Los sabios carecientes

Hace unos meses, en Asusta2, hemos leído un artículo muy interesante, que relataba la historia de cuatro personas, que padecían incapacidades muy graves, pero a su vez, poseían ciertas capacidades extraordinarias. Los Sabios Autistas

En ese artículo encontramos a Kim Peek, incapaz de vestirse, de afeitarse, etc. y sin embargo leía a gran velocidad libros, tal que leía una hoja con un ojo y al mismo tiempo con el otro leía la hoja siguiente. Memorizó una gran biblioteca completa y era capaz de referenciar lo leído, aunque nunca entendió nada de lo que leía. Otro caso eran unos gemelos autistas, que se entretenían con problemas con números primos de muchísimas cifras, otro era un músico ciego, que hasta adolescente vivía en un sueño continuo, pero sin que nadie le enseñara, comenzó a tocar el piano con maestría, repitiendo conciertos con solo escucharlo.

National Geographic muestra las últimas investigaciones que se realizaron con tomografías computadas, en este tipo personas que por enfermedades al nacer o traumas o aneurismas que remitieron, les dejaron cerebros que se adaptaron a situaciones para nada normales (en estos últimos casos las actividades sobresalientes están asociadas a fuertes compulsiones de realizar pinturas u obras literarias).

La tomografía computada muestra que la actividad cerebral sobresaliente, en unos casos se había trasladado a casi todas las partes de las más diversas funciones- en un caso, las operaciones lógicas se habían “derramado” ¡hasta las zonas motoras! incapacitando parcialmente los movimientos corporales.

A los que traían trastornos desde el nacimiento, se les rastrearon problemas de altas dosis de testosterona en la vida fetal, que ralentizaron mucho el desarrollo del hemisferio del razonamiento. Al encontrarse muchas de las uniones cerebrales fallidas, el otro hemisferio toma la iniciativa y exalta sus funciones de memoria perenne. Por este motivo estos problemas alcanzan generalmente a masculinos.

Las personas con habilidades normales, tienen dos formas de acrecentar facultades de intelecto superior, sin estar asociadas a deméritos en las otras facultades cerebrales.

Una de las técnicas son los ejercicios de lectura veloz, que permite una comprensión casi total de textos diversos, aprendizaje de idiomas varios e incluso concretar la finalización de varias carreras en sucesión.

La otra técnica es la que permite, con más soltura al practicarse, la unión de nuestro cerebro, en especial, nuestros centros de memoria con la mente universal, el alfa y el omega, incluso de los ciclos entre multiversos.

Nuestra mente, logra así, que pueda conocer lo no vivido, lo ya vivido e incluso lo no pensado.

Penetrar el continuo, la mente sempiterna y llegar a lugares donde el pasado, presente y futuro confluyen en un instante…..y todos.

Escribir sobre todo eso, se vuelve perentorio, sabiendo que todo está presente allí, pero que nuestro tiempo, nuestro actual ciclo se acaba y no hay tiempo que perder.

por Manlio E. Wydler

Misterios del cerebro : Los sabios autistas

La expresión “Idiot savant” o sabios idiotas, es utilizada para definir a aquellas personas, con retraso mental o autísmo de diferentes grados, que son capaces de realizar algún tipo de proeza mental. La literatura científica registra la presencia de éste tipo de síndrome desde que en el año 1887, J. Down, a quien debe su nombre el “síndrome de Down”, etiquetara con ese término a un autista re­trasado mental que podía recitar de memoria el clásico libro – Decadencia y ruina del Im­perio Romano – de Edward Gibbon. Más tarde la afección fue rebautizada como el “Síndrome del Sabio”, ya que la idiotez es en realidad el tipo de retraso mental más profundo, considerada a partir de un CI (Coeficiente Intelectual) menor a 25.

Los Savant son individuos que nos demuestran que en realidad conocemos muy poco sobre el cerebro humano y sus infinitas posibilidades. Los sabios autistas suelen sobresalir como calculistas extraordinarios o se convierten en verdaderas enciclopedias vivientes con una prodigiosa memoria fotográfica, son músicos virtuosos o pintores deslumbrantes. Debajo puedes leer algunas historias de sabios-autistas:

La increible memoria de Kim Peek

Kim Peek nació el 11 de noviembre de 1951 en Salt Lake City y murió el 19 de diciembre de 2009. Peek fue posiblemente uno de los Savant más famosos de la historia e inspiró el personaje de Dustin Hoffman en la película Rain Man, dirigida por Barry Levinson.

Hasta su muerte Kim recordaba con una increible exactitud el 98% de los 12.000 libros que había leído. Entre otras cualidades sorprendentes, Peek podía leer dos páginas en 8 segundos ocupando un ojo por cada página simultáneamente y demoraba apenas una hora en memorizar un libro, reteniendo de un modo preciso e instantáneo información sobre datos históricos, geografía, literatura o cualquier tema.

Al terminar de leer un libro, Peek no tenía idea cuando le preguntaban de que se trataba, pero podía recitar cualquiera de sus páginas, incluso meses después de haberlas aprendido.

En el 2004 la NASA examinó a Peek con una serie de exámenes mientras se le grababa mediante tomografía y resonancia magnética para intentar recrear una visión tridimensional de la estructura de su cerebro. Fue la primera tentativa no-invasiva mediante el uso de tecnología moderna para intentar descubrir por qué una persona con un cerebro discapacitado es capaz de hacer tales cosas, ya que se supone que existe esa capacidad latente en cualquier cerebro.

EL Arte de Stephen Wiltshire

Stephen Wiltshire es un artista inglés que fue diagnosticado con autismo a la edad de tres años. Es conocido por su habilidad para retratar con una exactitud increible, paisajes que apenas vio por escasos minutos. En el siguiente video, Stephen Wiltshire es llevado en helicoptero por Roma y posteriormente pinta de memoria la vista aerea con una fidelidad espectacular.

Calculadoras humanas

Un caso de sabios-idiotas sucedió en Estados Unidos durante la década del sesenta: Dos hermanos gemelos, John y Michael, diagnosticados autistas, se hicieron famosos cuando la televisión los presentó como “calculadoras humanas”. Podían calcular casi instantáneamente y de manera precisa, el día de la semana de cualquier fecha particular, en un rango de 40.000 años hacia el pasado o el futuro.
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