Cuatro jóvenes panameños de entre 15 y 16 años de edad, dicen haber matado a piedrazos a un extraño ser que se les apareció el fin de semana pasado en la localidad panameña de Cerro Azul. (Ver Imágen del supuesto extraterrestre)
Las imágenes fueron proporcionadas por éstos jóvenes al canal Trece de Panamá, declarando que por temor a ser atacados habían puesto fin a la vida de éste misterioso ser.
Despues de que la criatura yaciera en las piedras tal y como se ve en las fotografías, y de asegurarse de que ya no corrían peligro alguno, lo fotografiaron.
Si bien las imágenes son nítidas hay quienes dudan de la veracidad de la historia y creen que se trata de un hoax.
Expertos en criptozoología, aseguran que hasta que no se realice una necropsia al ser hallado, es muy difícil concluir en si es o no es un ser Extraterrestre, ya que también podría tratarse de un animal aún no catalogado por la ciencia. De una u otra manera no deja de ser un fenómeno muy curioso y del cual estaremos escuchando las más diversas opiniones.
Kang Mengru, es una niña de apenas un año de edad y padece de una extraña affección denominada Fetus in feto. Este término, fue introducido por Meckel para hacer referencia en los casos en que un gemelo – «Gemelo parásito» – es encontrado en el interior del otro gemelo en forma de huesped. Es una condición sumamente rara y puede ocurrir 1 de cada 500,000 nacimientos.
La mayoría de estos casos suele diagnosticarse en la infancia pero se han reportados casos en que llegar a encontrarse en adultos, siendo el caso de mayor edad a los 47 años. Generalmente se presenta como una tumoración no dolorosa en abdomen aunque tambien se han presentado casos en que se han encontrado en escroto, hígado, riñones, e incluso dentro de la cavidad craneal. Usualmente es un solo feto el que se encuentra y puede llegar a pesar unos 1.8 kg y tambien 39 kg. [Foto: The Sun]
Rescientes investigaciones de científicos británicos han aclarado uno de los tantos misterios que giran en torno a los Moais de la Isla de pascua. Se trata de las coronas rojas que ciñen los moais de la Isla de Pascua, parte del territorio insular de Chile.
Los profesores Sue Hamilton, del University College de Londres, y Colin Richards, de la Universidad de Manchester, anunciaron haber descubierto el camino por donde se trasladaron las enormes coronas, de varias toneladas de peso. Afirmaron hoy que las coronas están hechas de rocas volcánicas procedentes de un antiguo volcán de la zona y que fueron elaboradas por los pobladores polinesios de la isla entre los años 1.250 y 1.500.
Lo que sigue siendo una incógnita, según explicó la Universidad de Manchester en un comunicado de prensa, es cómo lograron aupar estas rocas de varias toneladas de peso hasta lo alto de los moais. Hamilton y Richards dirigieron el primer equipo británico que visita la isla desde 1914 y fueron los primeros arqueólogos a los que se permitió realizar una excavación en Puna Pau. “Ahora sabemos que las coronas llegaron rodando por una carretera que se construyó con un cemento de polvo de escoria roja comprimida, con una calzada elevada en uno de los lados”, explicó Richards, quien señaló que “lo más probable es que fueran empujadas a mano, aunque también es posible que se emplearan troncos de madera”.
El hallazgo del hacha y la manera en la que las coronas rotas están alineadas en uno de los lados del camino sugieren, según los investigadores británicos, que la carretera era una avenida ceremonial que conducía hasta la propia cantera. “Ha quedado claro que la cantera tenía un contexto sagrado, pero también un contexto industrial”, detalló el profesor Richards, quien recordó que “los polinesios veían el paisaje como algo vivo y consideraban que después de tallar la roca los espíritu entraban a formar parte de las estatuas, como en el caso de los moais.
Richards indicó que inicialmente los habitantes del lugar poblado más remoto del planeta (la isla está a 4.000 kilómetros de la costa de Chile) construían los moais con distintos tipos de piedra local y que no fue hasta los años 1.200 y 1.300 cuando dejaron de realizar las estatuas y comenzaron a elaborar la coronas. La investigación, que se va prolongar cinco años más, también ofrece detalles sobre la vida de hace 500 años en la isla de Pascua, cuyos habitates, afirmó Hamilton, “vivían en una sociedad exitosa y bien organizada, en un entorno vital bien gestionado”.
“El 70% de la isla fue transformado en jardines abiertos y en terreno agrícola, donde se utilizaba un elaborado sistema para mantener la humedad de la superficie”, dijo. En cuanto a Puna Pau, se concluyó que fue un lugar secreto, que no se podía ver desde otras partes de la isla y cuya producción no se podía oír al tener lugar en el interior del cráter. Todo parece indicar también, señaló Richards, que existían distintos equipos que trabajaban en la cantera y que competían por tener sus propias áreas de producción dentro de Puna Pau.