyendas urbanas, leyendas, medicina
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Miguel Juan Pellicer nació en Calanda - España en Marzo de 1617 en una familia humilde de labradores y a los 19 años se mudó a la casa de su tío en Castellón. Segun narra la historia, a finales de julio del año 1637, llevando un cargamento de trigo se accidentó gravemente al caer de la mula en que iba montado, con tal mal fortuna que la rueda del carro en que transportaba el trigo le pasó sobre su pierna derecha fracturándole la tibia en su parte central.

Inmediatamente es trasladado a la localidad de Valencia e ingresa en el Hospital Real el día 3 de agosto de 1637, según consta en el Libro de Registro, que aún se conserva. En este hospital sólo permanece unos días y luego vuelve a Zaragoza.

Una vez allí, decide visitar el Templo de Nuestra Señora del Pilar de la cual es muy devoto. Y posteriormente es llevado al Hospital General de Nuestra Señora de Gracia, en donde permanece internado bajo la atención del cirujano Juan de Estanga. Viendo el lamentable estado de la pierna de Pellicer, que para ésta alturas se encontraba ya en estado gangrenoso, y tras consultar con los cirujanos Miguel Beltrán y Diego Millaruelo, decide amputarle la extremidad unos cuatro centímetros por debajo de la rodilla. Dicha pierna fue enterrada por un practicante en el cementerio del hospital, dentro de un hoyo “como un palmo de hondo”. Se le dió de alta en el hospital, se le colocó una pierna de madera y se le proporcionó una muleta en la primavera de 1638.

Para sobrevivir hubo de recurrir a la limosna en una de las puertas del Templo del Pilar lo que aprovechaba para oir misa todos los días en la Santa Capilla, a la vez que se ungía con aceite de las lámparas el muñón de la pierna para intentar suavizar el dolor.

Esta vida de Miguel Juan duró unos dos años, ya que decidió volver a su casa de Calanda. En la primera semana de marzo de 1640 inicia su viaje de retorno a Calanda, llegando el 29 de marzo de 1640. Después de una dura jornada de trabajo en su casa, al llegar la noche, y habiéndole preparado su madre una yacija improvisada con un serón de esparto y sobre él un pellejo, al lado del lecho conyugal, debido a que su habitación la empleaba un soldado que se alojaba en su casa, se duerme. Eran aproximadamente las diez de la noche cuando según relatan, que entre las diez y media y las once de la noche entran sus padres en la habitación “a luz de candil”, y perciben una “fragancia y olor suave no acostubrados allí”, y al acercarse su madre para comprobar como se había acomodado Miguel Juan en el lecho improvisado de aquella noche, lo encuentra durmiendo, pero, según la leyenda local, ve admirada que por debajo de la capa paterna asomaban no uno sino los dos pies cruzados. Sus padres lo despertaron del profundo sopor en que se encontraba, ya en los primeros momentos, a la luz del candil logran observar la persistencia de viejas cicatrices de la “pierna amputada” las cuales eran la de la carreta al pasar por encima, una de un grano mal curado y otra de un perro que le había mordido, como al momento del accidente el joven aún no había completado su desarrollo la pierna era un poco más corta que la otra por lo que se le conoció como el cojo de Calanda debieron pasar 2 meses antes que estuviese completamente normal.

El día 2 de abril, cinco días después D. Miguel Andreu notario de Mazaleón, levanta acta notarial de “tan impresionante hecho”. El original de esta Acta con todo el protocolo del año 1640, se conserva en el Archivo del Ayuntamiento de Zaragoza, el 25 de abril Miguel Juan y sus padres llegan a Zaragoza para dar gracias a la Virgen del Pilar. El Cabildo de Zaragoza remitió al Conde-Duque de Olivares la información del hecho para que, a su vez, la pusiera en conocimiento del Rey Felipe IV. Declaran en dicho proceso: Facultativos y sanitarios (5 personas), entre ellos el cirujano que le amputó la pierna, familiares y vecinos (5 personas), autoridades locales (4 personas), autoridades eclesiásticas (4 personas), personajes diversos (6 personas, destacando a dos mesoneros de Samper de Calanda y de Zaragoza).

La Iglesia reconoce el hecho como “milagro” el día 27 de abril de 1641.

A finales del siglo XVII comienza la construcción en Calanda de un templo, ubicado en la casa en donde se ubicara la habitación del joven y dedicado a la Vírgen del Pilar, a quien se le atribuye el milagro.

Lo que hace más sobresaliente el hecho es la gran cantidad de documentación histórica que le respalda al igual que la cantidad de testigos del hecho personas de las poblaciones donde estuvo Miguel y que le vieron antes y después del milagro.

Creer o no creer ya es cuestión de cada uno, como todo este hecho tiene sus opositores pero es díficil que no exista por lo menos el beneficio de la duda cuando son tantos personajes y de tan diversos estatus los que dan fe del suceso.

La Oficina Médica de Lourdes es un ente que desde 1882 se encarga de recibir los millones de casos de curaciones supuestamente milagrosas de todo el mundo y de todos los credos, que van desde católicos hasta ateos racionalistas; para que se declare un milagro se aplican cuatro criterios: que el diagnóstico de la enfermedad sea perfectamente claro, que el pronóstico sea permanente o terminal a breve plazo, que la curación sea súbita, y que ningún tratamiento pueda considerarse como origen de esa curación, ni siquiera que la haya favorecido por esta razón. Menos de un centenar de estos casos son verdaderamente aceptados como tales; pero bien vale decir casi sin temor a equivocarse que ninguno o casi ningún otro tiene las caracteristicas del de aquel a quien nos referimos y que llevara al propio rey Felipe IV a besar la pierna de un súbdito suyo como lo confirma la historia.

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