Increible : Vampiros Reales de carne y hueso

Hay historias reales que parecen de película. Una de ellas es la de Julia Kepls, una mujer de 45 años que vive en la ciudad de Wilkes Barre, en Pensilvania, y que tiene una particularidad: es adicta a la sangre humana.

Julia Kepls

Según la historia que ella misma contó a los medios locales, se dio cuenta de que tenía este gusto inusual cuando dio su primer beso, a los 15 años, y accidentalmente mordió los labios de su novio. Ese día probó por primera vez el sabor de la sangre humana e inmediatamente comenzó a tener una fuerte atracción hacia ella.

“Una especie de instinto extraño me forzó a hacer esto. Cuando mordí la piel, inmediatamente noté este sabor seductor”, aseguró Julia. Y a pesar de que ese chico nunca más la llamó, a partir de ese momento NECESITA BEBER SANGRE HUMANA PARA SENTIRSE BIEN. Si no lo hace, se siente infeliz y que su belleza desaparece.

sangre con tatoo

Pero no hay que tener miedo. Kepls, esposa y madre de dos hijos, de 11 y 24 años, contacta a personas que estén dispuestas a donar sangre. De vez en cuando, de todas formas, la adquiere en locales clandestinos “especializados en el vampirismo”.

Sus hijos y su marido, Donald Lazarowcs, están al tanto de que lo rojo que su madre toma no es vino. Pero no tienen nada en contra de sus hábitos. Dicen que igual sigue siendo una buena madre y una buena esposa.

Visto en : Creer o Reventar

Médicos estudian en Turquía el extraño caso de un “vampiro”

De acuerdo con un artículo aparecido en la prestigiosa publicación Journal of Psychotherapy and Psychosomatics, doctores turcos analizan el caso de un vampiro real.

vampiro en tuquia

Según esta revista médica, el joven de 23 años, cuya identidad no aparece en el estudio, desarrolló esta patología tras comenzar a hacerse cortes en el pecho, el estómago y los brazos, y recoger la sangre en recipientes para bebérsela.

Pero el joven también llegó a atacar a otras personas a mordiscos o cuchilladas para beber de las heridas, según recoge el portal ABC. El equipo de profesionales que lo trató le diagnosticó un trastorno disociativo de identidad, amnesia y depresión crónica.

“Probablemente debido al cambio a otro estado de personalidad, perdía toda memoria de los eventos sangrientos, no le preocupaba la identidad de la víctima y permanecía amnésico a esta parte del acto”, se lee en el artículo, titulado “Vampirismo en un caso de Trastorno de Identidad Disociativa y Trastorno de Estrés Post-Traumático”.

Los psiquiatras creen que su comportamiento está relacionado con una serie de sucesos altamente traumáticos ocurridos durante su adolescencia, entre ellos el asesinato de su tío y la muerte de su hija de cuatro meses. El artículo describe que tras el tratamiento, han remitido los impulsos de beber sangre, aunque continúan los síntomas disociativos.

La leyenda de Nosferatu

El cine dentro del cine, o bien el remake de un clásico del cine de terror filmado en 1922. La leyenda de Nosferatu se adentra sobre todos los misterios de los vampiros y de los seres que nunca mueren, pero lo hace metiéndose en aquel film originario, envuelto de misterio por la prematura muerte de su director F. W. Murnau.

Obsesionado por darle veracidad a su Nosferatu, se cuenta que el director originario encontró a un verdadero vampiro para protagonizar el papel del conde Orlock. El mito agrega que el actor Max Schreck era un vampiro en verdad (su apellido significa “terror” en alemán), y que el director Murnau lo convenció de actuar ofreciéndole a cambio la vida, sangre y espíritu de la actriz Greta Schroeder, la protagonista del film.

Los entendidos en materia de vampiros, convencidos aún del mito original de esta película, aseguran que los Nosferatu son los de apariencia menos humana de todos los clanes de vampiros, más bien con una apariencia bastante salvaje. Los reconocen por sus largas y tuberosas orejas, rostros alargados salpicados de verrugas y cráneos de áspera piel y unos pocos mechones.

En la reciente película el propio director original, Murnau, es interpretado por John Malkovich, encargado de darle una trabajada y muy bien lograda composición. Las escenas que va rodando sobre la pantalla de proyección se ven en blanco y negro, y logran con bastante rigor asemejarse a las del film de 1922. El tratamiento formal que tiene la película de Mehrige es bello y muy cuidado, y en su magnífica fotografía hay que buscar buena parte de los puntos fuertes.

El regreso de Orlok

Donde se dan los puntos fuertes del film rodado en Estados Unidos e Inglaterra en el año 2000 es probablemente en la interpretación que Willam Dafne hace del Orlok original, captando la atracción más poderosa, y para muchos alcanzando la semejanza perfecta y superando la actuación del Schreck.

La historia cuenta que los Nosferatu salen a abrazar a los mortales que de algún modo están experimentando deformaciones, sean éstas emocionales, espirituales, físicas o intelectuales. Y buscan estos seres porque el abrazo del Nosferatu es demasiado horror para ser dado a cualquier ser humano común, ya que ese gesto los convierte en uno de ellos.

Después de recibirlo, los Nosferatu atraviesan un doloroso periodo de transformación. Durante semanas evolucionan lentamente desde su semblante mortal hasta su rostro de Nosferatu. El trauma psicológico de convertirse en una monstruosidad tan odiosa es a menudo más doloroso que los síntomas físicos.

La leyenda, reproducida en el filme de Mehrige, también cuenta que estos seres que nunca mueren encuentran placer en hallarse sucios y asquerosos, y jamás intentarán mejorar su aspecto, aunque sea poco lo que pueden hacer por ello. Viven por lo general en lugares bajo tierra, como bodegas, alcantarillas, o a lo sumo casas abandonadas.

Sin dudas, una película de terror capaz de erizar los nervios sensibles del más duro. Y una leyenda emparentada con el clásico Conde Drácula, que parece dejar cabos sueltos y no estar para nada dispuesta a dejarnos dormir en paz.