Mi perro ve algo que yo no puedo ver.

Una de nuestras lectoras nos ha dejado un mensaje con la siguiente pregunta: ¿Es posible que mi perra vea algo que yo no puedo ver?, A continuación transcribimos su mensaje al cuerpo del blog para que sea más visible y podamos entre todos ayudar a develar el misterio del cuarto de Inés:

Estimados escritores de Asusta2:

Mi nombre es Inés y soy lectora de su sitio de misterios y leyendas urbanas. Hace algunas semanas, estando yo sentada en la computadora, observé a mi perra actuar de una manera muy extraña. Ladraba y lloraba mirando fijamente un rincón de la habitación. Le resté importancia porque creí que tendría hambre o que sentía algún ruido proveniente desde el patio. Lo cierto es que al día siguiente ocurrió la misma situación. En cuanto la entré del patio, (donde pasa la mayor parte del día), comenzó a comportarse de igual manera. Llorando, se mete entre mis piernas y observa fijamente el mismo lugar; Y por momentos tiembla y se queda quieta observando fijamente hacia el mismo rincón de la habitación. Primero creí que podría haber algo en el mueble que está sobre dicho rincón, como un objeto que le molestara, un trapo con olor extraño, o alguna otra pavada. Sin embargo y tras limpiar el cuarto por completo, aun sigue actuando igual, como si en realidad ella pudiera ver algo que yo no percibo, como (Un fantasma?). El caso es que antes no lo hacía y ahora no se que hacer para que se le pase. Agradecería que publicaran este mensaje para que si otro lector sabe como ayudarme deje un mensaje en éste blog.

Saludos.

Inés

Buscando por internet, quienes escribimos éste blog encontramos un caso similar y sobre el final del debate, una respuesta concreta, que posiblemente sea la explicación más acertada a éste tipo de casos. Para no transcribir todos los comentarios, dejamos el vínculo para quienes les interesa. Mi perro ladra a alguien que no veo. Esperamos que las palabras de «nande» te dejen más tranquila.

Uri Geller

Uri GellerDurante el verano de 1971 en Israel, los jóvenes comenzaron a hablar de un nuevo ídolo. No era un cantante ni un deportista sino un joven mago teatral de escasos 24 años. Alto, delgado y guapo; Su nombre era Uri Geller. En su número teatral reparaba relojes descompuestos, doblaba carachas masajeándolas suavemente con los dedos y rompía anillos de metal sin necesidad de tocarlos. Los comentarios sobre su “magia”, llegaron a oídos de un conocido investigador psíquico norteamericano Andrija Puharich, quien se trasladó a Israel para investigar. El 17 de agosto de 1971 Uri Geller estaba actuando en una discoteca de Jaffa, y Puharich fue a verlo.

Lo primero que le llamó la atención fue el hecho de que Geller era un actor nato, y aunque el espectáculo, en general, decepcionó a Puharich, el último “truco” le impresionó más. Geller anunció que rompería una anilla sin tocarla, y una mujer del público ofreció una anilla de su vestido. Geller le dijo que la mostrara al público y después que la apretara con fuerza en la mano. Luego colocó su propia mano sobre la de ella y la dejó allí unos segundos. Cuando la señora abrió la mano la anilla estaba rota en dos trozos.

Después del espectáculo, Puharich preguntó a Geller si estaba dispuesto a someterse a varias pruebas científicas al día siguiente. Hasta aquel momento, Geller se había negado, pero aquella vez asintió. Continuar leyendo «Uri Geller»