Abducciones : Tiempo es lo que sobra

En estos días me acercaron una carta que decía:

Io sono Psiquiatra, il anno scorso é venuto al mio laboratorio, un uomo-Cósimo- che voleva chidermi la mía opiniones su un tema interessante.

Mi ha raccontato, che quando la sua fidanta aveva diciatto anni….Perdonen, trataré de traducir:

Yo soy siquíatra, el año pasado vino a mi consultorio un hombre – Cósimo- que quería mi opinión sobre un tema interesante. Lo había conocido en una reunión entre colegas en Palermo. Era natural de Agrigento. Lo recordaba mucho mayor, pero asumí que con el tiempo podemos confundir los recuerdos y las proporciones.

Me ha contado, que cuando su novia tenía dieciocho años, un día desapareció de su casa y ninguno la había visto por una semana, pero después, de improviso se le apareció a el y le confesó que no recordaba absolutamente nada.

Un mes después de ese suceso, la muchacha desapareció otra vez y ninguno la vió más durante quince años.

Debo decir que Cósimo parece tener unos cuarenta años, estimado y correcto profesional. Me contaba que su novia parecía no envejecer, seguía con apariencia casi adolescente y aún no recordaba nada de lo que le había pasado. Continuar leyendo “Abducciones : Tiempo es lo que sobra”

La historia del fantasma de Greenbier

La historia del fantasma de Greenbrier es una de las historias más singulares en los anales fantasmológicos. Esta extraña historia de la zona rural de Virginia Occidental (Estados Unidos), no es sólo una parte de la historia sobrenatural, sino de la historia del sistema judicial de Estados Unidos también: es un evento único en su clase,… ¡pues es el único caso en que la palabra de un fantasma ayudado a resolver un crimen y condenar a un asesino!

Elva Zona Heaster nació en el Condado de Greenbrier, Virginia Occidental alrededor de 1873. Poco se sabe sobre sus primeros años en el condado Richlands, y algunos datos dicen que ella dio a luz a un hijo ilegítimo en 1895. Un año después, en octubre de 1896, conoció a un hombre llamado Erasmus (también llamado Edward) Stribbling Trout Shue.

Era un vagabundo que se trasladó a Greenbrier a trabajar como herrero y empezar una nueva vida. Se fue a trabajar en el taller de James Crookshanks, que estaba situado justo al lado del antiguo camino de Midland. Todas las carreteras estaban sin asfaltar en esos días y el condado estaba rodeado de colinas: era el lugar perfecto para criar caballos y ganado. Un herrero podía encontrar un montón de trabajo en el Condado de Greenbrier Shue y Trout hizo precisamente eso.

Zona conoció a Shue poco tiempo después de llegar a la ciudad: los dos se sintieron atraídos el uno al otro y pronto se casaron, a pesar de la animosidad sentía hacia Shue la madre de Zona, Mary Jane Robinson Heaster. Ella siempre sentía que había algo que el hombre amable ese le escondía.

Los dos vivieron juntos como marido y mujer para los próximos meses. Luego, el 23 de enero de 1897, el cuerpo de Elva Zona fue descubierto dentro de su casa por un chico joven que Shue había enviado a la casa por un mandado artificial. Él le había pedido que correr de la herrería a la casa y ver si había algo que necesitaba Zona de la tienda. El niño, Andy Jones, se encontró a Elva tendida en el suelo, con los pies juntos, con una mano sobre su abdomen y la otra extendida a su lado. Su cabeza estaba ligeramente hacia un lado. Tenía los ojos abiertos y fijos. Andy, como es lógico, corrió a su casa a decirle a su madre. El médico local y médico forense, el Dr. George W. Knapp, fue convocado a la casa, aunque no lo hizo de inmediato: Llegó cerca de una hora más tarde. Continuar leyendo “La historia del fantasma de Greenbier”

Historias Macabras : Las caras de la Peregrina

Estos acontecimientos ocurrieron en un pueblo del aljarafe sevillano llamado Bormujos, hace unos 50 años aproximadamente. Yo era un vecino de este pueblo, del que me tuve que ir por los sucesos por los cuales me quedé trastornado, ya que lo que voy a contar le sucedió a un familiar mio.

Yo vivía en la Urbanización de los Caballeros con mi familia, y me tuve que trasladar a Cáceres por miedo a que me sucediera a mi. Mi padre, unos días antes de fallecer de un derrame cerebral, me confeso la historia que os voy a contar.

En la Hacienda la Peregrina ocurrieron unos sucesos muy extraños. Mi abuelo tenia unas tierras al lado de la Peregrina. Una tarde llamó su atención unas manchas blancas en la fachada del campanario. Se acercó y descubrió que se trataba de un rostro que curiosamente se parecía al pescadero del pueblo. Al principio no le dio importancia, pero a la mañana siguiente se enteró de que había muerto alguien al escuchar varios toques de campanas. En el desayuno le contó su mujer el macabro hecho. Unos niños que jugaban cerca de la Peregrina encontraron el cuerpo sin vida, colgado boca abajo de un hombre decapitado. Se trataba del pescadero. Continuar leyendo “Historias Macabras : Las caras de la Peregrina”

La maldición de Amon-Ra

La Princesa de Amon-Ra, tambien conocida como la Sacerdotisa de Amon-Ra, vivió hace más de tres mil años en Egipto. Al morir, su cuerpo embalsamado fue depositado en un bello sarcófago de madera y éste enterrado en una cripta de Luxor, junto a la ribera del Nilo. A finales del año 1890, cuatro jóvenes adinerados de Inglaterra visitaron las excavaciones arqueológicas del lugar el día preciso en que la cámara mortuoria había sido descubierta y tuvieron la posibilidad de contemplar el sarcófago de la princesa, recién extraído de su lugar de descanso eterno. Pero no se conformaron con observarlo y participaron de una subasta para adquirir dicho tesoro. Uno de ellos, fijo una suma convenientemente alta y pidió ayuda a unos nativos para trasladar el sarcófago hasta el hotel en donde se hospedaba. Algunas horas más tarde, el flamante propietario del sarcófago se internó solo en las arenas del desierto y no volvió a ser visto jamás. Al día siguiente, uno de sus tres compañeros perdió un brazo tras ser herido accidentalmente por el disparo de uno de sus criados egipcios. La maldición atacó a los dos amigos restantes cuando volvieron a Inglaterra; Uno de ellos descubrió que se encontraba en bancarrota y el otro fue afectado por una extraña enfermedad que lo dejó paralítico.

Algún tiempo después, y tras la misteriosa racha de infortunios, el sarcófago llegó a Inglaterra dejando un rastro de desgracias. Su nuevo dueño, un empresario del lugar, sería una nueva víctima de la cadena de extraños incidentes; Un accidente fatal de tres de sus familiares y el incendio repentino de su propiedad. Como éste último caballero era muy supersticioso e inmediatamente le atribuyó las descgracias a la posesion adquirida, se deciso del sarcófago, donándolo al Museo Británico. La supuesta maldición, afectó tambien al vehiculo que lo transportaba, ya que el camión se puso en marcha de forma inesperada y atropelló a un peatón que nada tenía que ver con el asunto. Además, uno de los operarios que lo llevaba se rompió una pierna y otro murió a los pocos días aquejado por una enfermedad desconocida. Los problemas se agravaron cuando el precioso ataúd se colocó en la sala egipcia del museo: los vigilantes escuchaban golpes y sollozos que venían del interior del sarcófago; Otras piezas del museo se movían sin causa aparente; Se encontró a un guardián muerto durante la ronda y los otros dejaron el trabajo; Las limpiadoras se negaban a trabajar cerca de la momia. Finalmente decidieron trasladar la pieza al sótano para evitar problemas, pero ésta solución no surtió efecto, ya que uno de los conservadores murió y su ayudante cayó muy enfermo.

La prensa no tardó en enterarse de la situación y comenzaron a trascender versiones sobre la maldición de Amon-Ra. Un reportero hizo una fotografía del sarcófago y Cuando la reveló se encontró con un rostro horrible y macabro en lugar de la pacífica expresión que tiene pintada el sarcófago de madera. Se dice que, tras contemplar la imagen durante un rato, el fotógrafo se fue a casa y se pegó un tiro. Finalmente, el Museo Británico decidió desprenderse de la “Princesa”. Un coleccionista la compró y, tras la clásica cadena de muertes y desgracias, la encerró en el desván y buscó ayuda.

El “asustado” caballero acudió a nada más y nada menos que Madame Helena Blavatski, quien en ese momento era toda una autoridad en lo que se conocía como “ocultismo” de principios del siglo XX (hoy fenómeno paranormal). Al entrar en la casa sintió una presencia maligna emanar del desván. Descartó la idea del exorcismo y suplicó a su propietario que se deshiciera de ella con urgencia. ¿Pero quién, en toda Inglaterra, iba a querer comprar una momia maldita? Nadie. Afortunadamente, fuera del país surgió un comprador: un arqueólogo americano que adjudicó las desgracias a una cadena de casualidades. Se preparó el envío a Nueva York. La noche del 10 de abril de 1912, el propietario encargó los restos mortales de la princesa de Amon-Ra en un barco que se disponía a atravesar el Atlántico con dos mil doscientos veinticuatro pasajeros: el trasatlántico clase Olympic R.M.S. Titanic.