Objetos milagrosos de Juan Pablo II

En la localidad mexicana de Monterrey la gente que acude a visitar objetos que pertenecieron al Papa Juan Pablo II. Dicen que éstos objetos poseen la capacidad de generar milagros y por ese motivo, llegan hasta esta ciudad personas enfermas y con otros problemas en busca de una solución a los males que los aquejan.

La Exposición de 150 objetos del fallecido Papa Jua Pablo II y que comenzó el 24 de Abril del corriente año, ha sido visitada por aproximadamente 100 mil personas de éste País, provenientes de las regiones de Tamaulipas, Coahuila, Nuevo León y San Luis Potosí e incluso del sur de Texas.

Entre los objetos personales del ex Santo Padre se exhiben su Biblia personal, su sotana, la casulla, sus rosarios, tazas, paraguas, lentes de sol y su bicicleta, entre otros.

La exposición estaba programada para concluir en el mes de junio pero debido a la demanda se alargó y ahora se gestionó ante el Vaticano para que los objetos personales del Papa Juan Pablo II se queden hasta marzo del 2011.

Existen muchas historias de gente que le atribuye milagros a los objetos de Juan Pablo II. Agunas han llegado enfermos y se han ido sanos del lugar. Otros, sostienen que sienten la presencia de Juan Pablo II.

Entre los casos más espectaculares, trascendió la historia de una mujer que llegó con una enfermedad crónica en un brazo. Durante su recorrido acercó su brazo ante la réplica de la mano de bronce de Juan Pablo, el único objeto que se puede tocar, y rezó para pedir al Papa que le ayudara a sanar. Días después la mujer regresó para agradecer al Papa Juan Pablo II «porque se alivió del problema que tenía».

Un abrazo le devolvió la vida.

Se trata del mellizo varón de Kate y David Ogg, una pareja de australianos que esperaban con ansiedad el término de un embarazo completamente normal. Ellos ya habían elegido el nombre para sus mellizos; Emily y Jamie. Aunque nunca imaginaron que lo que les depararía el destino. A las veintisiete semanas de gestación el parto se precipitaría y Kate tendría que ser internada urgencia. Los pequeños nacieron y aunque Emily era saludable, la situación se complicó con Jamie – que apenas pesaba un kilo –. El pequeño bebé tenía graves dificultades para respirar y pese al gran esfuerzo realizado durante más de veinte minutos por el equipo de médicos el corazón del pequeño dejó de latir.

«Hemos perdido a Jamie, lo siento», le dijo el médico jefe a Kate y le entregó a su bebé envuelto en una manta para que le diera el primer y último abrazo. Ella se retiró la bata del hospital y acurrucó a Jamie en un hueco entre su pecho desnudo y su brazo. El papá también acercó su pecho contra el bebé y se fundió en un abrazo con su mujer.

Al mismo tiempo que sus cuerpos se fundía en un abrazo lleno de amor y tristeza, sus padres comenzaron a hablarle. Le dijeron qué nombre habían elegido para él, que tenía una hermanita –también recién nacida– y le contaron las cosas que hubiesen querido compartir con él. Le dijeron que lo amaban y que no querían que se fuera. De repente el bebé suspiró, pero los médicos dijeron que sólo eran actos reflejos. Durante dos horas, los Ogg estuvieron acariciando y hablándole al bebé, como si algo los impulsara a seguir haciéndolo, hasta que un jadeo sorprendió a la mamá. «Sentí que se movía como si estuviese asustado, y entonces empezó a jadear más y más regularmente. Pensé: ¡Oh, Dios mío! ¿Qué está pasando? Poco tiempo después, abrió las ojos. Fue un milagro», asegura Kate, quien junto a su marido es muy creyente, y no deja de dar gracias a Dios por la vida de su hijo. «Todavía está vivo», se animó a decir Kate, y de inmediato el bebé le agarró el dedo, abrió sus ojos y movió la cabeza de lado a lado. Continuar leyendo «Un abrazo le devolvió la vida.»

Milagros : Una desgracia con suerte!

Una pareja salió ilesa a pesar de que su auto prácticamente desapareció de la faz de la tierra luego de chocar frontalmente contra un camión. Todo lo que quedó del auto fueron los asientos y los airbags.

Los oficiales de policía suiza quedaron atónitos al acudir al accidente en el cual un matrimonio resultó ileso, tras haber chocado de frente contra un camión. Los oficiales explicaron que la pareja bajó del vehículo completamente retorcido con apenas algunos raspones mientras que el auto en cuestión había quedado completamente destrozado.

El techo literalmente desapareció y el auto, arrastrado debajo del camión se desplazó cincuenta metros antes de detenerse. Las puertas y el baúl fueron arrancados por completo. El motor se desplazó violentamente y evitó aplastar a la pareja por sólo unos centímetros.

Evidentemente no era el momento indicado, dijo uno de los partícipes del siniestro. Un choque de éstas características resultaría casi fatal para cualquiera, con la excepción, claro, de que el destino o la fortuna digan lo contrario. El camionero, por su parte es quien se llevó la peor parte; «Está hospitalizado en estado de shock», explicó un vocero de la policía suiza.