La piedra que usó para trabar su puerta durante 30 años valía USD 100.000

Ocurrió en Michigan, EEUU – Un vecino se enteró de que la piedra que usaba para trabar su puerta, era en realidad un meteorito valuado en USD 100.000.

Meteorito

El Museo Smithsonian y la Universidad Central de Michigan dijeron que el trozo de hierro y níquel que pesa poco más de 10 kilos es el sexto meteorito en cuanto a tamaño que se haya encontrado en Michigan.

David Mazurek dijo que llevó la piedra a la universidad luego de leer informes de que trozos de meteoritos se vendían por miles de dólares. “Me dije ‘A ver, a ver. Cuánto valdrá el mío'”, declaró Mazurek.

La profesora universitaria de geología Mona Sirbescu había identificado primero la pieza como más que una simple piedra, pero envió dos muestras al Smithsonian para confirmación.

Mazurek dijo que el meteorito apareció en un granero que compró en 1988 en Edmore. El agricultor que le vendió la propiedad le dijo que cayó en su patio trasero en la década de 1930, añadió. “Dicen que lo tomaron inmediatamente después de oír un gran estruendo y que lo sacaron de un cráter”, según Sirbescu.

Se están realizando análisis para determinar si la roca extraterrestre contiene elementos raros.

“Lo que típicamente sucede en estos casos es que los meteoritos pueden ser vendidos y exhibidos en un museo o vendidos a coleccionistas y revendedores que van por una ganancia”, afirmó Sirbescu.

El Smithsonian y el museo mineral en Maine consideran comprar el meteorito.

Mazurek dijo que cuando se venda el meteorito donará una parte del dinero a la universidad.

“Ya no lo usaré como tope para la puerta. Busquemos un comprador”, agregó.

“Congelado Vivo” – Casos que la ciencia no puede explicar

Entre los más insólitos misterios que la ciencia no puede explicar, se encuentra el de personas congeladas vivas que incluso después de su descongelamiento, consiguieron seguir con vida y contar la historia. No se trata de hechizos con frío, de algún mago sinó del caso de Michael Troche, un niño de apenas dos años de edad que increiblemente sobrevivió de un caso de congelamiento.

criogenizacion

El hecho ocurrió en Estados unidos durante el frío invierno del año 1985. Numerozas olas de frío recorrieron ese año toda la región desde Michigan hasta Texas. La mañana del 19 de enero de 1985, en un poblado cercano a la periferia de Milwaukee, Winsconsin, mientras sus padres estaban dormidos el pequeño de dos años Michael Troche salió de su casa en pijama. La temperatura de la región era de 60 °C bajo cero – de acuerdo con los registros climatológicos del estado -. El menor pronto se desvaneció sobre la nieve y permaneció algunas horas hasta que fue encontrado por su padre angustiado, quien notó que el infante no respiraba y se le habían formado cristales de hielo sobre todo su pequeño cuerpo.

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Michael fue ingresado de urgencia en el Children’s Hospital de Milwaukee, y de inmediato fue atendido por un equipo de 20 enfermeras y 18 médicos, encabezados por Kevin Nelly, especialista en hipotermia. Varios médicos coincidieron en que al manipular el cuerpo del pequeño era posible escuchar crujidos desde su interior debido al congelamiento de sus órganos, y que su cuerpo registraba una temperatura de menos de 16 °C. Los médicos conectaron de inmediato a Michael a una maquina conocida como pulmón artificial, con el fin de calentar de forma progresiva la sangre; le inyectaron diversos fármacos para evitar la inflamación del cerebro; le aplicaron masajes, y le realizaron diversas incisiones en el cuerpo para evitar que sus células reventaran por el aumento de tamaño a consecuencia de la congelación.

Durante tres días Michael permaneció en estado de semiinconsciencia, entre la vida y la muerte. De manera milagrosa, según el doctor Nelly, el niño mejoró y comenzó a recuperarse con una rapidez sorprendente. Semanas después sólo mostraba lesiones leves en los músculos de la mano, y los cirujanos tuvieron que injertarle trozos de la piel para cerrar las grandes incisiones hechas en sus brazos.

De acuerdo con el informe presentado por el doctor Nelly, Michael tampoco presento ningún daño cerebral a pesar del congelamiento. La única explicación que encontró a este caso fue que había sobrevivido por que era muy joven y pequeño, lo cual significaba que su cerebro y su reducido metabolismo necesitaban poco oxígeno para funcionar.

¿Es posible revivir después de pasar años congelado?

Todos alguna vez han escuchado sobre la Criogénesis. Una técnica científica que promete regresar a las personas de la muerte. No se trata de algún ritual sagrado, el culto hacia una secta o la reencarnación que persiguen distintos credos y filosofías, sino de un procedimiento que por su fama de científico, parece más cercano a tener éxito en la obsesión humana por trascender el tiempo y la mortalidad.

criogenizacion

El procedimiento que pretende la preservación humana de un organismo recién fallecido a través del congelamiento con nitrógeno líquido. Según la teoría, esta técnica puede conservar el cuerpo –muy especialmente, las conexiones cerebrales– a través del enfriamiento, de la misma forma que ocurre con la carne que se guarda en un refrigerador para ser consumida días después.

Por supuesto, un mecanismo para sortear las vicisitudes del tiempo rompiendo con su paso inexorable y saltar las barreras que la física y biología levantan para cualquier ser vivo, no parece tan sencillo como abrir y cerrar una cámara de congelación.

Aunque existen todavía muchas dudas sobre el éxito de ésta técnica existen casos de criopreservación de óvulos que han sido descongelados y han dado como resultado vida, como el caso que publicamos en: Nace una bebé sana de un embrión congelado por 24 años

Una de las leyendas urbanas más populares es la que cuenta que Walt Disney, realmente, fue sometido a un proceso de crionización hasta que la ciencia descubriera la forma de curar el cáncer. Muchas fuentes desmienten ésta leyenda.

Para sacarnos la duda tendremos que esperar a que algún humano congelado vuelva a la vida en el futuro.

Científicos descubren un pez que vive a más de 8.000 metros de profundidad

Bautizado como ‘pez caracol Mariana’, es una especie translúcida y sin escamas, y aunque “no parece muy robusto o fuerte para vivir en un ambiente tan extremo”, se muestra “muy feliz allá abajo”


Tomografía computarizada de la parte frontal de la cabeza del ‘pez caracol Mariana’.
Adam Summers / University of Washington

Un grupo de científicos descubrió una nueva especie marina que vive a más de 8.000 metros de profundidad. Bautizada como ‘pez caracol Mariana’, habita en la fosa Mariana, cerca de Guam, en el Pacífico Sur.

Se trata de un pez translúcido y sin escamas, informó el equipo de expertos de la Universidad de Washington.

“Este es el pez fue recogido de lo más profundo del fondo marino, y estamos muy emocionados de tener un nombre oficial. No parecen muy robustos o fuertes para vivir en un ambiente tan extremo, pero tienen mucho éxito”, declaró la autora principal del estudio, Mackenzie Gerringer, investigadora postdoctoral de los laboratorios Friday Harbor de la Universidad de Washington.

La captura del monstruo de las profundidades

Los investigadores colocaron trampas cebadas para los peces, y luego tuvieron que esperar cuatro horas para que se hundieran hasta 8.134 metros, la profundidad donde el ejemplar fue capturado.

Los expertos indicaron que en aguas profundas estas criaturas se agrupan y alimentan de pequeños crustáceos y camarones, utilizando la succión de sus bocas para engullir presas. Sin embargo, se sabe poco de cómo pueden vivir, ya que la presión a dichas profundidades es similar a la que ejercería un elefante al pararse sobre un dedo pulgar.

Durante viajes de investigación realizados en 2014 y 2017, los científicos recolectaron a lo largo de la fosa Mariana 37 especímenes de la nueva especie, en profundidades que fluctuaron entre 6.900 y 8.000 metros.

Gracias a los análisis de ADN y a la exploración tridimensional para estudiar sus estructuras esqueléticas y tisulares, se pudo determinar que se trata de una nueva especie.

“Todavía nos esperan muchas sorpresas. Es increíble ver lo que vive allí. Pensamos que es un ambiente duro porque es extremo para nosotros, pero hay un grupo de organismos que son muy felices allá abajo”, afirmó Gerringer.