Ganarle al casino es una cuestión de suerte o de cálculo matemático?

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Hace algunos días mientras visitaba la página web de apuestas: Ruby Fortune tragamonedas, recordé que durante el cursado del Profesorado de Matemáticas en la Universidad, en una de las materias, específicamente “Teoría de Juegos” y luego en Probabilidad, bromeábamos entre compañeros sobre algunas formas que se nos ocurrían para poder ganarle al casino.

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Es que mucha gente se pregunta si existen técnicas o formas de hacer que la suerte esté siempre de nuestro lado. Si así fuera, podríamos ganar siempre!
Aparentemente, la historia nos demuestra que ganar siempre es posible y que muchos a lo largo del tiempo han podido vivir del póker, el casino y las apuestas online. Iván y Gonzalo García-Pelayo son un ejemplo reciente de ésta afirmación. Los hermanos durante unos años y después toda la familia durante la década del noventa lograron conseguir una fortuna, ganando en las ruletas de los casinos de todo el mundo. Y la familia Pelayo no es el único ejemplo de “suerte” o “técnica” para ganar, sino que existen muchos otros casos documentados de personas que lograron ganarle a los casinos a lo largo y ancho del planeta.

Pero para entender si ésta gente simplemente fue tocada por una “varita mágica”, por no decir que tuvieron suerte, o si realmente se trató de alguna estrategia matemática, remontémonos a la Italia del siglo XVI. En éste tiempo, Gerolamo Cardano, era un médico y aficionado al juego. Obsesionado con los números y el azar, Cardano se dispuso a explicar matemáticamente los juegos de apuestas y fue así que a la mitad de su vida había escrito un manual que indicaba como explorar el espacio muestral de eventos posibles de diferentes sucesos aleatorios. Como por ejemplo “la tirada de dos dados” en donde dicho espacio muestral está dado por el total de resultados posibles del experimento de tirar dos dados y anotar el resultado obtenido. En éste caso son 36 posibles resultados.

Dicho esto vamos a plantear un juego entre el lector y quien escribe. El juego consiste en tirar dos dados y si el par obtenido es “igual” es decir (1;1) o (2;2) … (6;6), GANA el Lector. Estamos en condiciones de preguntar entonces al lector si cree que ganará más veces él o ganará más veces el escritor:
La respuesta viene dada por la cantidad de veces que pueden llegar a salir pares iguales de números, es decir, de todo el espacio muestral que anteriormente vimos, sólo 6 veces ocurre que ambos números son iguales. Esto en probabilidad se traduce a que 6 veces de 36 salen dos números iguales al tirar dos dados. Por tanto la probabilidad de ocurrencia es de 6/36 algo como 0,16. En tanto que la probabilidad de que gane el escritor sería 30/36 o bien: 0,84 lo que es realmente mayor.

Esto quiere decir que si jugamos con el lector a éste juego, muchas veces ganaré y Ud. perderá!!! Y algunas veces podrá ganar. (Muchas menos de las que perderá!)

Es importante saber que el único caso en que la suerte o el azar definen al ganador es cuando ambas partes tienen la misma probabilidad de ganar. En dicho caso se dice que el juego “Es EQUILIBRADO”. Por ejemplo, cuando dos jugadores tiran un dado y uno gana si sale par y el otro gana si sale impar. Al tener ambos suceso la misma probabilidad de ocurrencia se dice que el juego es equilibrado. Y ganará el que tenga más suerte.

Este razonamiento de Cardano sentó las bases de lo que hoy se conoce como teoría de la probabilidad. La misma hoy es utilizada para explicar muchos de los fenómenos aleatorios de la naturaleza, no sólo aplicables a los juegos de azar, sino que también se aplica en otras áreas científicas como la climatología, para predecir, a través de modelos matemáticos las condiciones del clima y para muchas cosas más.

Entonces: ¿Es posible ganar siempre jugando a la ruleta como lo hicieron los hermanos Pelayo?

La ruleta paga 36 a uno. Esto quiere decir que por cada ficha que se apuesta a un pleno, y que sale premiada, el casino te paga 36. Pero veamos lo siguiente: El juego de la ruleta está diseñado para que el casino gane, pues cuenta con una casilla más a su favor, el número 0. Por tanto, si sale 0 es el casino el que gana, luego posee una ventaja del 1/37 ≈ 2,7% sobre el jugador. Sin bien la ventaja individual es mínima (Por cada persona que apuesta) cuando sumamos la cantidad de personas que juegan en esa ruleta en una noche, la ventaja aumenta considerablemente. Al punto de llegar a ser el negocio del juego de azar uno de los más rentables del mundo.

Este razonamiento de cantidad de jugadores podría ser el elemento clave para descubrir una manera de ganarle al casino. Aunque eso quedará para otro artículo más técnico y específico. Por lo pronto, por todo lo dicho, podemos asegurar: Primero, que el casino tiene más chances de ganar que cualquier persona de manera individual. Segundo: Aparentemente es posible ganarle porque existen personas que lo han hecho y está documentado. Tercero: Ganar siempre no parece ser una cuestión de suerte sino más bien de técnica.

Cartas malditas

En distintos momentos de la historia, los juegos de cartas han sido considerados nocivos, endemoniados, blasfémicos, diabólicos. Estas caracterizaciones han alcanzado a muchos juegos de naipes, como ha sucedido desde hace bastante tiempo con el poker, aunque también con otros juegos mucho más antiguos que lo antecedieron, y también otros modernos como el Yugioh, ilustrado con divinidades chinas, junto a dragones y guerreros capaces de determinar la suerte del jugador.

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Por lo general, los juegos de cartas traen ilustraciones o personificaciones con alta carga de simbolismo en las diferentes barajas que se conocen. Esto hace que muchas personas terminen subsumidas en estas verdaderas deidades, de las que muchas veces depende su fortuna o su bancarrota. Lo que todavía no explican estas teorías es si tales situaciones también se generan entre quienes se vuelcan a estos divertimentos en sus versiones online, que en la actualidad constituyen la plataforma más elegida por los jugadores. Millones de personas se divierten y ganan utilizando plataformas como www.pokergratis.es, que parecen mucho más preparadas para evitar las injerencias de estas maldiciones, y dejar al temido maligno bien lejos de la mesa del juego; pero esto merece un artículo aparte.

Regresenado al tema principal, dichas maldiciones han sido caracterizadas con maestría por muchas obras de la literatura, que relatan cómo la baraja pasa a gobernar las mentes y las vidas de las personas.

“Con endiablado afán de probar suerte, por irresistible instinto de mejora, me pasé la noche dando tremendos estirones a las orejas de Jorge, mas con tan loco desacierto en cuanto apuntaba, que ni un instante me sonrió la fortuna”, escribió el célebre Benito Pérez Galdós en ‘Las tormentas del 48‘, cuando relata sus desventuras en una mesa de baraja. “La terrible deidad me asestaba golpe tras golpe, como si fuese yo un excomulgado de la diabólica secta que tiene por Biblia los naipes malditos. Concluí en el mayor desastre, debiendo a mis amigos sumas que mi abrasada mente imaginaba fabulosas”, relata la fina prosa del autor.

Poseídos hasta los peores límites

¿Qué hay de cierto en los relatos de diabólicas posesiones de jugadores que quedan encerrados en un mazo de cartas? Hay relatos de todo tipo que aseguran que el propio demonio se personifica en esas figuras enigmáticas, y hace su propio juego, premiando y castigando según sus designios, para resultar él siempre el final ganador.

También el poder y la ambición del jugador empedernido, sus movimientos estratégicos, sus avances y sus retrocesos, su obsesión por ganar más o por recuperar lo perdido, su ceguera que avanza irremediablemente hacia la bancarrota, parecen atestiguar esta especie de posesión que a muchos esclaviza sobre una mesa de paño verde. De allí que no sean pocas las personas que atribuyen esta perdición a una definitiva toma de posesión por parte del maligno.

El hombre que ganó millones apostando a la ruleta

Todos sabemos que la ruleta es el juego de casino más equilibrado que existe. Esto significa, que la Banca y el Apostador tienen casi la misma probabilidad de ganar, salvo la ventaja del número «cero» en favor de la casa. Esta situación implica, por la Ley de los Grandes números, que cuando el número de jugadas es muy alto, es decir «cuando la cantidad de apuestas tiende a «infinito» ésta probabilidad aumenta considerablemente junto con las ganancias del Casino. Sin embargo, y pese a ésta certeza matemática, pueden existir elementos físicos que modifiquen éste resultado teórico y permita inclinar la probabilidad a favor del jugador.

En la historia de los Juegos de Azar, han existido excepciones a las reglas básicas de la probabilidad, generalmente vinculadas a desperfectos físicos de las máquinas o sesgos propios de su uso. Esto ha convertido en millonarios a algunos pocos valientes que han conseguido ganar millones en casinos de todo el mundo. Los métodos para hacerlo no son naturalmente matemáticos ya que matemáticamente, es imposible obtener una ventaja en juegos que tienen una probabilidad de éxito determinada. Aunque algunos de ellos si son estadísticos, como la historia que relatare a continuación:

La ruleta y el azar : Sistema de los Pelayos

La increible historia de Los Pelayos

Un buen día se presentó al casino de François Blanc, dueño del casino de Montercalo que hoy en día tiene un prestigio considerable, un español de apellido García. Parece ser que al señor García le gustaba ir a los bancos a probar su sistema, un sistema que inicialmente no levanta sospechas pero que a medida que pasan los días, puede llegar alarmar al casino.

Y así ocurrió en este caso con el casino del señor François Blanc. Al principio el señor García fue tratado como cualquier otro jugador, pero pasaban los días y García siempre ganaba.

Blanc se impacientó y fue colocando personal del casino cerca de la ruleta para observar las apuestas y movimientos del señor García y así, descubrir su sistema.

Era irremediable, las apuestas normalmente bajas se tornaban sin ninguna razón a sumas elevadas y así, un día tras otro García volvía al casino para seguir ganando.

El señor Blanc, ya desesperado, hizo traer a García a su despacho personal. Como anécdota, se cuenta que en la pared de detrás de la silla de Blanc había una frase de oro que decía asi: «Que salga rojo o negro, siempre gana Blanc».

Ya sentado y conversando, Blanc le ofreció a García una suma importante de dinero por el sistema que utilizaba y además con la condición de que le diese su palabra que no iba a utilizarlo más. Continuar leyendo «El hombre que ganó millones apostando a la ruleta»